Margaret Góñez
Maestra. Montevideo.
La secuencia que se presenta fue realizada en un grupo de segundo grado de una escuela de tiempo completo durante un curso de formación en territorio.(1)
La idea inicial, eje de todo el trabajo y del proceso de formación, fue: ¿Cómo “hacer ciencias” con los niños? ¿Cómo centrar su enseñanza en el proceso de las ciencias, en los modos de conocer la realidad a través de los cuales se genera el producto, el cuerpo de saberes que nos permite explicar cómo funciona el mundo natural?
«En esta otra cara de la ciencia, tienen un rol fundamental la curiosidad, el pensamiento lógico, la imaginación, la búsqueda de evidencias, la contrastación empírica, la formulación de modelos teóricos y el debate en una comunidad que trabaja en conjunto para generar nuevo conocimiento.» (Furman y Podestá, 2009)
«Diversos autores coinciden en que, en lugar del método científico, resulta más valioso enseñar una serie de competencias relacionadas con los modos de conocer de la ciencia (Fumagalli, 1993; Harlen, 2000; Howe, 2002).» (apud Furman, 2008) Al respecto, nos referimos a observar, describir, comparar, formular preguntas, proponer hipótesis, diseñar experimentos para responder una pregunta, analizar resultados, buscar e interpretar la información científica y argumentar.
Por eso era necesario basarnos en el modelo didáctico de indagación; proporcionarles oportunidades a los niños para indagar supone que participen activamente, buscando respuestas y proponiendo explicaciones.
(1) Agradezco la orientación de la formadora Sandra Rodríguez de PAEPU y la colaboración de la maestra directora Ana Fazzio.
Del Área del Conocimiento de la Naturaleza se eligió la disciplina Química y en ella: Mezclas homogéneas (ANEP. CEIP, 2016) y mezclas heterogéneas. Soluciones líquidas. Métodos de fraccionamiento: la cristalización (ANEP. CEP, 2009).
Del Documento Base de Análisis Curricular (ANEP. CEIP, 2016) se seleccionaron las habilidades: observar, describir, construir hipótesis, clasificar y comunicar.
La secuencia transitaría el siguiente camino tentativo: mezcla – cambio físico – experimentación.
Los objetivos propuestos fueron:
► Promover, a través de la investigación, la construcción de conceptos tales como: materia, mezcla y cambio de estado por efecto de la temperatura.
► Valorar las metodologías científicas en la producción del conocimiento a través de la introducción en el aula de la observación, la secuencia de experimentación, los modelos de representación y los materiales de divulgación.
► Potenciar el diseño de sencillos dispositivos de experimentación.
La evaluación se realizaría a partir de la observación del desempeño de los niños y del análisis de sus trabajos escritos o de sus dibujos, usando los siguientes indicadores:
► Logran diferenciar las propiedades de los sólidos y de los líquidos.
► Explicitan con ejemplos los cambios de la materia por efecto del calor.
► Reconocen cuando es una mezcla.
► Clasifican mezclas en homogéneas y heterogéneas.
► Diseñan dispositivos de experimentación.
► Comprenden la reversibilidad en cuanto a la separación de los componentes de las mezclas.
La premisa era trabajar juntos, manipular, pensar, hacer preguntas e intercambiar ideas explicativas; en suma, promover el aprendizaje.
A los niños se les planteó la siguiente interrogante: ¿Por qué mastican algunos alimentos y otros los beben?
Las respuestas mayoritarias fueron:
–“Los que tengo que masticar son duros y tienen forma.”
–“Los que puedo tragar sin masticar son líquidos.”
Se introduce el término “sólido” para los alimentos que se mastican.
Se les habilitan materiales para que exploren, experimenten y fundamenten sus ideas.
Se intervino con una nueva interrogante: ¿En qué se diferencian los sólidos de los líquidos?
Se les presentaron distintos materiales: alimentos sólidos, líquidos y desinfectante (alcohol en gel). Nuevas interrogantes: ¿Cuáles son los materiales sólidos y cuáles son los líquidos? ¿Son iguales todos los líquidos y todos los sólidos?
