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Febrero del 2023
Palabras que abrazan. Experiencias estéticas literarias de 0 a 3 años

Fernanda Lorenzo

Fernanda Lorenzo

Estudiantes de cuarto año de la carrera de Maestro de Primera Infancia

Nuria Lorenzo

Nuria Lorenzo

Estudiantes de cuarto año de la carrera de Maestro de Primera Infancia

Sofía Lorenzo

Sofía Lorenzo

Estudiantes de cuarto año de la carrera de Maestro de Primera Infancia

Introducción

Este artículo fue elaborado a partir de un capítulo de nuestro trabajo de corte monográfico, requisito para el egreso de la carrera de Maestro de Primera Infancia (MPI). Por un lado se aborda la experiencia estética diferenciándola del término de belleza, en el entendido de que la experiencia estética promueve entre otras emociones la sensibilidad para abordar la educación artística. Comprende la totalidad y la integralidad de los lenguajes expresivos que le posibilitan al individuo la libre expresión en general con mirada estética. Por otro lado se profundiza en la literatura para niños y niñas1 de 0 a 3 años. El contacto con la literatura les permite a los niños acceder a mundos mágicos e imaginarios, conocer otras culturas favoreciendo la sensibilidad y la subjetividad, y se transforma en una experiencia significativa. La observación y la interpretación son elementos claves, reconstruyen el sentido estético a través del adulto como mediador.

Para que los niños se aproximen a sus primeras experiencias estéticas literarias deben atravesar un proceso complejo, dinámico y ordenado, vinculado con lo orgánico, lo ambiental circundante, lo geográfico, lo social, lo psíquico, lo transgeneracional y lo cultural. Por tanto, se hace hincapié en el rol docente y se toman aportes de las autoras Macías y Violante (2016), Zaina (2016), Fairstein y Lassalle (2022), quienes en sus textos plantean la necesidad de la profesionalización del rol docente como mediador de las distintas experiencias que se les ofrecen a los niños de 0 a 3 años.

Sobre la literatura

«La literatura es expresión de belleza por medio de la palabra oral y escrita, puesto que existe en ella una intencionalidad estética.»

ANEP. CEP (2009:75)

El término literatura proviene del latín litteratūra, significa: «1. Arte de la expresión verbal. 2. Conjunto de las producciones literarias de una nación, de una época o de un género.» (RAE, 2022). Dependerá de variables como el tiempo histórico, el acto comunicativo y las experiencias previas que tengan el lector y el oyente. El inicio de la literatura infantil coincide con el reconocimiento del niño como sujeto de derecho, reconocimiento otorgado en el año 1989 con la Convención sobre los Derechos del Niño2 . La literatura infantil en sus formas narrativa, poética y dramática se remonta al patrimonio de tradición oral de retahílas, fábulas, adivinanzas, coplas, rondas y en su mayoría cuentos.

Zaina (2016:83) define a la literatura como «el arte de crear belleza a través de la palabra»; entiende que es una construcción social y cultural adaptada a la época, y que es preciso abordar su enseñanza en el rango de 0 a 3 años desde una perspectiva estética. La autora destaca que el adulto debe ofrecer textos literarios a través del lenguaje, lo que genera sensibilidad al hacer aflorar distintas emociones y sensaciones. Esto contribuye al desarrollo de las habilidades cognitivas mediante la estructuración del pensamiento y el desarrollo simbólico.

«La literatura se enseña en tanto se la entiende como el conjunto de producciones culturales a ser transmitidas y sobre las cuales se ejercen acciones (prácticas del lenguaje) que producen o provocan experiencias estéticas centradas en la sensibilización, la emoción, conmoverse, etc.» (idem, pp. 82-83)

Cómo acercar la literatura a la primera infancia

La literatura es necesaria porque la experiencia del otro contribuye a que comprendamos el proceso y lo podamos intentar.

«Un maestro de literatura, por encima de todo, es (...) un cuerpo que canta, una voz que cuenta, una mano que inventa palacios y arquitecturas imposibles, que abre puertas prohibidas y que traza caminos entre el alma de los libros y el alma de los lectores.» (Reyes, 2019:26)

Para poder acercar a los niños a la literatura, la autora expresa que desde temprana edad es necesario ofrecer distintas experiencias literarias tales como cuentos, poemas y otros portadores de texto, ya que es a través de las palabras que se construye el sentido del mundo que rodea al sujeto, integrando hechos y experiencias de los demás, generando empatía, así como distintos sentimientos que potencian el conocimiento de sí mismo y el de los demás.

