Micaela Álvarez
maestra
El presente artículo relata la experiencia de la maestra de sexto grado de una escuela urbana de Capilla del Sauce, año 2018. La localidad tiene aproximadamente mil habitantes; es un pueblo pequeño que dista cien kilómetros de la ciudad de Florida. Se caracteriza por desarrollar actividades hípicas y deportivas. Este contexto fue visto como un desafío, y la maestra sintió la necesidad de acrecentar el acervo cultural de los estudiantes a partir del trabajo de artes visuales, enriqueciendo las vivencias obtenidas en el pueblo. Se presentó el proyecto enmarcado en el campo programático de las Artes Visuales. Desde el inicio, el grupo mostró gran resistencia interpretando que el planteo se alejaba de sus intereses, ya que desconocían las posibilidades que brinda esta disciplina al igual que su vínculo con otras áreas del conocimiento. Al estar tan escolarizados pensaban que lo importante era Matemática, Lenguas y Ciencias. No obstante esto, el proyecto se pensó desde una necesidad y no desde el interés. En el programa escolar vigente se hace referencia a un enfoque común a todas las disciplinas que integran el Área del Conocimiento Artístico.
«Busca crear conciencia acerca del derecho que a todos los niños les asiste de conocer, disfrutar, producir y apreciar el arte en sus diversas manifestaciones sin desconocer la complementariedad y especificidad de cada disciplina con sus lenguajes propios, como forma de representación, expresión y comunicación humana.» (ANEP. CEP, 2009:70)
Al observar el clima áulico, se percibía que era poco alentador para incorporar cambios; la convivencia estaba muy afectada, a diario se sucedían eventos que obstaculizaban instancias para desarrollar la cooperación, el trabajo colaborativo, intercambios enriquecedores y debates constructivos. En el momento de proponerles a los alumnos conocer distintas corrientes pictóricas se hizo imprescindible la búsqueda de material bibliográfico para pensar y abordar las diversas propuestas secuenciadas. «Las secuencias constituyen una organización de las actividades de aprendizaje que se realizarán con los alumnos y para los alumnos con la finalidad de crear situaciones que les permitan desarrollar un aprendizaje significativo.» (Díaz-Barriga, 2013) Las propuestas debían ser atractivas, para que ellos lograran apoderarse de los contenidos no solo desde el Área del Conocimiento Artístico, sino desde todas las áreas.
Al iniciar la ejecución del proyecto se planteó la interrogante acerca de cómo planificar y desarrollar propuestas motivadoras y convocantes, que despertaran el deseo de conocer y reconocer el arte en lo cotidiano, porque las artes visuales no solo están presentes en las obras artísticas propiamente dichas, sino también en videos, imágenes, películas, libros que leen y miran.
«La cultura visual no se refiere sólo a una serie de objetos, sino a un campo de estudio que ha ido emergiendo desde la confluencia de diferentes disciplinas, en particular desde la Sociología, la Semiótica, los Estudios culturales y feministas y la Historia cultural del arte, y que dibuja diferentes perspectivas teóricas y metodológicas.
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De esta manera, en lugar de perseguir un objetivo de carácter enciclopédico, la cultura visual ha de aceptar su estatus cambiante y provisional, dada la constante formación –y reformulación– de los medios visuales contemporáneos y de sus usos y apropiaciones.» (Hernández, 2005:12-13)
Abordar un proyecto desde el programa escolar vigente permite ese “ir y venir” entre los grados escolares, de forma horizontal o vertical, trabajando no solo contenidos, sino conceptos de años anteriores que quizás aún no han sido aprehendidos, retomando y resignificando así cuando se considere pertinente.
