Romina Jardín Machado
Maestra. Salto
La tarea de priorizar contenidos es, sin duda, una de las más importantes en el desarrollo de un curso, sea cual sea el grado escolar. Está condicionada por diversas variables: las ideas y los conocimientos previos de los estudiantes, sus experiencias e intereses, los acuerdos institucionales; y en este último tiempo, la situación de pandemia. Por ende, en mi rol de maestra de cuarto grado durante el pasado año 2021, con períodos de enseñanza mixta, me cuestioné seriamente: ¿cuáles son los conocimientos básicos (conceptos, ideas, modelos, habilidades, procedimientos, valores y actitudes) que mis estudiantes deberían abordar prioritariamente?
En ese contexto tomé la decisión de planificar una unidad didáctica con el eje organizador “Agua”. El propósito fue tratar el tema desde múltiples dimensiones con una mirada interdisciplinaria e integradora, para permitirle al estudiante tener un enfoque global y, al mismo tiempo, específico con variadas perspectivas.
La unidad implicó contenidos desde diversas disciplinas y campos conceptuales. La temática del agua pudo abordarse desde su dimensión natural y social atravesando diferentes contenidos a partir de textos de divulgación científica en diversos formatos, además de gráficas y tablas analizadas. De todas esas secuencias trabajadas de forma coordinada, y vertebradas bajo dicho eje temático, hoy elijo compartir lo realizado en torno al concepto del ciclo del agua.
El ciclo hidrológico aparece como contenido en la disciplina Geología del Área del Conocimiento de la Naturaleza en el programa escolar vigente de cuarto grado. El perfil de egreso para sexto grado estipulado en el Documento Base de Análisis Curricular establece que los estudiantes puedan aproximarse al concepto de hidrósfera: «Identificar los cambios de estado en el ciclo hidrológico, su relación con la energía solar y los efectos sobre el relieve» (ANEP. CEIP, 2016:43)
La geología es una disciplina que muchas veces ha sido relegada en la escuela primaria, quizá por la complejidad que implica su comprensión; no obstante, es imposible soslayar la importancia de su tema de estudio: la Tierra. Se la debe abordar desde la construcción de conocimiento, la resolución de problemas, la formulación de hipótesis, la búsqueda de respuestas, la investigación por diferentes medios –lectura, experimentación...–, el debate de ideas. Se trata de que los alumnos se acerquen a ciertos modelos teóricos para explicar la realidad y adquieran competencias relacionadas con la forma de aprender en ciencias. En cuanto al arribo a conclusiones, estas serán entendidas como provisorias y sujetas a modificación o ampliación a medida que avancen en el conocimiento científico escolar. Es además importante tener en cuenta que el objeto de estudio Tierra no puede ser comprendido desde una mirada fragmentaria; por su condición de diverso, dinámico y cambiante requiere de un enfoque situado. En otras palabras, aunque en esta secuencia se hizo énfasis en el aspecto geológico, es preciso considerar que este objeto de estudio interpela a varias disciplinas (geología, física, química, astronomía, biología) e incluso a diferentes ciencias sociales. Una enseñanza integral implica que el estudiante logre percibir ese múltiple abordaje más allá de lo específico.
En este planteo busqué analizar la dinámica del movimiento del agua en el sistema Tierra. Los estudiantes ya habían trabajado con la temática desde otras perspectivas, lo cual era imprescindible para que lograran comprender el ciclo a enseñar. Por ejemplo, desde la química se habían estudiado los cambios de estado del agua; desde la geografía, la distribución del agua en océanos, ríos, lagos, arroyos; y desde la propia geología, los acuíferos. Sobre la base de estos conceptos, la secuencia pretendió lograr esa mirada globalizadora a partir de preguntas surgidas en el curso de las actividades anteriores:
• ¿Es verdad que el agua de la Tierra es siempre la misma?
• ¿Cómo es eso posible?
Era necesario que los niños buscaran información para poder responder. No les pedí que lo hicieran ellos, sino que seleccioné materiales diversos en cuanto a su formato, complejidad, extensión y dificultad.
