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Octubre del 2021
Maestro Soler
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Mariela Conti Torrado

Mariela Conti Torrado

Maestra.

Tantas han sido las veces en que le he escrito durante estas dos décadas y siempre tuve el honor de contar con su respuesta, a excepción de esta última vez, la de abril de 2021 que nunca llegó. En lo más profundo de mi ser sabía que lo único que no le permitiría contestar serían temas relacionados con su salud. Y hoy se ha ido, noticia que generó mucha tristeza en mí y en multitud de personas que le conocieron y valoran su obra. Pero este sentimiento de pesar y de dolor no empaña el profundo agradecimiento a la vida por haberlo conocido, por haberme brindado la posibilidad de dialogar de educación, siempre ofreciendo su orientación con argumentos que evidenciaban una práctica plena de vivencia y vigencia. Invalorable ha sido acceder a variadas lecturas sobre temas de educación y política educativa, que me ayudaron a reconstruir mi pensamiento pedagógico, muy alejado de lo que recibí durante mi formación magisterial. Su pedagogía me acompañó y orientó en cada momento de mi carrera, como maestra directora en el área rural, y como inspectora más tarde, con el objetivo de ir tomando decisiones de forma reflexiva. En cada una de las charlas que mantuvimos, siempre expresó su amor por el magisterio, la esperanza en los estudiantes, el no bajar nunca los brazos y la necesidad de generar ideas, aunque estas fueran utópicas.

Y... después de algunas horas de saber de su partida, he pensado: “Maestro, ya es hora de descansar”, convencida del amor y de la pasión por su carrera, la que desarrolló durante toda su vida de forma incansable y al mismo tiempo meticulosa, reflexiva, coherente, respetuosa del pensamiento del otro, demostrando su don de gentes. Maestro en el más amplio sentido de la palabra, un pedagogo, y el reconocimiento ante una fina pluma que a través de su producción escrita siempre invitó a no apartarnos de nuestros principios.

...Y lo veo caminar, taciturno, en paz, sin nada que le pese, pues dio todo en su larga y fructífera vida, engalanada de homenajes (a sabiendas de que no le gustaban), éxitos, luchas, pero también de dolor e injusticia. Y se volvió a levantar, y desde su tierra natal a nuestros suelos orientales y latinoamericanos lo vimos siempre preocupado por darnos esperanza, enviándonos textos escritos de profunda reflexión para despertarnos de una etapa muy dura que hizo de muchos de nosotros docentes serviles de un sistema educativo carente de autonomía profesional.

...Y lo veo caminar, taciturno, en paz, con solo dos objetos, un bolígrafo y una pequeña libreta que siempre le acompañaron, y en actitud de escucha y objetividad tomar apuntes para traducirlos en textos pedagógicos. Siempre me decía: “Mariela, los maestros deben escribir sobre sus prácticas, todo comienza con una palabra, una oración, un texto y finalmente un libro”.

...Y lo veo caminar, taciturno, en paz, pensando para sí que –a pesar de todo– todo lo que vivió valió la pena, como el título de su última obra. No sé si la culminó, de igual manera creemos que su obra pedagógica es inacabable porque todos, estudiantes y educadores, como buenos alumnos de un maestro –ejemplo de vida, de palabra suave pero enérgica, respetuosa pero interpelante, de humildad académica ante tanto saber construido y militante en la defensa de los derechos humanos– tenemos el deber de continuar su magisterio por una educación para todos, enmarcada en un ámbito democrático de permanente cuestionamiento político, pedagógico, filosófico, sociológico y esencialmente ético.

...Y lo veo caminar, taciturno, en paz, junto a maestras y maestros que le dieron lo mejor a nuestro magisterio nacional, en sus luchas de voces reivindicatorias que se expresaron en congresos y a través de diversas formas de comunicación oral y escrita, por lo que hoy y siempre nos sentiremos orgullosos de su legado.

...Y lo veo caminar, taciturno, en paz, lo saludo y aplaudo de pie, desde aquí, con todo el cariño que puede ofrecer una alumna hacia su maestro, agradeciéndole infinitamente su amistad, que marcó un antes y un después en mi carrera como maestra y como profesora de estudiantes de Formación Docente.

...Y lo veo caminar, taciturno, en paz...

 

¡hasta siempre MAESTRO SOLER!

 

Salinas, 19 de mayo de 2021

Referencias bibliográficas