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Agosto del 2022
¿Por qué comemos lo que comemos? La enseñanza de la alimentación desde un enfoque cultural
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Cecilia Gesuele

Cecilia Gesuele

Maestra. Integrante del Equipo Técnico de Apoyo a la enseñanza de las Ciencias Naturales - Instituto de Formación en Servicio (CEIP).

Sandra Pullol

Sandra Pullol

Maestra. Formadora del área de Ciencias Naturales del Instituto de Formación en Servicio.

Introducción

Pensar en el abordaje de la alimentación a nivel escolar implica apostar a promover una alfabetización científica y ciudadana, que les posibilite a los alumnos construir criterios para una alimentación adecuada.

Valiosas investigaciones han dado cuenta de que el enfoque curricular que prima en las aulas –y creemos que nuestras escuelas no son la excepción– es «descriptivo y enciclopédico con poca referencia a su significación cultural, económica e histórica social, que aportaría a un enfoque contextual, evolutivo e ideológico trascendiendo la idea de un saber cotidiano» (Rivarosa, De Longhi y Astudillo, 2011:368).

Alineadas con la idea de que el contenido escolar que prima en nuestras aulas se enmarca en un enfoque biofisiológico que no promueve cambios conceptuales profundos en la dirección que buscamos, hemos elaborado un recorrido de trabajo que procura poner en el centro aspectos que no estaban presentes a la hora de enseñar alimentación; en este caso, la relación entre cultura y alimentación.

Uno de los primeros encuentros del grupo de estudio nos permitió cuestionar, repensar nuestras prácticas en relación con la enseñanza de este contenido que a priori era familiar, abordado con frecuencia y por qué no con cierta seguridad. El encuentro con otros y el acercamiento a aportes teóricos con otra mirada nos posibilitaron volver a pensar, a mirar lo hecho y poner en discusión particularmente “el cómo”. Lo evidente era la importancia de darnos la oportunidad de volver a hacer, de comprobar que el ser docente necesita de estos momentos, que mejorar nuestras prácticas para apostar a mejores aprendizajes implica seguir pensando con otros, haciendo y reflexionando sobre ese hacer.

En este artículo daremos cuenta del recorrido realizado en dos grupos de segundo grado. Uno de ellos en una escuela de la Ciudad de la Costa, y otro en una escuela de práctica de Montevideo cuyo alumnado proviene de diferentes departamentos y también está integrado por inmigrantes de diversas nacionalidades.

Nos embarcamos en la búsqueda de insumos teóricos y de intercambios permanentes para llevar adelante la planificación de actividades. La secuencia elaborada fue organizada en función de los siguientes momentos didácticos:

«a) Inicio (...): se recuperan representaciones múltiples de la noción en distintos momentos.

b) Metarreflexión (...): se explicitan y argumentan las representaciones; se comunican, contrastan, comparten, negocian o discuten las ideas frente a tareas individuales y/o colectivas.

c) Análisis (...): da lugar al contraste entre datos, perspectivas, investigaciones; se abordan analogías y comparaciones en complejidad creciente (hipótesis de progresión).

d) Discusión (...): momentos de argumentación crítica, explicitación de ideas y toma de posición de modo colectivo y/o individual.

e) Síntesis (...): tomas de conciencia provisorias y graduales en función de las sucesivas reestructuraciones de ideas. Autoevaluación sobre los procesos y/o avances conceptuales construidos.»

(Rivarosa, De Longhi y Astudillo, 2011:373)

La secuencia de unidad temática sobre alimentación se diseñó en función de gradientes de complejidad, progresión conceptual y procesos de abstracción creciente. ¿Qué comemos? ¿Siempre comimos lo mismo? ¿En todos lados se come lo mismo? ¿Por qué comemos lo que comemos?

El desafío de transformar la enseñanza de una dimensión biológica y nutricional a un abordaje multidimensional que implicase lo cultural, lo histórico, lo geográfico, nos obligó a tomar decisiones que le fueron dando forma al recorrido didáctico que presentamos a continuación.

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Secuencia de actividades

Objetivo general: Comprender que la alimentación humana abarca no solo aspectos nutritivos, sino dimensiones más amplias, estrechamente relacionadas con los comportamientos sociales y culturales.