Los textos escritos (Internet):
• Qué es el ciclo del agua y cuáles son sus etapas (Fuente: Significados – Ciencia)
• Ciclo del agua (Fuente: Enciclopedia Concepto – Ciencias Naturales – Biología)
• Ciclo natural del agua (Fuente: Consorcio de Aguas de Asturias – Divulgación)
• Ciclo hidrológico (Fuente: Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza)
Los audiovisuales (YouTube)
• El ciclo del agua (Fuente: Guerreros Planet)
• El ciclo del agua (Fuente: Happy Learning Español) • El ciclo del agua para niños. ¿Qué es el ciclo del agua? ¿Por qué llueve? (Fuente: Smile and Learn – Español)
• El agua viene... el agua se va – Canción (Fuente: Happy Learning Español)
• El ciclo del agua – Draw My Life (Fuente: Tik Tak Draw)
• Qué es y para qué sirve el ciclo del agua – (Fuente: Pase de lista)
• Aguas adentro: El ciclo del agua – (Fuente: Canal Encuentro)
De esta forma me aseguraba de que las fuentes que usasen fuesen válidas, variadas y complementarias.
A partir de este material se organizó en forma aleatoria una senda didáctica en la plataforma CREA.
El último ícono de la senda corresponde a la entrada al foro para expresar sus ideas, exponer lo comprendido de diferentes maneras: por escrito, de forma hablada, mediante un video, un archivo creado, una foto de algo realizado en casa. Esta versatilidad en los canales de expresión del conocimiento apoya la idea de enseñar para un estudiantado que es más que nada diverso.
La propuesta de una guía de actividades que implican múltiples medios de acceso al conocimiento obedece a una convicción de abordar la enseñanza desde una metodología DUA (Diseño Universal del Aprendizaje).
Aunar esa metodología a la plataforma CREA tiene múltiples beneficios. Por un lado, les permite a los estudiantes interactuar con el conocimiento de forma autónoma, atendiendo sus preferencias y capacidades, eligiendo el medio que más les favorece para su propio estilo y tiempo de aprendizaje. Por otro lado, facilita la función de coeducadores de las familias, ya que les brinda la oportunidad de acompañar y apoyar el proceso de aprendizaje de sus hijos, conocer los temas de estudio, los avances y el nivel de desempeño alcanzado.
Todo lo escrito en el foro fue muy interesante, los niños utilizaron los conocimientos abordados anteriormente desde diferentes áreas conceptuales. Por ejemplo, algunos apelaron a lo trabajado en la secuencia de los cambios de estado para responder:
• Aunque el agua cambia de estado es siempre la misma agua.
• El agua cambia solo el estado de gaseoso a sólido y de sólido a líquido pero sigue siendo agua.
Otros apelaron a lo abordado desde la geografía para mencionar el escurrimiento dado por el relieve en los ríos que sufren un proceso de transporte (en el mismo estado líquido).
• Es la misma agua que se mueve de un lado a otro en los ríos.
Algunos no lograban concebir que el agua fuera la misma basándose en su experiencia.
• No es la misma porque algunas veces es dulce y otras salada.
La mayoría de los niños se referían a los cambios de estado del agua pero sin incorporarlos al ciclo hidrológico; pocos los relacionaban con alguno de sus componentes; otros cuestionaban que fuese la misma agua. Era necesario intervenir para que lo leído en la guía de trabajo virtual les permitiese una mejor comprensión del concepto.
Les pedí que se reunieran de acuerdo al recurso que habían elegido en la senda, que lo volviesen a leer o a escuchar e intercambiaran ideas para responder nuevamente las preguntas que nos preocupaban.
Es interesante observar cómo, colaborando en equipos, los estudiantes lograron darse cuenta de la idea del ciclo que realiza el agua. Luego, al escuchar a sus pares en la socialización y con el respectivo andamiaje docente, pudieron modificar aspectos de su pensamiento o enriquecerlo acercándose a la idea de ciclo, donde el agua sufre una sucesión continua de flujos de desplazamiento que implica un reciclaje.
