Soraya Aguirre
Maestra de Educación Común y de Educación Inicial. Salto. Integrante del Equipo de Investigación en Enseñanza de las Ciencias Naturales, revista QUEHACER EDUCATIVO.
Investigamos la leche
«Los niños y las niñas no exploran si sus iniciativas son cortadas o prohibidas, no preguntan si no se les hace caso, y no son críticos si no se les da la oportunidad de autoevaluarse.»
Izquierdo (2012:20)
Una mañana durante el desayuno, algunos niños observaron que dos de sus compañeros, Ciro y Gerónimo, no tomaban la misma leche que ellos, sino jugo ‘Ades’ y que Agustín tomaba ‘leche’ de almendras. Comenzaban los muchos ‘¿por qué?’.
Junto a las maestras de los otros dos grupos de inicial1 consideramos importante tomar esta inquietud de los niños y empezamos a elaborar un proyecto para el año.
En sala docente se analizaron algunos aspectos:
► La respuesta requería entrar a lo microscópico, tanto con relación a la composición de la leche como al proceso digestivo.
► La leche es una emulsión pero la consideraríamos como una mezcla.
Se resolvió planificar tres recorridos, uno para cada trimestre:
► En el primero se indagaría, se buscaría la información que les permitiese comprender por qué esos compañeros no pueden tomar la misma leche que ellos.
► En el segundo, el trabajo se centraría en la leche como mezcla de sólido y líquido, de leche en polvo y agua.
► Por último, un relato acerca del consumo de leche en la historia de la humanidad, y la visita a un tambo que permitiría aproximarlos al circuito productivo y conocer la fabricación de algunos derivados lácteos.
El proyecto era ambicioso, ya que interrelacionaba conceptos biológicos y químicos, requería actividades de lectura, escritura y matemáticas, al igual que conceptos de ciencias sociales. Enormes desafíos disciplinares y didácticos nos esperaban.
Se trabajó coordinadamente a lo largo de los tres recorridos. En sala docente se definían las actividades y se seleccionaban los materiales a trabajar con los niños. El presente artículo se centra en lo realizado con el grupo de cinco años.
- 1María Laura Ferreira e Ivone Nardi.
Maestra: –Hace unos días durante el desayuno me hicieron una pregunta, ¿la recuerdan?
Lucas: –Sí, ¿por qué Agustín y otros compañeros no toman la misma leche que tomamos todos?
Maestra: –Yo no lo sé. Ustedes se conocen del año pasado, ¿alguien me lo puede explicar?
Alfonsina: –Porque les hace mal.
Lucas: –Porque no les gusta la leche.
Lorenzo: –La leche que ellos toman no tiene lo mismo que la nuestra.
Maestra: –¿Ustedes saben qué tiene la leche que toma la mayoría?
Victorio: –Sí, cocoa y azúcar.
Aminara: –También café.
Vicente: –Creo que es de vaca.
Maestra: –¿De dónde sale la leche que toman?
Muchos niños: –De la vaca.
Mía: –De las tetas cuando las exprimen.
Ramiro: –No, las aprietan para que salga la leche.
Agustín: –Alfonsina tiene razón.
Maestra: –¿Por qué?
Agustín: –Porque el doctor le dijo a mi mamá que la leche me hace mal para el estómago, puedo vomitar, por eso no tomo esa leche.
Maestra: –Y, ¿cuál tomas?
Agustín: –Leche de almendras, que la compra en el súper.
Gerónimo: –A mí me hace mal la lactosa. Mía: –Ahora me acordé que mi primo tiene muchas vacas y hace eso, saca leche.
Maestra: –¿Alguien sabe cómo se llama ese lugar?
(La mayoría permanece en silencio). [...]
Maestra: –Y, ¿cómo llega la leche a la escuela? Yo no he visto vacas por aquí para que Fernando les prepare el desayuno.
(Risas).
Guillermina: –No, llegan solo los tarros porque la leche es líquida.
Elian: –Llega en camiones, en cajas y bolsas. Fernando las guarda.
Maestra: –Las familias de ustedes, ¿dónde consiguen la leche?
La mayoría: –En el almacén o en el súper.
Gerónimo: –La mía la levanta en la canasta.
Maestra: –¿Dónde la guardan?
Abel: –En la heladera.
Lorenzo: –En ese lugar, si no queda fea.
Lucas: –La leche se vence y hay que comprar otra.
Ciro: –Se corta y queda con mucha agua. [...]
La reflexión sobre estos y otros diálogos exploratorios permitió identificar algunos conocimientos, considerar la necesidad de afianzar y hacer evolucionar otros, prestar particular atención a las ideas implícitas.
