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Agosto del 2022
¿Un tema demasiado trabajado? La alimentación humana
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Equipo de Investigación en Enseñanza de las Ciencias Naturales, revista QUEHACER EDUCATIVO

Equipo de Investigación en Enseñanza de las Ciencias Naturales, revista QUEHACER EDUCATIVO

Como lo hacemos habitualmente en cada comienzo de curso, el año pasado propusimos posibles temáticas para reflexionar, analizar y elaborar secuencias de enseñanza. “Alimentación” fue una de las temáticas manejadas. En principio no estábamos convencidos, era un tema demasiado trabajado en todos los grados. Sin embargo, decidimos abordarlo cuando pensamos en los serios problemas de alimentación de nuestra infancia y en el programa escolar vigente con su enfoque prioritariamente biológico. Por otra parte, el trabajo en la virtualidad nos facilitaba llegar a las familias, por lo que la tarea podía ser potencialmente más efectiva.

La alimentación no se limita a un proceso digestivo nutricional; esa mirada solo nos permite responder respecto a: ¿de qué está hecho nuestro organismo?, ¿cómo funciona?, pero no respecto a: ¿qué comemos?, ¿por qué comemos eso?, ¿dónde lo hacemos?, ¿cuánto comemos?, ¿cuándo?, ¿todos lo mismo?, ¿con quién comemos?, ¿todos podemos hacerlo?

Las respuestas a estas últimas preguntas surgen «dentro de un entramado simbólico que expresa y recrea sentidos y prácticas elaborados en el seno de una cultura, y que por tanto construyen identidad» (Cordero et al., 2016:223)

La alimentación es un hecho social complejo y multidimensional, que transcurre en un lugar y en un tiempo, en una cultura y particularmente en una cultura alimentaria. Es esa cultura la que le otorga sentido.

La alimentación se da en el seno de una familia que tiene sus tradiciones culturales y su economía, que está inserta en determinado ambiente que condiciona los productos que proporciona.

Como necesidad biológica es universal, pero no todos los individuos se alimentan de la misma forma; no todos pueden alimentarse, no todos lo hacen bien y tampoco todos quieren hacerlo, porque la alimentación tiene además un componente subjetivo, individual.

Cada cultura, cada grupo social, cada individuo resuelve su alimentación acorde a los alimentos de los que puede disponer; los prepara de la forma que le fue transmitida, que aprendió y que seguramente en algo modificó.

En este proceso de elaboración del marco conceptual acordamos que la salud alimentaria es un derecho, y una responsabilidad social e individual. Por ello, enseñar alimentación requiere miradas multidisciplinarias que superen lo biológico y lo fisicoquímico. Implica tener en cuenta, entre otros, los aspectos sanitario, social, cultural, económico, político, comunicacional, tecnológico, ecológico... Demanda planteos dialécticos entre lo personal y lo mediático; entre la salud y el consumo; entre las costumbres, las identidades y lo histórico, la evolución tecnológica, productiva, comercial.

Podemos pensar la alimentación como una intersección entre lo biológico, lo sociocultural y lo subjetivo. Aprendemos a alimentarnos de forma vivencial en nuestro contexto, con fuerte impronta afectiva –todos sonreímos al recordar alguna comida de nuestra abuela–. Por esta razón resulta tan difícil modificar los hábitos que nos dan identidad.

«Se trata de un proceso voluntario y consciente, aunque limitado por la disponibilidad de alimentos, por los recursos económicos y por los hábitos culturales. Así pues, depende de una decisión individual y, por lo tanto, es educable, si bien los hábitos de cada persona constituyen un elemento muy resistente a cualquier cambio.

[…]

La selección de alimentos y la forma de prepararlos y manipularlos se ven poderosamente influidas por factores culturales y socioeconómicos. La tradición, la moda, las creencias religiosas y las preferencias individuales, especialmente de la persona que se encarga de alimentar a la familia, son los principales elementos culturales que condicionan la alimentación...»

(España, Cabello y Blanco, 2014:614)

Como primera entrega del trabajo realizado, presentamos una mirada sociocultural a la alimentación humana considerando diferentes espacios y tiempos, e incluyendo aspectos migratorios, geográficos y económicos. En próximos números plantearemos posibles propuestas respecto a este complejo hecho social desde otras dimensione

 

Referencia bibliográfica
CORDERO, Silvina; MENGASCINI, Adriana; MENEGAZ, Adriana; ZUCCHI, Mariel; DUMRAUF, Ana (2016): “La alimentación desde una perspectiva multidimensional en la formación de docentes en ejercicio” en Ciência & Educação (Bauru), Vol. 22, Nº 1, pp. 219-236. En línea: https://www.scielo.br/j/ ciedu/a/5jnGtJWbZcZ9mXVt7gXDrMf/?lang=es
ESPAÑA RAMOS, Enrique; CABELLO GARRIDO, Aurelio; BLANCO LÓPEZ, Ángel (2014): “La competencia en alimentación. Un marco de referencia para la educación obligatoria” en Enseñanza de las Ciencias, Nº 32.3, pp. 611-629. En línea: https://ddd.uab.cat/pub/edlc/edlc_a2014v32n3/edlc_ a2014v32n3p611.pdf