Se empezó con la obra de Salvador Dalí, por tratarse de un pintor de excelencia y renombre a nivel mundial. Nuestro país ha tenido el privilegio de haber sido seleccionado para exponer su obra completa. Este suceso fue utilizado para contextualizar la propuesta. Luego, se realizó el análisis de una obra de José Gurvich y una posterior comparación con Salvador Dalí, reconociendo los colores que empleaban estos pintores. Llegados a este punto era notorio que los alumnos no evidenciaban motivación ni implicación en las propuestas, lo que llevó a la docente a revisar el proyecto y a repensar cómo abordar las distintas corrientes artísticas. Se resolvió iniciar el proceso a partir de la experiencia propia y luego llegar a la obra del artista.
«El significado se construye de acuerdo con la necesidad de interpretar la realidad. Poder comprender la cultura de la que se forma parte y apropiarse de las claves que posibilitan interpretar la de otros tiempos y lugares es una función esencial de la educación artística.
Este sentido de la educación busca no trivializar las actividades y productos artísticos, respetando la singularidad en la experiencia estética escolar y reconociendo su doble valor.» (ANEP. CEP, 2009:71)
Existen dos formas de abordar la educación artística: extrínseca (que utiliza el arte como instrumento para la comprensión de otras áreas del conocimiento) y una educación artística intrínseca (con valor en sí misma). Este proyecto hace hincapié en el valor intrínseco de la educación artística.
Este proyecto enfatiza en esta última tendencia, aunque incluye algunas instancias en las cuales el arte se utiliza como instrumento para comprender otras áreas del conocimiento. Al tiempo que se desarrolla este proyecto, se plantea como necesidad llegar a un producto en el que los protagonistas y los artistas sean los estudiantes, en el que ellos logren compartir no solo su trabajo, sino su mirada artística del mundo, es decir, cómo ellos a través de diferentes manifestaciones artísticas hayan logrado expresar y mostrar su realidad. Por esta razón se pensó realizar una galería de arte abierta a la comunidad. Esta es una dinámica de trabajo en la que se conjugan aspectos vinculados a la convivencia, al arte y a las relaciones sociales. El propósito era aportar un granito de arena desde la escuela, para sensibilizar a toda la comunidad educativa y al pueblo con respecto a la importancia de las artes visuales en la vida de las personas.
Era brindar la posibilidad de representar una idea de forma original y personal, valiéndose de los recursos que los lenguajes artísticos proporcionan y promueven, como la iniciativa, la imaginación y la creatividad, al mismo tiempo que enseñan a respetar las diversas formas de pensamiento y expresión. Pero ¿cómo armar una galería de arte sin antes haber visto una? Es por ello que se tramitó una salida didáctica para visitar distintos museos en Montevideo, con la finalidad de que los estudiantes pudieran ver y vivenciar el sentido de estas exposiciones, y volver con insumos para organizar la galería de nuestra escuela. Así tendrían la posibilidad de visitar distintas galerías en las que se exponen obras de artistas de distintas corrientes. En algunas de ellas se cuentan momentos de la historia de nuestro país; en otras se encontraron con obras de los pintores y escultores que se habían abordado en el marco del proyecto. Esta oportunidad aportó valor y significado al trabajo que se ha venido realizando y que aún no termina.
Al abordar la corriente impresionista teniendo en cuenta los colores complementarios, se propuso pintar la luz, actividad que se realizó en grupos, en forma individual, en distintos espacios como en la galería del centro educativo, en el patio escolar, en la plaza y en el arroyo de la localidad. El sitio se elegía de acuerdo a la corriente artística o la técnica que se estuviera trabajando. Se escuchaba música que ambientaba e incentivaba a pintar, crear, producir. Con el paso de los meses, los estudiantes fueron apropiándose del proyecto, evidenciando cambios positivos en sus actitudes, casi no ofrecían resistencia, sus técnicas mejoraban día a día, de las primeras líneas simples pasaron a producir con sentido. De este modo, el aula se fue expandiendo, los estudiantes mostraron interés por saber “qué se va a trabajar hoy”, “cuál será el lugar más adecuado para producir”. En esa oportunidad fueron al arroyo Sauce que le da nombre a la localidad. Se les solicitó que quienes pudieran llevaran tabla de dibujo, colores, lápiz, goma y una merienda saludable para compartir. Sorprende cómo eran capaces de compartir, estudiantes que al comienzo del año escolar mostraron fuerte individualismo. La propuesta consistía en pintar un paisaje de la naturaleza, temática principal que desarrolló Claude Monet. El espacio no era como el del salón, limitado; sin embargo, su concentración no variaba, estaban muy ocupados en que su dibujo se asemejara lo más posible a lo que estaban viendo. Previamente, en clase, se trabajaron las características de este pintor, y se tomó conocimiento de la corriente artística a la cual perteneció.