 

Menú para invitados extranjeros

Propósito: Indagar ideas previas sobre la alimentación como parte de la cultura familiar.

Esta primera actividad buscaba recuperar las representaciones que nuestros alumnos tienen sobre lo que comemos, y se llevó adelante en uno de los grupos de segundo grado. La intención era poner de manifiesto el peso que tiene “lo conocido ante lo desconocido” a la hora de elegir qué comer por parte de los alumnos.

Se les propuso la siguiente situación:

Esta noche vienen amigos a cenar. Las opciones que tengo son estas (se pegan las imágenes en el pizarrón)

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¿Me ayudan a elegir?

 

Al comienzo, los comentarios no correspondían al planteo, sino a lo que sentían ante esas comidas:

–Los caracoles no se comen.

–Eso no sé qué es, pero parece feo.

–Qué rico pizza.

–A mi papá le gusta el asado.

Para sacarlos de la elección basada en sus gustos o conocimientos de la comida, se los habilitó a hacer alguna pregunta que creyeran importante para ayudar a decidir:

–¿Qué edades tienen tus amigos?

–¿Sabés qué les gusta comer?

Se respondieron y se agregó que uno de esos amigos no es uruguayo, es venezolano.

Se dio un intercambio muy dinámico con argumentos que continuaban apuntando a que la elección tuviera que ver con sus gustos, lo conocido primaba a la hora de seleccionar qué comer. Lo que a ellos les gustaba les tenía que gustar a otros, aunque uno en este caso fuera extranjero.

Por otra parte, desde un grupo reducido de niños surgió la posibilidad de que a ese amigo, que es de otro lado, no le gusten las mismas cosas que a nosotros. Allí se intervino buscando profundizar e involucrarlos a todos en esta aseveración:

¿Qué comemos acá?

¿Comerán caracoles en otros lugares?

En un papelógrafo se registró la comida elegida y las razones: pizza porque “le gusta a todos”, “es muy rica”, “de noche cuando nos juntamos en casa con amigos de mis papás, muchas veces hacen pizzas”.

Al analizar las respuestas de los niños, en el equipo de trabajo entendimos que la elección de las imágenes podría haber condicionado sus respuestas por la cantidad limitada de opciones y el posible desconocimiento de los alimentos. Por esta razón decidimos ampliar la selección de alimentos teniendo en cuenta su origen cultural y que, a su vez, se visualizara claramente el tipo de alimento que era. También modificamos la consigna inicial explicitando que los invitados serían extranjeros, teniendo en cuenta que todos fueran de un mismo lugar. En la consigna se incluyeron tres preguntas que buscaban favorecer la explicitación de acciones y elementos a tener en cuenta antes de realizar la cena.

Sobre esa base se rearmó la consigna como sigue:

Mi amiga tiene que organizar una cena para personas que vienen de un país europeo y me llamó solicitando que la ayudara a preparar el menú.

Me envió algunas ideas que se le habían ocurrido, pero no se decide.

¿Qué les parece que tendría que tener en cuenta para ayudarla?

¿Necesitará alguna información en especial?

¿En qué tendría que pensar para organizarse?

–Mae, lo primero que tenés que saber es si todos comen todo.

–¿Por qué dices eso?

–Porque puede haber un vegetariano o un alérgico, que le haga mal el chocolate.

–Otra cosa que podés hacer es buscar en Google qué les gusta comer a los europeos.

–También podés fijarte en Instagram, ahí se ven muchas comidas.

–Suponiendo que ya consultamos a los invitados y no tienen ningún problema alimenticio, ¿qué otros aspectos podríamos tener en cuenta para armar el menú?

–Tiene que ser variado.

¿Qué quiere decir variado?

–Que tenga muchos sabores.

–¿Qué sabores conocen?

Los niños espontáneamente mencionaron los siguientes sabores: salados, amargos, dulces, agridulces, ácidos y picantes.

Una niña sugirió que podía tener carne, verdura y fruta para que fuera variado. Otra agregó que no había que olvidarse de la bebida, porque “no se come sin tomar agua”.

