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Octubre del 2025
Procesos de alfabetización en América Latina
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Giovana Zen

Giovana Zen

Formación en Pedagogía y Psicopedagogía, con Maestría y Doctorado en Educación.
Posdoctorado en Alfabetización.

Profesora de Graduación del Programa de Posgraduación en Educación (PGEDU) y de la Maestría Profesional en Educación (MPED), todos en la FACED/UFBA. Presidente de la Red Latinoamericana de Alfabetización.

Este artículo es la síntesis de la presentación realizada el viernes 8 de agosto de 2025 en el marco del Precongreso de la Asociación Latinoamericana de Investigación en Educación (ALIE), llevado a cabo en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Sus aportes hicieron foco en los procesos de alfabetización en América Latina desde una perspectiva social y política en cuanto acto de resistencia frente a la avanzada neoliberal, en el panel “Avances de las extremas derechas y su impacto en las orientaciones de política educativa”. Esta presentación se realizó en portugués. La traducción al español estuvo a cargo de la maestra Bárbara Burwood.

En nombre del trabajo de la Red Latinoamericana de Alfabetización, nos encontramos para reflexionar juntos sobre los impactos de las políticas educativas que han atravesado América Latina. Es importante mencionar que hablo en representación de extraordinarias mujeres latinoamericanas que, desde diferentes países y contextos, han sido responsables de construir un conocimiento científico sólido en el campo de la didáctica y la psicolingüística, desarrollado en América Latina y validado mediante comparación y debate internacional, que ha transformado radicalmente nuestra comprensión acerca de las maneras de aprender y de enseñar. Hago especial referencia a Emilia Ferreiro, nuestra presidenta de honor, y a Delia Lerner y Telma Weisz, nuestras presidentas eméritas.

La trayectoria de la Red Latinoamericana de Alfabetización es, por sí sola, un acto de resistencia. Desde el encuentro histórico promovido por Emilia Ferreiro en 1987 –el cual unió a educadores comprometidos con el derecho de los niños, jóvenes y adultos a ser escuchados y respetados– hasta su relanzamiento en 2023 –el día que sería el último aniversario de Emilia–, la Red ha afirmado que alfabetizar es mucho más que enseñar códigos: es reconocer al niño como sujeto que piensa, interpreta y transforma el mundo.
La movilización de más de diez mil personas de trece países el día del evento de relanzamiento en 2023 demostró que seguimos vivos, articulados y listos para enfrentar los intentos de reducir la educación a un entrenamiento vacío y controlado por el mercado.

La educación, como todos sabemos, es ante todo un campo de disputa política. En el contexto latinoamericano, marcado por profundas desigualdades, las políticas de alfabetización se convierten en blanco directo de enfrentamientos ideológicos. Por eso, reafirmar la alfabetización como acto de resistencia es una urgencia. Defender una alfabetización que valore las culturas locales y las trayectorias de los sujetos no es una opción, es un imperativo ético y político ante los proyectos que intentan vaciarla de sentido.
No existen dudas de que garantizar el derecho a la alfabetización plena en América Latina es un enorme desafío.

Pero es fundamental preguntarnos: ¿qué hay detrás del discurso trágico que frecuentemente se construye en torno a la alfabetización? Ante esta pregunta retomo las palabras de Darcy Ribeiro, “la crisis de la educación en Brasil no es una crisis, es un proyecto”. Esta afirmación, lamentablemente, resuena en muchos países de América Latina. Es preciso, por lo tanto, comprender los mecanismos de producción de esta crisis –la cual es planificada, sostenida y reproducida– para que podamos enfrentarla de forma colectiva, articulada y resistente.
La producción de la crisis en la alfabetización no es un accidente, es un proyecto que comienza mucho antes de la divulgación de resultados: se inicia con la creación de observatorios financiados por fundaciones internacionales, que tienen acceso irrestricto a los datos públicos de la educación. 

Estos observatorios no solo monitorean, sino que diseñan políticas de evaluación moldeadas por una concepción reduccionista y mecánica de la alfabetización. Bajo el manto de las “buenas intenciones” y de la “mejora de la calidad”, estas evaluaciones ya nacen con un objetivo político claro: crear los indicadores que sustentarán el discurso de que vivimos una crisis sin precedentes.

En este sentido, sabemos que no se evalúa para luego formular políticas de formación de profesores o de aprendizaje de estudiantes; se evalúa para fabricar la crisis y, posteriormente, vender la solución: una solución que ya estaba lista, formateada y alineada con los intereses del mercado. En cada divulgación de resultados –como los de las pruebas PISA– los medios de comunicación hacen eco de alarma por una supuesta tragedia educativa en América Latina. Los números que responden a los resultados, presentados como verdades científicas indiscutibles, refuerzan la narrativa de la quiebra y justifican la adopción inmediata de planes nacionales para “erradicar” el analfabetismo, como si fuera una plaga o epidemia. Es en este terreno fértil donde entran en escena los mecanismos de injerencia externa disfrazados de colaboración pero que, en la práctica, imponen soluciones que ignoran los saberes y la experiencia acumulada por investigadores y educadores latinoamericanos.
De esta forma, el capital se infiltra, privatiza decisiones, coloniza prácticas pedagógicas y transforma la alfabetización en una mercancía altamente lucrativa.