La mayoría consideraba que la leche era un líquido formado simplemente por leche –un todo continuo, uniforme– y por lo que le agregaban (visión macroscópica). Ante el comentario de Gerónimo, pocos niños preguntaron qué era la lactosa que tenía la leche.
En cuanto a su origen, lo limitaron a la vaca. ¿Desconocían que las hembras de los mamíferos la producen y con ella alimentan a sus crías? Sabían que ellos se alimentaron de leche materna, han visto mamar a cachorros; sin embargo, sus comentarios se limitaban a la leche que tomaban ahora.
Manifestaban claramente la necesidad de conservarla en frío y que con el tiempo se pone fea, se corta. No se preguntaban por qué se producía el cambio ni de dónde salía el agua (visión estática de la materia).
Se decidió realizar una indagación guiada que les permitiera avanzar de los ‘por qué’ a los ‘cómo’ para que pudiesen responder la pregunta que se habían planteado. Había dos obstáculos: imaginar que la leche tiene componentes no visibles a partir de la intolerancia a la lactosa, y sustituir el vocabulario específico por otro que les resultase conocido o accesible como, por ejemplo, azúcar de la leche. En ambos casos se buscaba habilitar el pensar y el hablar, estimular el preguntar y el dialogar.
Se comparte la rúbrica de evaluación que muestra el enfoque asignado al proyecto.
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Demuestra interés Verbaliza las Comunica la |
Demuestra interés por
Comunica la |
Demuestra interés En ocasiones Comunica la |
Cada docente planificó de acuerdo a su grupo y al programa del grado, planificación que incluyó actividades en común y de intercambio como es usual en los proyectos del nivel.
La posibilidad de estudiar la leche fue recibida con entusiasmo. Se conversó al respecto y se anotó en un papelógrafo lo que deseaban saber:
- ¿Por qué les hace mal la leche a algunos niños?
- Gerónimo le preguntó a la mamá y le dijo que le hace mal la lactosa, ¿qué es?
- ¿Qué tiene la leche que tomamos?
- ¿Cómo la prepara Fernando?
- ¿Cómo llega a la escuela?
- ¿La leche tiene agua?
- ¿Qué otras cosas tienen leche?
Sus inquietudes abarcaban los tres tramos previstos para el proyecto.
Se acordó comenzar por el problema que los compañeros tienen con la ingesta de la leche; se elaboraron tres preguntas:
► ¿Qué es la leche?
► ¿Qué tiene y cómo está compuesta?
► ¿Por qué y cómo la leche afecta a esos compañeros?
La leche y sus componentes
Para responder estas preguntas, los niños pensaron la manera de obtener información en libros que hablan de la leche, en videos, en Internet, conversando con el director o con las familias; preguntándole a un doctor o a alguien que sepa mucho de la leche. A partir de estas propuestas se implementaron las primeras actividades.
Explorar materiales complejos
Al grupo se le presentaron varios portadores de texto: libros, revistas y folletos, con la intención de explorar títulos, ilustraciones y otros datos que fuesen pistas de la información que buscaban sobre la leche. Debían decidir cuál consideraban más pertinente para obtener respuestas a la interrogante planteada.
“Busquen en los diferentes textos leyendo con los compañeros y decidan qué materiales nos pueden servir y cuáles no. Señalen con un papel las páginas donde les parece que está la información que necesitamos. Mientras tanto, yo paso para ayudarlos a leer.”
Se les fueron proporcionando ayudas, colaboraciones que los orientaban cada vez más para circunscribir dónde hallar lo que buscaban. Una vez seleccionados, se registraron los títulos.
En otra instancia se leyó ese material y se fue anotando la información recabada.
Habían encontrado información que confirmaba lo que los niños decían: “la leche que bebemos proviene del ordeñe de vacas”. Pero ¿qué es la leche? Se presentó el diccionario2 como un texto especial, se explicó qué es, cómo se usa y qué información proporciona. Se buscó el significado de leche y se leyeron una a una las tres primeras acepciones.
Maestra: –(lee) «Líquido blanco que segregan las mamas de las hembras de los mamíferos para alimento de sus crías.»
Renatta: –Lo que ya sabemos; que es un líquido blanco que se saca de las mamas de la vaca.
Maestra: –Escucha, ¿dice vaca? (Vuelve a leer).
Renatta: –No, dice mamí...
Lucas: –Mamíferos.
Maestra: –¿Todos los mamíferos? (Silencio).
Maestra: –¿Los mamíferos machos también?
Ramiro: –No, solo las hembras.
Maestra: –¿Qué mamíferos conocen? (Silencio).
Maestra: –¿Qué crías al nacer se alimentan de la leche de su madre?
Agustín: –Los perros y los gatos.
Lautaro: –Los terneros y los hijos de los caballos.
Alfonsina: –Me parece que las ovejas.
Maestra: –Todos esos animales son mamíferos.