Se les planteó que, aunque pensaba en todo lo anterior, su amiga no lograba decidir qué cocinar, qué comidas realizar, por lo que les mandaba algunas opciones y les proponía que eligieran una de esas comidas para recibir a los extranjeros, explicando su elección.

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Al analizar con los niños las respuestas y explicaciones dadas encontramos que la mayoría, aun para diferentes comidas, se seguían basando en los gustos personales: “es lo más rico”, “es deliciosa la carne blandita”, “me gustan los fideos, los guisos”, “porque me gusta la salsa”... En cierto modo, algunos consideraban a los invitados al fundamentar su opción: “porque es común”, “porque les gusta a todos”, “les va a gustar”, “son fáciles de rellenar, prácticas, comes con la mano y le podés poner el gusto que quieras”.

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 En ambos grupos se visualiza y se explicita la relación entre lo elegido y lo conocido, lo que nos gusta porque ya lo hemos comido. Debido a la diversidad cultural de la clase, en el segundo grupo se pudo ir más allá intentando establecer relaciones entre el lugar de procedencia y la comida que fue elegida, y por qué no la construcción de lo que me gusta.

 

¿Qué no puede faltar en una celebración?

Propósito: Evidenciar las relaciones existentes entre las celebraciones (lo cultural) y las comidas.

Se propuso que los niños investigaran en sus familias qué comidas no pueden faltar en los momentos de reunión o celebración (por ejemplo: cumpleaños, fin de año, casamientos).

¿Qué comida no puede faltar en una reunión o celebración?

Se realizó la puesta en común. Al comenzar a exponer, los niños vinculaban la celebración o el motivo de la reunión con un tipo de comida:

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No se había pensado ni solicitado que especificaran la celebración. Ante las respuestas obtenidas se resolvió intervenir.

Maestra: –Miremos esta primera columna. En ella encontramos celebraciones como, por ejemplo, los cumpleaños...

Niño: –¡Sí, Halloween! Maestra: –...pero en otros momentos no se celebra nada, por ejemplo, los sábados o en las reuniones.

Niño: –Maestra, en casa siempre que nos reunimos celebramos, nos ponemos contentos de estar juntos, es especial, es como un día de la familia.

Niño: –Sí, a veces nos reunimos por algo de mi tío que está estudiando, a festejar.

Maestra: –Entonces cuando hablamos de celebraciones, ¿podemos pensar en celebraciones que tienen algunas familias y otras celebraciones que son comunes a muchas familias, por ejemplo, los cumpleaños? ¿Hay reuniones en las que no se celebra nada?

Niño: –Sí, como la de los sábados o los día de lluvia. Y otras fechas que sí son celebraciones: los cumpleaños, Navidad, fin de año, Halloween.

Niño: –Son más los días que celebramos.

Maestra: –¿Saben qué se celebra en cada uno de esos días?

Niño: –Sí, en Pascua comemos chocolate por el conejo de Pascua.

Maestra: –¿Por qué a cada celebración le destinan una comida y no otra?

Niño: –Cada celebración es única, por eso tiene un tipo de comida.

Niño: –En los cumpleaños no puede faltar la pizza, porque sin pizza y sin torta dulce no hay cumpleaños.

Niño: –No podés comer huevo de pascua en Navidad, no tiene nada que ver.

Niño: –Depende de si llueve o no para comer tortas fritas.

Maestra: –¿Todos festejan estos días que anotamos?

Niño: –No todos celebramos lo mismo porque Halloween es de brujas. En mi familia no nos gustan las brujas, porque sabemos que hacen mal.

Niño: –No, pero cada celebración tiene su comida. Puedes comer lo que quieras cuando quieras, pero hay comidas alegres y otras no tanto. Por ejemplo, en Halloween se comen comidas tenebrosas.

Maestra: –¿Por qué se celebra con comida?

Niño: –Porque es así. No hay fiesta sin comida. Es una costumbre.

Maestra: –¿En otros países pasará lo mismo?

Niño: –En el mío sí (niña venezolana). Nosotros celebramos los cumpleaños pero tenemos otras fiestas también. Tenemos comidas diferentes, siempre en las celebraciones hay tequeños, por ejemplo. [...]