López (2019) realiza una diferenciación entre saber leer alfabéticamente y saber leer corporalmente, y considera que un niño aprende a leer desde que nace, dado que tiene la capacidad de interpretar el rostro materno y construir su repertorio no solo lingüístico, sino de afectos, seguridad, amor. Los bebés tienen la capacidad de leer el entorno que los rodea para poder entender e interpretar el lugar donde se encuentran. Estas habilidades se desarrollan a través de un lenguaje corporal, necesitan ser decodificadas por el adulto referente colaborando con esa habilidad de poder construir un sentido en su hábitat, lo que depende directamente de los estímulos que se ofrezcan.

«La realidad viva de la Lengua se manifiesta en la Literatura...» (Miretti, 2003:15). Aquí, la autora expresa que la literatura nace de la lengua, estimulando el mundo interno del niño, su fantasía, habilidades expresivas, comunicativas y estéticas. Se pone en juego el mundo mágico de los cuentos, historias fantásticas, recitados, nanas, poemas, versos, desarrollando la imaginación y la creatividad con estilos propios.

La lengua y la literatura se complementan desde la didáctica, pero cada una tiene una especificidad y objetivos distintos. La didáctica de la lengua permite desarrollar competencias lingüísticas, y la literatura desarrolla competencias literarias con intencionalidad estética, primordialmente generar placer y disfrute en el lector (cf. ANEP. CEP, 2009).

«La Lengua es para la Literatura sólo un medio que le permite crear un estilo para su valoración estética. Para ello el escritor elige el material con el que va a trabajar, jugando, creando y re-creando la esencia misma del material lingüístico.» (Miretti, 2003:16)

Para acercar la literatura a estas edades, se debe dar la oportunidad de apreciar diferentes textos literarios como rimas, poesía, nanas, versos, juegos lingüísticos y de dedos entre otras expresiones de la disciplina. El acercamiento a las primeras palabras y a la narración oral será el inicio para entrar en este mundo. Se deben tener en cuenta las propuestas que se pueden ofrecer de acuerdo a los diferentes rangos de edades.

Es importante poder destacar los procesos de enseñanza y de aprendizaje en niños menores de 3 años, los cuales se promueven acercando «todas las acciones centradas en transmitir literatura» (Zaina, 2016:82). La enseñanza de la literatura se encuentra amalgamada desde las prácticas del lenguaje y la sensibilización.

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Narración oral 

Los comienzos de la narración oral se remontan a la época medieval en la que se encuentran los trovadores y primeros representantes de la literatura oral, quienes iban casa por casa recitando poesías, narrando, cantando; eran los mediadores de las obras que interpretaban o creaban.

A través de la narración oral, el adulto se dirige al bebé con un discurso y una tonalidad específicos, pone en juego su expresividad corporal y gestual dado que la atención de quien escucha irá hacia allí. El narrador es el mediador entre los distintos portadores de texto y quienes escuchan, representa sucesos y encarna la historia desde su sensibilidad expresiva (cf. Calmels, 2014).

En esta línea Fairstein y Lassalle (2022) coinciden con Calmels (2014) y agregan que a través de las palabras se produce una conexión psíquica que le brinda a ese bebé seguridad y confianza semejantes a su ambiente materno.

Desde la perspectiva pedagógica, Pellizzari (2015) expone cómo los docentes pueden acercarse a la narración oral. Entiende que cualquier persona puede llegar a ser un excelente narrador. Hace referencia a que «...el acto de narrar es un acto de servicio...» (idem, p. 16). El narrador selecciona la historia, la estudia y ensaya la dramatización invirtiendo tiempo y dedicación. La autora detalla las condiciones necesarias para desarrollar dicho “acto de servicio”: «amor al prójimo [...] don de simpatía [...] total olvido de sí mismo [...] la actitud de humildad del narrador» (idem, pp. 17-19). Resalta además la sencillez que se debe presentar en la vestimenta, el trabajo con la memoria y una voz flexible llena de matices.

El primer contacto con las palabras se debe poder dar mediante juegos corporales, arrullos, canciones de cuna, envolturas con la voz, lo que implica un acercamiento cara a cara a través del juego. Esto trae como consecuencia que el oído del bebé pueda incorporar las voces con distintas musicalidades y poesías, aproximándose a las primeras experiencias estéticas literarias (cf. López, 2019).

 

Los juegos lingüísticos

Los juegos lingüísticos son rimas, adivinanzas, juegos de dedos, que permiten el desarrollo del lenguaje oral, de la atención y de la memoria.

Estos juegos lingüísticos son fundamentales para el aprendizaje por imitación, favoreciendo además la escucha y el juego sonoro de las palabras. Las rimas con movimiento, ya sean de dedos o corporales, son una herramienta no solo para estimular el lenguaje, sino para respetar al niño en su integralidad, sus tiempos y sus procesos, además de permitirle jugar y divertirse.