Isabella: –Yo también tomé leche de la teta de mi mamá.
Vicente: –Pero somos personas. Maestra,
¿somos mamíferos?
Maestra: –Sí.
Agustín: –No. Los mamíferos son animales.
[...]
Maestra: –(lee) «leche de algunos animales que se emplea como alimento de las personas.»
Muchos a la vez: –Ya lo sabemos.
Maestra: –Sí, leo el último significado:
«Jugo blanco obtenido de algunas plantas, frutos o semillas. Leche de coco, de almendras.»
Agustín: –Sí, yo tomo leche de almendras. Es una semilla grande.
[...]
Una de las preguntas que los seguía inquietando era: ¿qué tiene la leche?
Muchos niños decían que además de lactosa, que sabían por Gerónimo, la leche tiene agua. En este tramo se decidió considerar solo la lactosa; en el segundo, incluir el agua; y en la visita al tambo, conocer las grasas y proteínas que son usadas para la elaboración de los derivados lácteos. Sin embargo, en las actividades compartidas con los otros grupos era posible que fuesen presentados los distintos componentes.
“Hoy vamos a buscar más información sobre la leche. Como ustedes dijeron, en Internet encontré un video. Voy a mostrarles un pedacito, presten mucha atención. Una persona hace varias experiencias para separar los distintos componentes que tiene la leche y que nosotros no podemos ver cuando la miramos.”
Se visiona el video Separación casera Componentes de la leche3 .
Nadie preguntó por qué el color anaranjado que luego no se veía; tampoco preguntaron qué había pasado con el líquido. ¿Predominó el asombro por ver lo que no ven en la leche que toman? ¿Magia?
Se les planteó que escribieran en pequeño grupo la información recogida en los distintos portadores de texto utilizados. Ante ciertos comentarios –“yo no sé”– se les brindó seguridad, todos son capaces de escribir a su manera, todos son importantes, todos pueden colaborar buscando la información que hay en el aula, en el ambiente alfabetizador (abecedario, el rincón de las letras, bolsillero con los nombres, etc.). Por último, cada equipo colocó su hoja en la pizarra y con ayuda leyeron lo escrito.
Como cierre se preparó la información a presentar en la actividad compartida.
Compartir lo indagado
Lo que más les interesó fue el video Leche materna y leche de vaca: comparativa en el microscopio4 (minutos 1:20 a 2:10).

Partículas de grasa en la leche materna

Partículas de grasa en la leche de vaca
Se les explicó que el microscopio es un aparato que permite ver cosas pequeñísimas, ver lo que nuestros ojos no distinguen. En este caso verían una gota de leche materna y otra de leche de vaca, muy agrandadas. No se explicitó el aumento.
[...]
Lorenzo: –¿Y esos redondeles grandes?
Maestra: – La grasa, la gordura de la leche.
Alfonsina: –Se mueven.
Lucas: –Flotan.
Aminara: –Hay como agua.
Ramiro: –Y otras cosas más chiquitas.
Mía: –¿Solo una gota?
Vicente: –La leche tiene muchas cosas adentro.
Maestra: –¿Son iguales las dos leches?
Vicente: –No. La de vaca tiene más, pero más chiquitas.
Maestra: –Dibujen las gotas de leche que han visto.
No todos pueden tomarla
La situación de los niños que, por razones de salud, no podían ingerir leche de vaca comenzaba a ser considerada por sus compañeros como una enfermedad. Para dilucidar la confusión entre síntomas y causas, se planificó entrevistar a “personas que saben más”, como se había resuelto al iniciar la investigación guiada.
Conversar con las mamás de Agustín y de Gerónimo
Las madres se presentaron y rápidamente establecieron una excelente relación, ya que algunos niños las conocían como las madres de sus amigos.
Les pidieron que les preguntasen lo que querían saber: ¿Están enfermos? ¿Cómo saben que les hace mal la leche? ¿Nunca pudieron tomar leche? ¿Se curan?...Las madres les explicaron con palabras sencillas por qué sus hijos no podían tomar la leche que toman todos. Se dieron cuenta cuando tenían dos o tres años. Tomaban leche o comían algo con leche y al ratito tenían descompostura, les dolía la panza y a veces hasta vomitaban. Consultaron al doctor y luego de unos estudios les dijo que el problema era que no digerían bien la leche.
Madre: –Cuando comemos (se señala la boca) masticamos bien y ya empezamos a deshacer la comida. Tragamos y la comida baja al estómago (sigue señalando en su cuerpo). Lo seguimos deshaciendo y pasa al intestino, a la panza como dicen ustedes y allí se termina de deshacer. Entonces pasa a la sangre que lo lleva a todo el cuerpo para alimentar a cada pedacito y así tener fuerza y crecer.
