Agustina Alonso
Maestra de Primera Infancia.
Paola Parodi
Maestra de Educación Inicial.
Licenciada en Ciencias de la Formación Primaria por la Universidad Milano-Bicocca (Italia).
Formadora del equipo de Educación Inicial de PAEPU
Este trabajo es la segunda parte del artículo publicado en el número anterior de la revista.
Es una versión de la monografía final de la carrera de Maestro de Primera Infancia, titulada “El nombre propio en la educación infantil: una mirada desde los inicios de la alfabetización“, elaborada por la estudiante Agustina Alonso y la tutoría de la profesora Paola Parodi.
Consideramos de suma importancia que la escritura y la lectura del nombre propio sean situaciones cotidianas de enseñanza en los jardines de infantes. Como lo explica Ferreiro (2004), la escritura del nombre propio es una escritura singular que está inmersa en una carga emocional, la cual no se puede comparar con la carga emocional de escrituras más neutras dado que el nombre propio es parte de uno mismo, de la propia identidad. En otras palabras, es ser uno mismo por escrito.
En la primera parte de este trabajo presentamos los fundamentos teóricos que sustentan la enseñanza de la escritura y la lectura del nombre propio en educación inicial, y el inicio de una secuencia didáctica que buscaba ofrecer distintas situaciones con diferentes grados de complejidad que promovieran desafíos interesantes para los niños, relacionados con aprender a leer y a escribir el propio nombre.
En esta segunda parte continuamos el desarrollo de la secuencia didáctica en torno a la escritura y la lectura del nombre propio, con los respectivos análisis de las propuestas. Asimismo, presentamos el seguimiento del proceso de escritura de dos niños con el objetivo de
profundizar en los aprendizajes que atravesaron durante la secuencia.
→ Actividad:
Escribir mi nombre en teclado
► Actividad de escritura.
► Objetivo: Promover la escritura del nombre a través del uso del teclado.
► Organización del grupo: En duplas.
► Desarrollo: Se organiza el grupo en duplas, y los niños deberán escribir sus nombres en el teclado. Se promueve que un integrante de la dupla ayude a su compañero a través diferentes estrategias como señalar las letras en el modelo o alguna letra en el teclado que el escritor no pueda encontrar. El teclado presenta el desafío de tener todas las letras del alfabeto a disposición y seleccionar solo aquellas que correspondan al nombre. Por este motivo les sugerimos cubrir las teclas que no refieran a letras del abecedario.
→ Actividad:
Bingo de nombres
► Actividad de lectura.
► Objetivo: Generar una propuesta lúdica que focalice en las partes que componen el nombre (letras).
► Organización del grupo: De forma individual en equipos de cuatro o cinco niños por mesa.
► Desarrollo: División del grupo, la docente tiene letras de madera dentro de una bolsa, y cada niño posee una tarjeta con casilleros con las letras de su nombre y fichas. La docente saca letras de a una de la bolsa y los niños tienen que marcar con una ficha en el casillero si la letra corresponde a su nombre. Gana el que primero consiga completar su tarjeta. En esta situación se pueden anticipar posibles ganadores, en el sentido de que Ema tiene más probabilidades de ganar que Valentino por la extensión de su nombre. Se pueden promover estas hipótesis antes de comenzar a jugar.
→ Actividad:
Escribir mi nombre con letras móviles III
► Actividad de escritura.
► Objetivo: Propiciar la escritura del nombre propio mediante el uso de letras móviles, con distintos grados de dificultad.
► Organización del grupo: De forma individual en equipos de seis niños.
► Desarrollo: En esta instancia, la variante consiste en que las letras de todos los integrantes del equipo están dispuestas en el centro de la mesa, cada niño tiene que identificar las letras que pertenecen a su nombre y ordenarlas. Los niños que lo necesiten pueden tener como referencia la tarjeta de su nombre.
→ Actividad:
Búsqueda de nombres con la misma inicial II
► Actividad de lectura.
► Objetivo: Promover intercambios mediante la comparación de nombres a partir de su inicial.
► Organización del grupo: Todos en ronda.
► Desarrollo: Cada niño tendrá la tarjeta de su nombre. La docente escribirá, de a una, distintas letras en el pizarrón, y los niños cuyo nombre comience con esa letra deberán pegar
su tarjeta debajo.
→ Actividad:
Dónde dice el nombre de...
► Actividad de lectura.
► Objetivo: Propiciar intercambios en torno al reconocimiento de algunos nombres de los compañeros de clase.
► Organización del grupo: En equipos de seis a ocho niños.