Se realizó la síntesis de lo trabajado y se registró.

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En las dos actividades propuestas se evidenciaron las costumbres de las familias, y sus diferencias y similitudes en función del país de origen. Se decidió entonces centrarnos en nuestro país, su historia con relación a la alimentación, y apuntar así a la caracterización de hábitos y costumbres en otras épocas.

 

¿Siempre comimos lo mismo?

Propósito: Analizar las formas de preparación y cocción de los alimentos, los hábitos alimentarios en un determinado contexto histórico y social, e identificar los cambios a través del tiempo.

Se compartió el video Historias 200 años - Alimentación1 , realizado por la Comisión del Bicentenario y la televisión nacional, con el propósito de comprender el significado del consumo de carne como tradición en nuestro país.

La consigna, dada previamente, fue: observar el video e ir buscando información sobre qué comemos desde hace doscientos años.

El video se detuvo cuando fue necesario. Si bien se pensó que quizás sería complejo para segundo grado en función de la rapidez con la que allí se da la información, el resultado fue muy bueno, se compenetraron enseguida en lo que se contaba y en la forma en que se hacía.

Se compartió la información obtenida acerca de qué comían, cómo fueron cambiando las comidas, qué originó su cambio, cómo cocinaban, los avances tecnológicos y su importancia en la alimentación.

Durante el intercambio...

Maestra: –¿Solo carne, carne y carne comían? [Se repregunta] ¿Todas las personas comían solo carne?

Niño: –No, los ricos comían otras cosas. Tomaban café y comían postre.

Maestra: –¿Y en el campo?

Niño: –Ahí tomaban mucho mate.

Les llamaron la atención los recursos lingüísticos que apelan al humor con expresiones como “Carne, carne y carne” o “El té era mucho más paquete”, y luego fueron utilizadas por los niños como chiste que les divertía, las actuaban, las repetían.

Una pregunta que irrumpió mientras se visionaba el video fue: –¿En Uruguay hay guerras?, rápidamente una alumna respondió: –Nooo, ahora no. Hubo guerras pero hace mucho. Cuando vivía Artigas.

Se intervino explicando que hubo varias guerras en el pasado, no solamente en la época de Artigas, y se preguntó qué relación podía haber entre la comida y las guerras. No encontraron relación al respecto.

Se registraron las ideas y las reflexiones que fueron surgiendo:

• La carne la conseguían fácil, por eso comían mucha y todo el tiempo.

• Ahora nos gustan muchas comidas que tienen carne (milanesas, hamburguesas, asado, guisos).

• Ahora la carne se compra en el supermercado y no es tan fácil conseguirla.

Se planteó la siguiente pregunta, y se debatió sobre ella

¿Lo que comemos tiene que ver con si somos ricos o pobres?

Se siguió recorriendo nuestra historia para aproximarnos a la idea de que nuestros hábitos alimentarios se gestan en un contexto histórico y social. que va siendo modificado a través del tiempo.

 

¿Qué desayunaban en la época de Artigas?

Propósito: Analizar las formas de preparación y cocción de los alimentos, los hábitos alimentarios en la época de Artigas, e identificar los cambios en los diferentes grupos sociales y a través del tiempo.

A partir de un artículo de Ruocco (2013) analizamos qué se comía en la época de Artigas. Para abordar este contenido teníamos dos recursos a disposición, el artículo mencionado y el documento original (Larrañaga, 2016). Decidimos optar por el artículo, pues tiene un vocabulario más accesible para niños de segundo grado. En esta oportunidad nos pareció oportuno que la lectura fuera a través de la maestra en el entendido de que:

«Mediante la escucha de la lectura de textos explicativos, el niño entra en contacto con un texto de uso frecuente en el ámbito escolar. Estos textos le permiten ampliar sus conocimientos sobre temas de su interés y así construir el sentido de la actividad de leer. Aprende algunas particularidades del texto explicativo y profundiza su capacidad de comprender, prestando atención a la relación del título y subtítulos entre sí y con el tema, y a los recursos explicativos como la definición, la paráfrasis y el ejemplo.» (ANEP. CEIP, 2015:19)