Niño: –Como en el video que el señor separa la lactosa de la leche.
Madre: –No lo vi, pero sí. En el intestino hay que deshacer más esa lactosa y el intestino de estos niños no puede hacerlo, por eso aparece la descompostura, el dolor o el vómito.
Madre: –No están enfermos, solo que a su cuerpo le falta lo que desarma la lactosa en el intestino.
Niño: –¿No se lo pueden dar?
Niño: –¿Nunca van a poder tomar leche?
Niño: –¿De bebes no podían tomar la leche de las tetas?
Madre: –Sí podían y no les hacía mal. Pero cuando crecieron, ya no podían deshacer el azúcar de la leche.
[...]
Las madres habían creado una sencilla narrativa, una historia que tenía su escenario: el aparato digestivo; sus protagonistas: los componentes de la leche; la acción: deshacer el azúcar; y con ella explicaron sin usar vocabulario específico el proceso digestivo y la acción de las enzimas.
Preguntarle a la doctora
La doctora les dijo que ella les iba a contar cómo funciona el cuerpo cuando comen. Pidió un voluntario que sentó en su falda y fue señalando en su cuerpo el recorrido del alimento.
Logró establecer un buen diálogo tanto que, a pesar de la reserva porque era la doctora, le hicieron preguntas.
Niño: –Quiero saber qué tengo adentro.
Niño: –¿Cómo es?
Varios niños: –Yo también.
La doctora accedió y fue realizando un esquema del aparato digestivo en el pizarrón reiterando el proceso. Lo completó explicando la absorción de los componentes de la leche a nivel del intestino, la presencia de la lactasa para romper la lactosa y así pasar a la circulación por todo el cuerpo; enfatizó la importancia de esas sustancias para los huesos y los dientes.
Volver sobre lo escuchado
Se retomó lo aportado por la doctora en su visita al aula, reconstruyendo el recorrido de la leche por el cuerpo humano. En particular se esquematizó la acción de la lactasa, que se completó con el visionado del dibujo animado Intolerancia a la lactosa 2. Divulgación científica5 . Se aclaró que lo que iban a ver no era la realidad de lo que pasa en el intestino, sino un dibujo con personajes imaginados que representan lo que sucede, no son bichos que se comen el azúcar.
[...]
Maestra: –¿Qué le falta al cuerpo de los amigos que no pueden digerir la leche?
Lucas: –Una cosa que parte la lactosa en dos.
Agustín: –Partida puede pasar por el intestino, entera no.
Maestra: –Si no logra pasar, ¿qué sucede?
Mía: –Les duele la panza.
Maestra: –Formen pequeños grupos. Voy a darles algunos libros para que busquen imágenes del interior de nuestro cuerpo. Elijan la que les sirva para explicarles a los amigos de los otros grupos qué nos pasa cuando tomamos leche y qué le pasa a Gerónimo.
Indagar en familia
Era importante que indagasen acerca de los beneficios que genera la leche como alimento. Dado que algunos niños no pueden ingerirla, se decidió que fuese una tarea a realizar en la casa. De esta forma, cada familia podía informarles los diferentes aportes que brinda la leche al organismo o con qué otros alimentos se compensa la imposibilidad de tomarla.
“Este fin de semana tienen que contar en casa todo lo que aprendieron sobre la leche y buscar más información, así la ponemos en la cartelera. Pongan mucha atención, porque van a tener que contarnos a todos lo nuevo que aprendieron.”
Algunos pudieron hacerlo, mostraban el material, decían de dónde lo habían obtenido y contaban alguna información nueva o no. Otros requirieron la ayuda docente. Todos habían cumplido con la tarea.
Fue interesante la evolución que tuvieron sus cuestionamientos a partir de aquella pregunta: ¿...por qué algunos compañeros no toman la misma leche que tomamos todos? Ese ‘por qué’ era diferente al que usualmente plantean los niños pequeños; como respuesta no alcanzaba “porque les hace mal”. Ese ‘por qué’ fue transformándose en: ¿Qué les hace mal de la leche? ¿Qué les pasa en el cuerpo?
¿Cómo es?...
Reclamaban información y disfrutaban al aprender ‘palabras difíciles’ como los grandes. ¿Estaban aprendiendo ciencias o solo vocabulario? Si revisamos críticamente lo hecho, seguramente coincidamos en que el vocabulario es secundario, lo perderán rápidamente. Pero estamos seguras de que iniciaron el proceso de aprender ciencias: fueron capaces de plantearse preguntas, de elegir fuentes de información y de buscar respuestas en ellas; comenzaron a pensar e imaginar lo no observable a simple vista; su cuerpo empezaba a funcionar como un todo. Lograron pequeñísimos pero importantes avances en la construcción de conceptos básicos de química y biología.