► Desarrollo: La docente selecciona cuatro tarjetas con nombres diferentes y les dice a los niños, por ejemplo: “En una de estas tarjetas dice GUILLERMO y en otra dice CAMILA, ¿cómo podemos saber cuál es cuál?”. “¿Por qué?”. La docente propondrá que encuentren diferencias y similitudes entre nombres y que focalicen el análisis en la parte inicial del nombre (letra o sílaba), entre otras cosas. Es importante que los nombres seleccionados no pertenezcan a ninguno de los niños presentes en el equipo. De esta manera, nos aseguramos de que realmente sea un desafío para todos.
→ Actividad:
Escribir el nombre del compañero
► Actividad de escritura.
► Objetivo: Ampliar la propuesta de escritura del nombre propio a través de la escritura del nombre del compañero.
► Organización del grupo: En duplas.
► Desarrollo: Se pedirá que escriban el nombre del compañero a partir del modelo de la tarjeta. En esta oportunidad, el niño ayudará a su compañero a escribir su nombre. Le indicará sobre el cartel cada una de las letras que debe escribir. La docente interviene para favorecer una escritura colaborativa entre los niños de forma que, además de señalar las letras, puedan hacer sugerencias sobre el trazado de algunas letras o su disposición en la hoja.
→ Actividad:
Búsqueda de nombres que empiecen igual a distintas palabras
► Actividad de escritura y de lectura.
► Objetivo: Propiciar reflexiones lingüísticas entre los nombres de la clase y palabras de uso común.
► Organización del grupo: En equipos de seis niños.
► Desarrollo: Los niños están sentados frente al pizarrón. Se reparten las tarjetas de su nombre y la docente escribe palabras en el pizarrón como “mariposa”. La docente verbaliza
la palabra que escribió y los incita a que busquen un nombre que empiece igual que “mariposa” (por ejemplo, Martino (misma sílaba) o Micaela (misma inicial).
En esta segunda parte de la secuencia didáctica se busca que las propuestas sean más complejas y que los niños deban recurrir a distintas informaciones para aprender no solo a escribir y a leer su nombre, sino también a vincular su propio nombre con el de sus compañeros y también con otras palabras.
En la actividad “Escribir mi nombre en el teclado” les ofrecemos a los niños un nuevo soporte para registrar su nombre. En este sentido, el uso del teclado les permite tener a disposición todo el universo de letras de nuestro sistema de escritura. Los niños estaban organizados en duplas y el objetivo era escribir sus nombres. Quienes lo necesitaban podían contar con tarjetas como guía, y se hizo especial énfasis en el trabajo con el otro. Los niños se mostraron muy entusiasmados en utilizar el teclado y prestaron mucha atención en la búsqueda de las letras de su nombre.
La siguiente actividad de lectura es el juego “Bingo de nombres”. En esta instancia, los niños se dividen en subgrupos y deben reconocer las letras de su nombre a medida que la docente las extrae de la bolsa. En esta propuesta se visualiza como los niños asocian la grafía que la maestra muestra con las que contiene su nombre. Los niños lograron llevar a cabo la actividad
sin problemas.
Algunos de los registros tomados de la actividad son:
Maestra: –A ver, ¿quién se da cuenta si su nombre tiene esta letra? (Toma la letra O).
Otto: –¡Yo, maestra! Es con la que empieza.
Tiziano: –Yo también, está acá. Pero es la que termina.
Otto: –(Se da cuenta de que puso solo un poroto, pero que tiene dos letras O). Espera, maestra, tengo dos, la que empieza y la que termina.
Andrew: –Y Camilo también tiene, es con la que termina.
Maestra: –Muy bien. Y a ver ahora esta (muestra la letra A).
Otto: –Yo no la tengo.
Bruno: –Yo tampoco, Lautaro sí.
Andrew: –Yo sí, ¡es con la que empieza!
Ema: –El mío la tiene acá (señala en su tarjeta).
Olivia: -Yo también, solo una.
Es importante destacar cómo los niños se dan cuenta de que muchos de sus nombres tienen
letras iguales, pero en distinto orden, por lo que dicen diferente. De esta forma comprenden
que algunos nombres pueden empezar o terminar igual, pero que si alguna letra cambia ya no
dice lo mismo.
La actividad “Escribir mi nombre con letras móviles III” es la última variante con este recurso. En esta oportunidad, la docente ubica todas las letras móviles en el centro de la mesa y los niños tienen que escribir su nombre. Para esto es fundamental avanzar un poco más en el
proceso individual de cada niño, para así poder escribir su nombre con el material propuesto. Al
principio, cada uno toma un montón de letras y trata de identificar aquellas que necesita. La
docente interviene para que puedan dejar en el centro aquellas letras que no corresponden a su nombre porque son de otro compañero. El proceso de selección requiere atención y tiempo.
Luego de que identificaron todas las letras de su nombre, lograron resolver el orden.