En cada abordaje de estas manifestaciones artísticas se trató de buscar las semejanzas y diferencias entre por lo menos dos pintores de la misma corriente; incluso se compararon corrientes diferentes para resaltar aún más las características de cada una de ellas. Al cabo de unos meses lograron elaborar afiches para abordar contenidos de otras áreas del conocimiento. Estas producciones tenían en cuenta el color, la imagen, la intención; los estudiantes reflexionaron acerca de videos o películas vistas, visitaron museos de forma virtual, ya por interés propio. Además escucharon noticias relacionadas a alguna exposición que les resultaba interesante y las compartían con sus compañeros.
Otra de las propuestas consistía en observar y apreciar la obra del pintor uruguayo Juan Manuel Blanes, artista de la corriente naturalista. En esa oportunidad tuvieron la rica experiencia de pintar sobre tela, todo un desafío que fue enfrentado con total éxito. Aumentaba así el interés y se ampliaban los conocimientos.
Cuando se incursionó en la corriente expresionista abstracta, y más precisamente en la obra de Vasili Kandinsky, los estudiantes trabajaron en el marco de esta nueva corriente. Expusieron las producciones en el salón y realizaron un análisis referente a la técnica, al color, a las líneas y a los trazos.
«...pueden encontrarse factores que parecen ser importantes en el dominio productivo del aprendizaje de arte. (...)
1. Habilidad en el tratamiento del material.
2. Habilidad en la percepción de las relaciones cualitativas entre las formas producidas en la propia obra, entre las formas observadas en el entorno y entre las formas observadas como imágenes mentales.
3. Habilidad en inventar formas que satisfagan a quien las realiza, dentro de los límites del material con el cual está trabajando.
4. Habilidad en la creación de orden espacial, orden estético y capacidad expresiva.»(Eisner, 1998:69)
Este abordaje permite entender, respetar y valorar la diversidad cultural, aprehendiendo la riqueza y la complejidad que encierra.
No menos interesantes resultan los trabajos sobre la corriente artística rioplatense Madí, la descomposición geométrica de Picasso y la obra del pintor Joaquín Torres García.
En una de las instancias se creó una pintura cubista sobre tela.
Experimentar y pintar sobre distintos soportes permitió generar las condiciones para planificar y organizar la galería de arte denominada “Abriendo horizontes”; planificación y organización que se realizó en forma colaborativa, dando muestras de una mejor convivencia y un clima de trabajo amigable. Del mismo modo ocurrió con la exposición propiamente dicha. Acercar a la comunidad y darle la oportunidad de ver el mundo desde otra perspectiva, es algo que quedó en evidencia desde el momento en que los estudiantes seleccionaron sus producciones y las organizaron por corriente artística. Asimismo, eligieron las esculturas que para ellos eran más atractivas a la vista y tenían significado. Participaron preparando el espacio escolar en el que se expondría: el comedor y la galería. Se dispusieron las obras nominadas y rotuladas en orden cronológico, siempre de acuerdo a las características de las corrientes trabajadas.
Los estudiantes promocionaron la galería con afiches diseñados por ellos y los distribuyeron por los comercios de la localidad; se invitaba a todos a recorrer la “Primera Galería de Arte en Capilla”.
Se organizaron el día del evento utilizando un sistema rotativo: el que recibía a la entrada y daba la bienvenida, luego cubría otra área. Tales eran su organización y su empoderamiento que el turno de la tarde también quedaba cubierto para asegurar que todos pudieran disfrutar de una visita guiada por ellos mismos y en un amplio horario. Al ver que la propuesta tenía buena repercusión en la comunidad y que algunos vecinos que ese día no pudieron ir querían visitarla, le solicitaron la autorización a la directora para extender la exposición y lograron que su galería estuviera abierta una semana.