Los niños tuvieron que observar y se les permitió tocar los materiales para compararlos. Entre los sólidos detectaron que algunos “tienen granitos grandes y otros finos”. “La harina y el azúcar tienen el mismo color, pero sus granos son diferentes pues la harina es mucho más fina.”
Surgió una duda con respecto al alcohol en gel, ¿dónde ubicarlo?, no era ni sólido ni líquido. Determinaron que era líquido porque “si lo tocas te mojas”. “El agua y el alcohol en gel son diferentes a pesar de ser líquidos.” “El alcohol en gel es espeso, tiene burbujas y si lo tocas te mojas.” “El aceite es espeso y se diferencia del resto por su color.”
Compararon y constataron que el alcohol en gel y el aceite son más espesos que el agua, la explicación fue: “El agua cae más rápido”. Concluyeron que el más espeso es el alcohol en gel.
Se les propuso que en sus hogares mezclasen dos elementos y los trajesen en un recipiente sin comentar qué habían utilizado. Cada recipiente fue nombrado con una letra. Se les pidió que intentasen identificar los materiales usados en cada uno y que luego lo comunicasen ya fuese dibujando o escribiendo, pero siempre explicando cómo llegaron a diferenciar los componentes de la mezcla.
La idea fundamental fue que investigaran poniendo a prueba los sentidos; así, se les permitió observar a simple vista, probar, sentir el aroma, tocar. Se les escuchó conversar entre ellos:
–“Veo polvo blanco porque la harina y el azúcar tienen el mismo color.”
–“A pesar de que la polenta tiene el mismo color que las moñas, puedo verla porque tienen distinta forma.”
–“El azúcar está escondida en el agua.”
Se les propuso que seleccionaran una mezcla, dibujaran y escribieran todo lo que observaran.
Seleccionamos las mezclas de sólidos que habían traído.
Esta propuesta se presentó a través de interrogantes: ¿Cómo podríamos agrupar estas mezclas?
¿Tienen algo en común?
La respuesta del grupo fue clasificar las mezclas según si se veían o no los componentes a simple vista.
–“Las mezclas en que se ven los dos componentes y en las que no se ven.”
Representa con cuadrados el azúcar y con círculos pequeños la sal, integra una descripción de lo que observó
Esta clasificación inicial de las mezclas (no se ven los dos componentes – se ven los dos componentes) la realizaron de acuerdo a lo que veían a simple vista. En dos de ellas, la cantidad muy desigual de sus elementos no permitía diferenciarlos; ellos sabían que había dos y cuáles eran porque los habían identificado en la actividad anterior, pero no lograban verlos. Momentáneamente di por válida la clasificación hecha, ya que realmente no se podían diferenciar a simple vista. Era el momento de diseñar una situación de enseñanza orientada a ampliar la mirada, que desafiara la vista: volver a observar las mezclas pero con un instrumento óptico, la lupa. En ese momento la observación cobró mayor importancia, pues el propósito fue investigar.
Interpretaron que las mezclas que a simple vista consideraban homogéneas no lo eran, ya que con el instrumento óptico podían observar sus componentes:
–“La sal parece polvo y el azúcar brilla.”
–“Veo la harina con puntitos marrones que es el café.”
–“La harina es opaca y el azúcar brilla.”
Confrontar las interpretaciones y las representaciones derivó en la necesidad de evaluar la clasificación inicial y modificarla, pues ahora contaban con nuevas evidencias. Revisamos nuestras ideas anteriores y rectificamos la clasificación, ya que con las lupas pudimos ver lo que no se veía a simple vista.
Nominamos, socializamos y registramos el nuevo conocimiento.

Era necesario retomar las mezclas con líquidos que habían traído para dar lugar a las mezclas homogéneas. Si bien existen mezclas homogéneas solo con materiales sólidos, consideramos que escapan a la comprensión de los escolares de este grado.
Se los desafía con esta interrogante: ¿Solo podemos mezclar materiales sólidos?
Se les plantea que formen mezclas con al menos un componente líquido, que las observen y las clasifiquen.
Lentamente empezaron a hacerse preguntas, a elaborar algunas ideas:
–“No todos los sólidos se disuelven en el agua.”