En cuanto a la actividad de lectura “Búsqueda de nombres con la misma inicial II”, la diferencia con su primera versión radica en que, en lugar de realizar la actividad con seis compañeros, ahora es con toda la clase, lo que implica mayor desafío debido a la cantidad de información que deben tener en cuenta. La propuesta es muy efectiva, ya que los niños identifican la inicial de su nombre sin necesidad de ayuda por parte de la docente. Con respecto a la primera versión, muchos lograron nombrar la inicial por su nombre y otros dijeron: “es la mía”.
Durante la actividad de lectura “Dónde dice el nombre de...” se seleccionan ciertos nombres para que los niños argumenten en cuál de los dos dice determinado nombre. Así, la docente selecciona Otto y Mía, Guadalupe y Guillermina, Luisa y Lautaro. En estas instancias, los intercambios se tornan muy significativos, por lo que procedemos a plasmar alguno. Sin embargo, antes de eso es importante señalar que esta actividad es una de las últimas dentro de la secuencia, por lo que los niños ya se encontraban más familiarizados con el trabajo con el nombre propio. Este era el objetivo de la secuencia.
Maestra: –(selecciona los nombres de OTTO y MÍA). A ver... En uno de estos nombres dice Otto y en el otro dice Mía, ¿pueden decirme cuál es cuál?
Giovanni: –(señala MÍA). Este dice Otto porque es corto.
Maestra: –Bueno, ¿qué piensan los demás?
Bruno: –El otro también es corto, creo que es al revés.
Benjamín: –Los dos son cortos, maestra.
Maestra: –Es verdad, los dos nombres son cortos. Entonces, ¿cómo podemos hacer para saber cuál es cuál?
Julieta: –Hay que ver con cuál letra empiezan.
Maestra: –Muy bien.
Andrew: –Esta es la /m/ de mama (señala M en MÍA).
Maestra: –Perfecto. ¿Y este otro nombre con cuál letra comienza? (señala OTTO).
Clara. M: –(señala OTTO) Este empieza y termina con la /o/.
Andrew: –(señala MÍA) Este termina con la /a/.
Maestra: –Muy bien, y entonces, ¿cuál dirá Mía y cuál dirá Otto?
Bruno: –Este es Otto porque tiene dos iguales acá (señala OTTO y hace referencia a las dos T).
Clara L.: Sí, este dice Otto.
Andrew: –Y este Mía es muy cortito.
En esta instancia se observa como los niños realizan asociaciones entre sus nombres cada vez más complejas a medida que se encuentran reiteradamente en contacto con situaciones de escritura y de lectura. Se observa que, con la docente como guía, los niños logran darse cuenta en cuál tarjeta dice el nombre del compañero propuesto. Entre las estrategias implementadas identifican en primer lugar si son nombres largos o cortos, luego si empiezan igual y por último si terminan igual. Llegan a responder la consigna en continuo intercambio con sus compañeros.
En la actividad “Escribir el nombre del compañero” se observan intercambios muy valiosos debido a que cada uno tiene que escribir el nombre del compañero (con la tarjeta como guía). Se observan intercambios muy interesantes sobre lo que significa “ayudar al compañero a escribir mi nombre”. La docente interviene para ofrecer algunas estrategias como señalar el orden de las letras que deben escribir o realizar comentarios para mejorar la escritura de alguna letra que ellos consideren que se puede realizar de otra forma. Por ejemplo, “Pablo, ¿querés hacerle alguna sugerencia a Ana sobre la escritura de tu nombre?”. También se incentiva a que los escritores puedan manifestar posibles dificultades ante la escritura del nombre del compañero, por ejemplo: “Si mientras están escribiendo les resulta difícil o no saben cómo escribir alguna letra, le pueden pedir ayuda al compañero”. Los niños se mostraron siempre dispuestos a ayudarse entre sí y al finalizar compartían con mucho entusiasmo las escrituras de los nombres de sus compañeros.
En “Búsqueda de nombres que empiecen igual a distintas palabras”, los niños tienen que relacionar la palabra que la maestra escribe en el pizarrón con algún nombre del grupo. Esta actividad busca poner en evidencia que los nombres nos pueden servir como guía en la escritura de nuevas palabras. Los niños son capaces de darse cuenta de qué nombres de la clase comienzan igual a la palabra escrita. La docente les propone a los niños que piensen palabras que comienzan como sus nombres.
Nos interesa presentar los procesos de escritura de dos niños: Franco y Lautaro, con el objetivo de profundizar en los desafíos y aprendizajes que atraviesan durante la secuencia. En particular, consideramos importante analizar los conocimientos de niños que no poseen escrituras convencionales de sus nombres, y comprender sus conocimientos y los avances en sus escrituras.
Franco
En esta instancia se analiza el proceso que lleva a cabo Franco en el transcurso de la secuencia didáctica. Para ello se observan las escrituras realizadas por el niño, y a partir de estas se identifican los avances que se producen en la escritura de su nombre a lo largo de la secuencia.