Algunos de los contenidos abordados fueron:
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Las manifestaciones estéticas contemporáneas.
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El modernismo en las bellas artes de Uruguay. La identidad nacional y los museos.
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Las tendencias abstractas. Alteraciones de formas, perspectivas, luz y color.
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La idea de profundidad a través del dibujo.
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Las cualidades del color.
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Los colores cálidos y fríos. Su valor expresivo.
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El matiz y el tono.
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La luz y la sombra en la composición.
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Los niveles de abstracción en la composición.
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La armonía a través del equilibrio de formas, colores y líneas.
Todo esto llevó a que la docente sometiera a revisión su forma de enseñar en esta área del conocimiento. El proyecto le permitió comprender y valorar la importancia de crear un clima áulico adecuado en las distintas actividades. «Por “ambiente del curso” entendemos los ambientes intelectuales, sociales, emocionales y físicos en los que aprenden nuestros estudiantes.» (Ambrose et al., 2017:189) Es por ello que se buscaba ampliar el aula como espacio de trabajo y transformar así el contexto a partir del espacio más íntimo y próximo.
Este cambio de actitud respecto al aprendizaje se ha ido trasladando poco a poco a otras áreas; su disposición al trabajar en un ambiente pensado y adecuado favorecía tanto una actividad de escritura como de geografía o de matemática. Quedaba en evidencia que lograban organizarse, interactuar unos con otros mejorando el trato y, por ende, la convivencia entre ellos. Solamente una propuesta que se piensa y se aborda desde una mirada de significado para el alumno dándole la oportunidad no solo de mirar, sino de observar su entorno con “ojos” críticos y reflexivos donde existen otras posibilidades, donde él la entienda y pueda aplicarla, se convierte en una verdadera oportunidad de enseñanza y de aprendizaje para él y también para la docente. Una docente que está abierta a aprender de la experiencia y de sus alumnos, dispuesta a aprender de sus propios errores y prejuicios. Lo que en un principio parecía no tener sentido para nadie, resultó con más significado que el que imaginaron. Analizar la influencia en la configuración de un clima áulico adecuado para los aprendizajes es poder generar, a través de las prácticas, un clima de tranquilidad, ordenado, orientado a lo académico, pero a su vez en un ámbito de confianza y solidaridad. Al crear este ambiente favorecedor de una buena autoestima, se facilita la convivencia escolar y el rendimiento en todas las áreas del conocimiento (cf. Nassi, 2014).
El enseñar se aprende todos los días si estamos dispuestos a descubrir nuevas formas o quizás, como en este caso (con respecto a la importancia de crear el clima áulico adecuado), si le damos la oportunidad e intentamos que aquello, que al principio parecía no tener sentido, adquiera vital importancia para que los alumnos estén motivados en un ambiente seguro y calmo.
Para culminar es preciso mencionar que las propuestas de arte están lejos de ser una “actividad de relleno” en la agenda diaria, son el momento especial del día en que los alumnos logran expresarse de diferentes maneras, a través de la música, las imágenes, la pintura, un video, sus emociones, es “la excusa perfecta” para conocer los verdaderos sentimientos y situaciones de los grupos, brindando ese espacio que muchas veces necesitan y no saben dónde buscar o dónde encontrar. Cabe señalar que esta experiencia ha servido para la reflexión y la autocrítica de la docente, ya que el clima áulico no solo favoreció las propuestas de enseñanza y de aprendizaje en el área artística, sino que hizo que, en el resto de las áreas, las propuestas no fueran “impuestas” a los ojos de los estudiantes. Por el contrario, trabajar en un clima áulico adecuado mejoró su disposición, su carácter y, por ende, la convivencia dentro y fuera del salón de clase en un clima más amigable.