Para la realización de esta actividad también se contó con otros recursos que se dispusieron con antelación en las paredes de la clase: mapa actual de Uruguay, mapa de la Banda Oriental, imágenes de pinturas representativas de la época como Jugada de taba en una pulpería –óleo sobre cartón, anónimo, que reproduce la famosa obra de Juan Manuel Blanes– y Artigas dictando órdenes a su secretario José Monterroso en Purificación, de Pedro Blanes Viale. Las imágenes posibilitaron ampliar la comprensión del texto dando elementos visuales que les permitieran a los niños imaginar el contexto físico del viaje. El texto explicita las diferentes ingestas realizadas por el sacerdote y sus escoltas durante el camino. Para el análisis luego de la comprensión global del texto, focalizamos en el desayuno que nos daría la posibilidad de compararlo con los actuales atendiendo a la importancia de lo vivencial en esta edad, lo que comemos tiene que ver con lo que somos, con donde vivimos y con las características geográficas y productivas de nuestros países.

–¿Desayunaban vino y huevos fritos?

–¡Qué asco!

–A mí no me dejan comer huevo frito porque dicen que me va a doler la panza.

–Pasaban comiendo carne.

–Más que desayuno es un almuerzo.

Al avanzar en la lectura aparecieron preguntas sobre vocabulario que no estaban en las imágenes que servían de soporte para la comprensión del texto. Se les propuso realizar una lista de elementos que no se imaginaran o no supieran, para buscar en la tablet. En esa oportunidad se focalizó en la búsqueda de imágenes, para que fuera más ágil y facilitara la comprensión global del texto. La lista de palabras buscadas fue: batata, perdices, fogón, locro, gloriado.

También se les propuso hacer una lista de ingredientes del desayuno del viajero y de sus desayunos actuales. Se realizó registro del listado en el cuaderno.

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Para pensar...

El propósito era analizar las ideas construidas con referencia a los cambios y las permanencias de los desayunos en el tiempo.

Se les propuso realizar una producción de texto que respondiera a la siguiente pregunta: ¿Por qué crees que los desayunos de la época de Artigas y los nuestros son tan diferentes?

A continuación aportamos algunas muestras que denotan las ideas elaboradas hasta el momento.

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A partir de las diferentes respuestas se pudo leer que los alumnos comenzaban a considerar determinados aspectos.

• La clase social a la que pertenecen determina su alimentación.

• El acceso a las materias primas también condiciona qué comemos. Había menos alimentos, tenían que ir a otros países.

• Los avances tecnológicos son posibilitadores. No había útiles de cocina, electrodomésticos, como los que tenemos ahora.

• Antes no existían ciertos productos, materias primas, recetas. “Antes no había alfajores”.

 

¿Desayunamos lo mismo?

Propósito: Comprender que la identidad alimentaria marca la pertenencia a un grupo.

Se indagó respecto a quién preparaba el desayuno en casa. La mayoría de la clase dijo prepararlo en forma autónoma. Se les propuso realizar un video para subir a CREA, donde mostraran cómo lo preparaban, con qué ingredientes y qué utilizaban para realizarlo.

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Se miraron los videos subidos a la plataforma y se les propuso identificar lo que tenían en común. Se elaboró la siguiente síntesis en el pizarrón:

• Nuestros desayunos tienen algo para beber y algo para comer.

• Las bebidas más comunes son: chocolatada, leche, jugo.

• Las preparaciones más comunes son: pan con manteca, pan con mermelada, refuerzos de fiambre. • También comemos alfajores que no preparamos nosotros.

 

¿Los niños y niñas de otros países desayunan lo mismo que nosotros?

Propósito: Situar la comida en el contexto donde se dan las normas y los sentidos de una sociedad.

A partir de la pregunta respecto a si en todos lados desayunan lo mismo, los niños plantearon hipótesis referidas a la época en la que viven las personas y a los gustos personales. Se les propuso pensar en qué sería lo más raro que se podría desayunar, y ellos consideraron un desayuno raro el visto en el artículo sobre el diario de Larrañaga. Se los invitó a mirar un video2 , anticipando que abordaba diferentes desayunos actuales en distintas partes del mundo.