En Brasil, una ONG financiada por tres grandes fundaciones –Fundación Lemann, Instituto Natura y Fundación Telefónica Vivo– actúa hoy en 3.282 municipios, ofreciendo una “solución educativa” alineada con la política de evaluación del Ministerio de Educación, basada en pruebas estandarizadas de fluidez lectora. Estas pruebas llegan al punto de incluir la oralización de palabras inventadas, es decir, que no existen. Es evidente que los niños alfabetizados a partir de una concepción que garantiza su participación efectiva en prácticas reales de lectura y de escritura –leyendo textos con sentido, escribiendo para interlocutores reales y construyendo
conocimiento sobre el sistema de escritura en situaciones significativas– tendrán dificultades en estas pruebas mecánicas y descontextualizadas. Y es precisamente ahí donde se produce la crisis: la evaluación está diseñada para mostrar que estos niños “no saben leer” según criterios establecidos por el propio Ministerio de Educación,
legitimando la sustitución de prácticas pedagógicas emancipadoras por entrenamientos técnicos alineados con los intereses del mercado.
En el informe publicado en julio de 2025 por la CTERA sobre la alfabetización inicial y el trabajo docente en el actual contexto argentino –marcado por el avance de las políticas de extrema derecha, neoliberales y neoconservadoras– se llega a la siguiente conclusión:

«La intromisión del sector privado transnacional, mediante la cesión de funciones de la educación pública por parte del Estado nacional produce una pérdida de soberanía grave, al mismo tiempo que tiende a incrementar las diferencias sociales, bajo la cobertura de ocuparse de problemas que se presentan como irresolubles por el Estado. Así es que, por el camino de la colaboración privada, junto a la restricción presupuestaria pública, actualmente tenemos representantes del Observatorio AxE, otras ONG y fundaciones trabajando en el interior de la mayor parte de los sistemas escolares provinciales o sea de los gobiernos de las provincias argentinas.»


(CTERA, 2025:78)1

El análisis realizado por el equipo de investigadores de la CTERA no se restringe al contexto argentino, sino que resuena en diversos países de América Latina, y esto no es mera coincidencia. Se trata de un proyecto articulado, que se manifiesta tanto en países con gobiernos de extrema derecha como en países cuyos gobiernos no lo son.
La lógica de la privatización de la educación, de la estandarización de la enseñanza y de la desvalorización del trabajo docente se ha impuesto como parte de una ofensiva regional, que necesita ser denunciada y enfrentada colectivamente. Un ejemplo reciente de esta lógica fue el Foro Nacional de la Unión Nacional de Dirigentes Municipales de la Educación (UNDIME), realizado este año en Brasil. El evento, que reunió a dirigentes municipales de educación para discutir el plan decenal y las políticas públicas de garantía del derecho a la educación, contó con el apoyo de organismos como UNICEF, pero también de grandes editoriales y fundaciones empresariales como Fundación Itaú, Fundación Lemann, Fundación Telefónica Vivo, Instituto Natura, Fundación Santillana, entre otras. Es de esta forma que fundaciones privadas y organizaciones multilaterales de crédito se
infiltran en espacios decisivos de formulación de políticas.

La Red Latinoamericana de Alfabetización se ha posicionado. En mayo de este año se hizo público un manifiesto contundente, en el que se denuncia el empobrecimiento de la experiencia lectora promovida por las pruebas de fluidez lectora. El documento afirma que leer no es solo oralizar palabras, la lectura es construcción de sentidos, y no puede ser reducida al ejercicio mecánico de la decodificación.
Denuncia también la desconsideración por los procesos de aprendizaje, al imponer un modelo único que ignora la diversidad de los recorridos infantiles y los diferentes modos de aprender. Por último, señala la descontextualización brutal de la lectura: leer en voz alta para un evaluador en silencio, bajo la presión del tiempo, no es una práctica social de lectura. Es más bien un simulacro que banaliza el acto de leer y desfigura el sentido de la alfabetización. Al transformar la evaluación en un instrumento de control, estas políticas comprometen el derecho de los niños a experiencias lectoras significativas y emancipadoras.

Vale destacar que la Red Latinoamericana de Alfabetización se inscribe en una corriente de pensamiento y acción pedagógica que se niega a simplificar el proceso de alfabetización para adaptarlo a los intereses del capital transnacional. Como afirma Mirta Castedo2 , por medio de distintas voces, investigaciones y experiencias, buscamos superar los reduccionismos metodológicos y recuperar la complejidad inherente al acto de enseñar a leer y a escribir en la escuela. Defendemos una concepción de alfabetización que reconoce a niñas y niños como sujetos productores de conocimiento –independientemente de su lugar de nacimiento, de su cultura, de su lengua o de su comprensión del lenguaje escrito–, que reconoce a los docentes como profesionales que piensan, deciden y enfrentan los límites de lo posible, y que concibe la enseñanza como una práctica compleja, reflexiva y dialógica, que resiste a cualquier mandato tecnicista.