La poesía es un medio para acercarse a la sensibilidad de los niños dotados de pureza (cf. Esteban, 2006).

«...el hecho de que en sus primeros años no usen un modo reflexivo de aprender no significa que no accedan a un conocimiento verdadero a través de su vivencia del mundo. Este conocimiento intuitivo-vivencial debemos alimentarlo con experiencias de calidad.» (idem, p. 16)

La poesía está cargada de significado estético a través de la palabra y al mismo tiempo forma parte de una tradición cultural. Como primer acercamiento, los bebés escuchan la musicalidad de las palabras, lo que implica incorporar las voces de personas que estén en comunicación con ellos. A medida que los niños vayan creciendo, el adulto deberá favorecer el contacto con libros, canciones y poemas, desarrollando aún más su oído respecto a la poesía (cf. López, 2014).

Abordar la poesía desde el currículo educativo de 0 a 3 años no debería ser solo ofrecer rimas u otras formas poéticas en una unidad didáctica, sino que el mediador debe buscar en su interior la sensibilidad y la creatividad estética para poder transmitir, permitiéndose cautivar por la belleza en sí misma: lo bello en lo simple.

La autora expresa que la poesía y la canción son formas de tradición oral; a través de la memoria colectiva se transmiten emociones mediante los gestos corporales y vocales con variables estéticas y de estilo, lo que fortalece la creatividad y su vínculo con el lenguaje.

El atractivo de la poesía radica precisamente en las cualidades musicales que ofrecen las palabras, por ejemplo, la rima, canciones de cuna, la poesía, adivinanzas, trabalenguas, retahílas, rondas, jitanjáforas, limericks, los que se encuentran enmarcados en una narración que puede estar acompañada de situaciones graciosas.

Es importante ofrecer varias manifestaciones estéticas para que puedan conocer y estimular sus gustos, así como preparar el ambiente y ofrecer algunos rituales. Criterios a tener en cuenta:

«-riqueza literaria/lúdica, -variedad, -relación con la edad de los niños y -gusto personal del adulto» (Zaina, 2016:88).

 

Los textos literarios

Surge la literatura infantil y con ella determinados textos literarios adaptados a sus características como categoría especial que coincide con el cambio de paradigma desde las concepciones de infancia (adulto en miniatura) hacia una infancia con necesidades singulares.

«La literatura infantil se remonta, en realidad, al inmenso patrimonio de la literatura oral: retahílas, fórmulas, adivinanzas, coplas, rondas y sobre todo cuentos. No se dirigen especialmente a los niños, pero tienen la función de transmitir las conclusiones a que ha arribado una sociedad determinada en lo que respecta a leyes del parentesco, tabúes, transgresiones y vínculos entre los vivos y los muertos. Es un entretenimiento que tiene una misión de iniciación y de integración.» (Soriano, 1995:25)

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Los textos literarios contribuyen al desarrollo afectivo-emocional e intelectual de los niños y es a través del adulto que se pueden acercar estas experiencias literarias, teniendo en cuenta las características y necesidades al momento de la selección del material. Por ello, algunos autores coinciden al expresar la necesidad del encuentro con textos literarios (de narración, poética, dramática) habilitando la exploración y la manipulación.

En este sentido, Calmels (2014) expone la forma como los libros llegan a manos de los niños en lo que respecta a un primer encuentro, a manipularlos, a explorarlos, para lo cual refiere a la figura de un mediador literario. Este mediador no necesariamente es el educador, sino que se piensa en un adulto referente que acompañe ese momento.

Por su parte, Schenck (2021) expresa que el cuento cumple un rol fundamental desde el punto de vista afectivo-intelectual en la primera infancia, lo que permite la reflexión del adulto al momento de seleccionarlo con la finalidad de aproximar a los niños a diferentes portadores de texto. En el mundo de la literatura, cualquier obra, independientemente de si se dirige a un público infantil o adulto, contiene un lenguaje connotativo que fomenta el goce por lo estético, por lo bello.

Los libros forman parte de los llamados textos literarios y deben presentar ciertas condiciones: «la plurisignificación, la singularización y la ficción» (Zaina, 2016:84).

«“Plurisignificación” porque todo texto literario es un universo de significaciones posibles abierto a la interpretación del lector, quien construye sentidos al leerlo o escucharlo. “Singularización” porque la literatura propicia volver a ver los objetos, los seres, las situaciones referidos por ella en su esencia, en su singularidad. (...) “Ficción” porque la literatura construye un mundo imaginario que guarda relación con nuestra experiencia de la realidad, pero que no es exactamente igual.» (idem, p. 84)

 

En salas de 0 a 3 años...