Se ubicaron en el planisferio los lugares mencionados, se conversó acerca de los distintos desayunos, los más extraños para ellos fueron los que incluían pescado y arroz. A su vez, el más deseado era el de Estados Unidos, argumentaban que lo veían en los dibujitos y les gustaría probarlo.

Algunas reflexiones a partir del visionado:

–Mae, ¿viste que en Kenia comen como unos pastelitos que los mojan como nosotros mojamos los bizcochos en la leche?

–Al smoothie nosotros le decimos licuado.

–La tortilla es como un almuerzo.

–¡Arepas! ¿En Colombia también se desayuna arepas como en Venezuela? Eso está mal, maestra. En Venezuela es donde se comen arepas.

¿Cuál es el desayuno que más se parece a lo que desayunamos nosotros?

–Para mí el de Brasil, porque tiene pan, café y fruta. Pero esa fruta no la conocemos.

–Para mí España, tiene churros que nosotros comemos y chocolate, que debe ser chocolatada.

–El de Kenia tiene pastelitos y té, ese se parece al mío. Mi mamá hace tortas fritas y té a veces para comer.

Al día siguiente se les propuso que explicaran por qué en los diferentes países del mundo desayunan alimentos tan diferentes.

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Nuestra intención

 

El objetivo central de este recorrido ha sido hacer visible qué, cuándo y cómo se come en cada familia, y la relación que estas prácticas de alimentación tienen con las pautas culturales y las costumbres familiares, poniendo en juego argumentos y razones colectivas.

De esta forma, si: «Este saber alimentario constituye un conocimiento práctico aprendido en contexto, pragmático, vivencial y afectivo de fuerte identidad colectiva que involucra tanto actos materiales como referencias simbólicas, histórica y culturalmente delimitadas» (Rivarosa, De Longhi y Astudillo, 2011:385), resulta ineludible el abordaje desde lo cultural para poder avanzar...

«...construyendo mayor posibilidad teórica de sostener la construcción de nuevas metas de la educación científica de niños y jóvenes y, al respecto, sus resultados se ajustarán mejor a los intereses y problemáticas sociales, ampliando los entornos de aprendizaje y múltiples vías de acceso al saber; de modo que contribuyan a movilizar el currículum para acompañar el estudio de nuevos temas y, sobre todo, a cambiar nuestras actitudes y creencias respecto de lo que estamos enseñando y para qué.» (idem, p. 386)

 

 

 

1 En línea: https://www.youtube.com/watch?v=ZxVTzARa1BQ

2 Desayunos por el mundo. En línea: https://www.youtube.com/watch?v=33dZOeUKfsw

 

 

Referencia bibliográfica
ANEP. CEIP. República Oriental del Uruguay (2015): Cuaderno para leer y escribir en segundo. Especificaciones para el docente. Políticas lingüísticas. Programa de Lectura y Escritura en Español (ProLEE). En línea: https://www.dgeip.edu.uy/documentos/2016/bibliotecaweb/cuaderno2_maestro.pdf
LARRAÑÁGA, Dámaso A. (2016): Diario de viaje de Montevideo a Paysandú. Montevideo: Ediciones Universitarias. Unidad de Comunicación de la Universidad de la República. Colección Clásicos Universitarios. En línea: https://anaforas.fic.edu.uy/jspui/bitstream/123456789/57047/1/Larra_Diario.pdf
RIVAROSA, Alcira; DE LONGHI, Ana Lía; ASTUDILLO, Carola (2011): “Dilemas sobre el cambio de teorías: la secuenciación didáctica en una noción de alfabetización científica” en Revista Electrónica de Enseñanza de las Ciencias, Vol. 10, Nº 2, pp. 368.393. En línea: http://reec.uvigo.es/volumenes/ volumen10/ART8_VOL10_N2.pdf
RUOCCO, Ángel (2013): “¿Qué comían los orientales hace 200 años?” en El Observador, 09 de abril de 2013. En línea: https://www.elobservador.com. uy/nota/-que-comian-los-orientales-hace-200-anos--201349000