La Red defiende una alfabetización que asegure a las infancias el derecho de participar en prácticas sociales de lectura y de escritura con sentido, al mismo tiempo que se promueven instancias sistemáticas de reflexión sobre el sistema de escritura por medio de una conversación pedagógica en la que cada niño es reconocido como un interlocutor válido. Rechazamos con vehemencia los enfoques que reducen la alfabetización al aprendizaje de correspondencias grafema-fonema, porque sabemos que el sistema de escritura es una construcción cultural compleja, que exige una reconstrucción conceptual activa y profunda por parte de los niños.

Actualmente vivimos, en muchos países de América Latina, un escenario de retrocesos disfrazados de innovación. Como dice Delia Lerner, «el derecho a la alfabetización está en riesgo»3 . Se multiplican los programas que prometen resultados inmediatos –el “método milagroso” resurge con una nueva apariencia–, pero siguen ignorando la escucha, el tiempo de los niños, el papel del profesor y el sentido de las prácticas pedagógicas.
Es justamente en este punto donde el compromiso de preservar, resistir y avanzar, asumido por la Red Latinoamericana de Alfabetización, encuentra su expresión más profunda. Al valorar las experiencias construidas colectivamente en los diferentes territorios de América Latina, estamos preservando la memoria crítica de las luchas que nos llevaron hasta aquí. Estamos resistiendo a los retrocesos provocados por la privatización y la mercantilización de la alfabetización. Y, sobre todo, estamos avanzando en nuevas posibilidades formativas, políticas y pedagógicas, forjadas en la escucha de las infancias, en la valoración de la docencia y en el compromiso con la justicia social.
Estos intercambios y articulaciones latinoamericanas hacen evidente cuánto aún tenemos que aprender unos de otros, pero también refuerzan un punto crucial: los desafíos que enfrentamos son inmensos y son comunes. Por eso, aunque la repetición acrítica pueda vaciar lo que decía Paulo Freire4 , necesitamos reafirmar cada vez más y con convicción: alfabetizar es un acto político.

Por esta razón, resistir es también decir “no” a todo lo que intenta vaciar el proceso de aprendizaje de sentido, de escucha y de respeto a la inteligencia de los niños. Nuestro compromiso sigue firme con una alfabetización que reconoce las hipótesis infantiles, que valora los saberes docentes, que se construye en el cotidiano de las aulas con ética, con escucha y con coraje. El legado de Emilia Ferreiro permanece, más que nunca, vigente. Preservar lo que ella construyó es proteger una epistemología del respeto, de la curiosidad y de la dignidad humana. Ella nos enseñó a mirar al niño como sujeto epistémico, es decir, alguien que piensa, que cuestiona, que busca dar sentido al mundo por medio del lenguaje. Nos enseñó a tener rigor con las ideas y generosidad con los sujetos. Y, sobre todo, nos enseñó que el lenguaje escrito es un bien común, y que prohibir el acceso a este es prohibir el derecho de significar el mundo y de existir con dignidad.

Por último, es preciso decir que nos encontramos aquí porque queremos y necesitamos unir fuerzas. No basta con denunciar, es hora de pensar y actuar estratégicamente ante los problemas que atraviesan nuestra región.
América Latina comparte desafíos históricos, pero también carga una inmensa potencia colectiva. Necesitamos articular nuestros saberes, nuestras experiencias y nuestras luchas para enfrentar proyectos que intentan estandarizar, silenciar y mercantilizar la educación. La fuerza de este movimiento está en la convicción de que la
alfabetización es un derecho innegociable y de que ninguna política impuesta desde fuera, por intereses ajenos a nuestras realidades, puede definir el futuro de nuestros niños. Si estamos juntos, en red y en diálogo, construiremos las respuestas que nuestra región necesita, enraizadas en nuestras culturas, guiadas por nuestros principios y comprometidas con la justicia social.

  • 1En línea: https://ctera.org.ar/wp-content/uploads/2025/07/Informe-alfabetizacion-inicial-y-trabajo-docente.pdf
  • 2CASTEDO, Mirta (2025): “Introducción al dosier. Debates en torno a la alfabetización infantil” en Archivos de Ciencias de la Educación, Vol. 19, Nº 27, E155 (Junio-Noviembre). En línea: https://www.archivosdeciencias.fahce.unlp. edu.ar/article/view/Archivose155
  • 3Minuto 2:44:04 de su Ponencia en el encuentro Políticas de alfabetización y derecho a la educación: propuestas recientes y perspectivas en disputa, Facultad de Filosofía y Letras, UBA, 3 de julio de 2024. En línea: https://www.youtube.com/watch?v=rKJWURcJVI0
  • 44 En línea: https://media.utp.edu.co/referencias-bibliograficas/uploads/referencias/articulo/524-la-importancia-de-leer-freire-docpdf-mh5tB-articulo.pdf