–“¿Hay mezclas heterogéneas de dos líquidos?”
–“¿O son todas homogéneas?”
Para profundizar en el concepto se les pregunta:
¿De qué manera podríamos separar los componentes de las mezclas? ¿Es posible que los componentes de una mezcla vuelvan a separarse?
Propusieron:
► Usar coladores con distintos agujeros (grandes y chicos) para poder filtrar los materiales según su tamaño.
► Traer papel de filtro que se usa en las cafeteras para sacar el azúcar del agua.
Con los coladores pudieron separar: el agua del arroz, el arroz de las moñas o la polenta de las moñas. Emplearon el papel de filtro para separar el azúcar del aceite e intentaron separar del mismo modo el agua del azúcar, pero no lo lograron.
Cuando nos pusimos a pensar en alguna otra forma, un niño dijo: “si un charco de agua se seca, podríamos probar si los podemos separar así porque el azúcar no se evapora”. Fue necesario diseñar un dispositivo, decidir dónde ubicarlo, cuánto esperar, cómo observar, qué registrar. El recipiente con azúcar disuelto en agua fue puesto en la ventana del salón, fuimos observando durante cuatro días hasta que a simple vista parecía que se había evaporado todo... pero al presionar el recipiente plástico, algo comenzó a quebrarse. Alegres gritaron entre risas y aplausos:
Niños: –¡Es el azúcar escondido!
Maestra: –¿Seguros? Niños: –¡Sí!
Niño: –Parecen cristales.
Niño: –Si los tocamos se desgranan.
Niño: –Está pegajoso porque le quedó un poquito de agua.
Maestra: –¿Cómo pueden afirmar que es azúcar?
Niños: –¿Y si lo probamos?
(Lo hacen y festejan nuevamente)
Se les propuso a los niños que en distintas soluciones identificaran cuál es el soluto y cuál es el solvente.

He realizado varios cursos de formación en servicio y los aportes fueron muy interesantes para mi actualización docente, tanto en la práctica como en la teoría. La reflexión compartida y el trabajo en conjunto con otros docentes habilitan el intercambio de experiencias exitosas, así como analizar y mejorar nuestras prácticas docentes.
Durante este curso de formación en servicio aprendí –en realidad empecé a aprender, porque aprender es un proceso de cambio constante que nunca termina– algunas ideas fuerza con relación a la enseñanza de las ciencias. No tengo claro en qué medida logré concretar estas ideas en la secuencia que estoy compartiendo, pero sé con seguridad que seguiré trabajando sobre ellas. Entre las proyecciones, abordaré la proporcionalidad de los materiales en las mezclas y las mezclas de distintos líquidos.
► Aprender ciencias es reconstruir los conocimientos partiendo de las propias ideas, expandiéndolas o cambiándolas. Para ello es necesario un clima que haga posible expresar las ideas, revisarlas, complementarlas, reorganizarlas, regular los propios aprendizajes; un clima colaborativo que estimule a trabajar en interacción, confrontar ideas, enriquecer y construir conocimientos. Requiere tomar conciencia de cuáles son los aprendizajes que se van a realizar, de la finalidad que persiguen y de cuál es su importancia; supone identificar los obstáculos y superarlos corrigiendo los propios errores.
► El modelo de indagación se centra en problematizar, y ello posibilita la construcción de contenidos tanto conceptuales como metodológicos. Propone que los niños guiados por el docente recorran el camino de construir conceptos y estrategias del pensamiento científico a través del pensar, del hacer y del hablar, que son los tres procesos indisociables de la actividad científica.
► La pregunta en este modelo de enseñanza configura el motor desequilibrante y posibilita el diseño de procesos de investigación. Tiene que haber un obstáculo o una pregunta problema que no puedan responder con lo que saben, que exija la búsqueda de caminos para resolverlos o investigarlos. En ese proceso, los alumnos deben observar, experimentar y procesar la información, analizar, inferir, explicar, deducir, aplicar...
► Enseñar ciencias es darle la oportunidad al niño de que construya su conocimiento con una mirada científica, estimulando la curiosidad y el deseo de explorar.