Para que los niños de 0 a 3 años vivencien experiencias estéticas literarias se necesita un docente disponible corporalmente que medie, que organice, que despliegue distintas estrategias didácticas y ponga en juego sus emociones. Un docente que trabaje en equipo, fomentando espacios de reflexión, de intercambio, de búsqueda continua. Un docente que fomente ambientes enriquecedores y sensibles.

En este sentido, se comparten algunas propuestas posibles que se podrían llevar a cabo en esta búsqueda de resignificar las experiencias estéticas literarias.

En las salas de 0 a 1 año, algunas propuestas están vinculadas con el canto y la escucha, promoviendo el vínculo entre el adulto y el bebé, al mismo tiempo que el disfrute de compartir y gozar con un otro el placer que se genera al poder realizar los distintos juegos corporales. «La voz y el canto del adulto que envuelve, que acuna, que da seguridad y confianza al tiempo que ofrece un espacio de deleite musical.» (Macías y Violante, 2016:193)

En lo que refiere a la lengua oral, se hace necesario poder seleccionar una antología literaria para ofrecer experiencias significativas a través de distintos escenarios estéticos, colaborando con el desarrollo de la personalidad y estando presentes en todo momento de la jornada institucional, formando parte de la integralidad del desarrollo del niño. A través de la lengua oral se le aproxima al conocimiento del lenguaje poético desde las distintas poesías, rimas y canciones de cuna.

Otra propuesta a considerar incluye la dramatización, se puede llevar a cabo a través de espacios con títeres, con consignas que implican la oralidad, la interacción, la exploración, generando nuevas acciones. Asimismo, representar diálogos y poder disponer de un espacio específico en algún lugar del salón habilitará al niño a volver reiteradas veces, y cuando lo desee, a recrear el juego que se ha mostrado en una primera instancia.

En este primer año de vida están muy presentes los juegos que Calmels (2010) llama de crianza. En ellos, el adulto y el niño juegan implicados corporalmente. Son juegos que las familias hacen tradicionalmente. El autor los clasifica en juegos de sostén, juegos de ocultamiento y juegos de persecución. Particularmente en los juegos de sostén están la palabra y el abrazo, que envuelven al ritmo de su sonoridad.

«En tanto se acompaña la realización de movimientos expresivos rítmicos, podríamos señalar que estas experiencias estéticas pueden iniciar el camino de la sensibilización y disfrute por el movimiento corporal expresivo, rítmico, creativo, propio de la danza en tanto lenguaje artístico-expresivo.» (Macías y Violante, 2016:195)

En salas de nivel 1 a 2 años, llamadas salas de deambuladores, estas autoras sugieren seleccionar poesías para jugar con el cuerpo, recitar y disfrutar de la sonoridad de las palabras, encontrando el momento adecuado de la jornada para poder llevar adelante este tipo de propuestas individuales o colectivas. La repetición de las actividades y la incorporación de los recursos literarios son importantes en momentos como la merienda, la higiene, el descanso, o cuando se despiertan de la siesta. Abordar las normas de convivencia implica la puesta de límites para poder crear las condiciones adecuadas de escucha de un cuento, de observación de libros y su cuidado. Este tipo de propuestas se estimulan generando un espacio específico dentro del salón, donde la oferta debe ser libre, voluntaria y al mismo tiempo planificada.

Se propone crear una biblioteca a la altura del niño con distintos libros seleccionados que habiliten la exploración y la lectura, que sea estable y estéticamente atractiva, creando un vínculo significativo con libros, pares y adultos. La selección de libros debe realizarse de acuerdo a criterios estéticos, cualitativos, cuantitativos, de contenidos y presentación. Es importante fomentar la exploración a través de los sentidos.

Para salas de 2 a 3 años se profundiza en la autonomía al momento de seleccionar un cuento, de sus cuidados. Se proponen actividades como mesas de libros, lectura a través de la maestra y otras lecturas no convencionales con los niños. Se sugiere promover otros espacios simultáneos donde se pueda, por ejemplo, explorar libros, escuchar narrar/contar cuentos, ir a otra sala y escuchar a otra docente contar/narrar.

Otras propuestas sugeridas son las instalaciones sonoras móviles. Aquí varios móviles suenan de forma natural o provocada por su manipulación. Es un material que puede ser trasladado y sus materiales sonoros podrán modificarse.

Se promueve que estas propuestas se realicen en secuencias donde se habilite la repetición de las actividades con variables o variantes, que impliquen reforzar y complejizar en momentos posteriores.

 

Referencias bibliográficas
Referencia bibliográfica
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