Esta escritura se produce al comienzo de la secuencia, se les pide a los niños que copien su nombre a partir de su tarjeta. En ese momento, Franco no reconocía su nombre si se le proponía hacerlo dentro de un conjunto acotado de tarjetas. En la escritura realizada en el
período julio-agosto podemos observar diversas características: se distinguen algunas grafías
como F y O diferenciadas, y también la escritura de una pseudoletra1
.
Al participar de distintas actividades de lectura y de escritura, Franco comienza reconociendo su nombre poco a poco, iniciamos este proceso al identificar entre otras cosas cuál era su letra inicial.
Como se muestra en las siguientes imágenes, podemos observar como Franco se da cuenta de que el orden de sus letras en el primer intento no era el convencional, por lo que procede a
cambiarlo.
En esta instancia se focaliza en respetar los procesos que transitan los niños, para que ellos puedan resolver estos problemas según sus tiempos con la presencia de la docente atenta y
sensible a sus logros.
Al avanzar en el recorrido se observa como, a mediados de octubre, Franco ya es capaz de copiar su nombre con letras móviles, teniendo infinita cantidad de letras, él sabe qué letras específicas son necesarias para escribir su nombre, y además conoce su orden.
Al finalizar la secuencia en noviembre, Franco logra llevar a cabo la escritura de su nombre sin ninguna guía, y además la copia escrita del nombre de un compañero (OTTO).
En esta producción observamos que la escritura del nombre de Franco posee linealidad y correspondencia término a término de las letras, muestra un gran avance con respecto a sus producciones iniciales. Posee letras convencionales como F, A, O y pseudoletras como R, N, C
(escrita a la inversa).
Lautaro
En esta oportunidad nos detendremos en el proceso realizado por Lautaro, profundizando en los avances que se observan a lo largo de la secuencia didáctica.
Para comenzar es importante señalar que en las instancias de reconocimiento del propio nombre, realizadas en el período julio-agosto, Lautaro no logra identificar su tarjeta dentro de un grupo pequeño.
Esta escritura es la primera producción de su nombre a partir de la copia de su tarjeta. Observamos escasa linealidad con la presencia de algunas grafías convencionales que corresponden a su nombre, como L, O y A o R.
A medida que transcurre la secuencia, Lautaro realiza distintos avances con respecto al reconocimiento y a la escritura de su nombre. A continuación mostramos algunas evidencias de
sus producciones.
A mediados de octubre, Lautaro logra reconocer su nombre en un conjunto de nombres. Sin
embargo, al finalizar la secuencia se observa que Lautaro no solo reconoce su nombre, sino que argumenta su elección al identificar su inicial.
Con relación a la escritura podemos observar avances en cuanto al uso de letras móviles
para escribir su nombre.

En la primera imagen, Lautaro identifica algunas de las letras de su nombre y en cuanto al orden logra respetar solo el de la letra L. En la segunda imagen, Lautaro muestra grandes
avances porque no solo logra identificar todas las letras de su nombre, sino que las ubica en su
orden convencional.
La siguiente imagen muestra la producción realizada a principios de noviembre, en la que
escribe su nombre sin la tarjeta como guía.
Lautaro escribe letras convencionales como L, T y pseudoletras como O, A, U. Como podemos
observar, su escritura aún no es convencional; sin embargo es fundamental destacar los avances en cuanto a la disposición de las grafías en el espacio, lo que denota una diferencia con respecto a su primera escritura realizada en julio.
A la vez es importante señalar que los avances de Lautaro se destacaron en torno al reconocimiento del nombre, fue capaz de reconocer y argumentar su elección al finalizar la secuencia.
Debemos entender que se trata de un proceso que nunca es lineal y tampoco en orden ascendente. Lo importante es que Lautaro hizo avances significativos en su trayectoria, que deben ser el punto de partida para retomar el próximo año. Asimismo se recuerda que el objetivo final no es la escritura convencional del nombre, sino que el niño pueda avanzar con respecto a sus producciones iniciales.
- 1Pseudoletra: grafía similar a una letra, que no conserva su forma convencional.
Consideramos que la secuencia didáctica presentada le brinda al niño diversas situaciones para apropiarse de la lectura y la escritura de su nombre y del de sus compañeros. Las actividades presentan distintas organizaciones grupales, utilizan diferentes materiales y les plantean a los niños una creciente complejidad en las propuestas. Este trabajo se diferencia de actividades aisladas que no reflejan el proceso y que no les permiten a los niños avanzar en el conocimiento de su nombre y en el de sus compañeros.
Es importante tener en cuenta que este artículo aborda el nombre propio desde la didáctica de la lengua, la idea principal del recorrido teórico realizado es que brinde insumos significativos que enriquezcan las prácticas educativas en torno a situaciones didácticas de lectura y de escritura del nombre propio.