Durante el trabajo en equipos intervine por ciertas imprecisiones respecto a alguno de los recursos, como la no inclusión de vegetales y animales a través de su respiración y transpiración, o la composición de las nubes.
Con esa base pasé a una tarea grupal, usé un texto explicativo discontinuo que nos permitió avanzar no solo en la descripción del ciclo, sino indagar sobre las explicaciones que da la ciencia al respecto.
Pero la idea no resultó sencilla de elaborar.
Niño: –No puede ser posible que la misma agua sucia del río sea la que forme las nubes.
Niña: –Es la misma agua que cambia de estado y entonces “sube” solo el agua y deja la mugre en el río.
Niño: –Entonces, maestra, es la misma agua que va moviéndose por toda la tierra... debe demorar mucho en recorrerla.
Si bien el trabajo con la infografía resultó enriquecedor en cuanto a la comprensión global del contenido, los niños plantearon preguntas específicas con relación a cada fase del ciclo y a la terminología presente en el texto.
• ¿Cómo se hace la infiltración?1
• ¿Por qué acá nunca cae nieve cuando se precipita?
Por ello les pedí investigar para elaborar un texto enriquecido, lo cual implicaba buscar aclaraciones o ampliaciones, definir palabras e ideas que estaban explícitas en el texto: evaporación, transpiración, condensación, precipitación, escurrimiento, infiltración, flujo subterráneo. Cada equipo profundizó en uno de esos términos. Esta investigación implicó un nuevo retorno a los materiales de la senda didáctica que tenían en CREA. Algún equipo solicitó ampliar su búsqueda a la red bajo supervisión, lo que dio lugar a conversar sobre la importancia de revisar la fuente. Una versión del texto enriquecido fue incorporada a la cartelera, donde quedó accesible para su consulta.
En ningún momento se plantearon el rol de los acuíferos, no los incorporaron al ciclo. Resolví no intervenir al respecto y volver a ello en otro momento del año.
Observé que ocasionalmente recurrieron a la cartelera para cotejar la representación que estaban armando. La llamaron “viviendo el ciclo del agua”.
• Vos sos agua líquida, así que tenés que moverte pero no mucho.
• Vos sos agua gaseosa, así que, ¡movete, movete!
• Vos sos el granizo, tenés que hacer ruido al caer. • Vos te estás escurriendo por la tierra, así que tenés que moverte como gusano.
Estos y otros comentarios daban cuenta de una apropiación de conceptos hasta a nivel del comportamiento de las moléculas en las diferentes etapas del ciclo.
Resultó realmente interesante que todos los niños y niñas, aun los más tímidos, buscaran un espacio para participar, mientras una niña (especialmente ajena a las actividades grupales, máxime de la utilización de su cuerpo) iba relatando oralmente a partir de su propia comprensión del ciclo y con aportes de algunos compañeros que le iban agregando ideas que ella incorporaba a su propio discurso.

¿Es verdad que el agua de la Tierra es siempre la misma? En esta ocasión les propuse que elaborasen un cuadro de “¿Sabías que...?” en duplas y tríos. Los estudiantes discutieron sobre la forma de incorporar la idea del ciclo hidrológico y llegaron a elaborar algunas explicaciones sencillas. Se escucharon ideas como:
• ¿Alcanza solo con escribir que el agua cambia de estado?
• ¿Cómo ponemos que este proceso se repite y se repite siempre?
• ¿Podremos poner que el agua se recicla?

Al socializar los escritos reflexionamos sobre el recorrido de las actividades realizadas y sobre cómo la ciencia nos permite construir explicaciones (provisorias) sobre el medio natural en el que estamos insertos y en el cual ocurren procesos que a veces visualizamos, y otras veces no.
En la mente inquisitiva de los niños seguramente surjan nuevas interrogantes que pueden involucrar a la geología o a otras disciplinas, por ejemplo: si el agua cumple este ciclo permanentemente, ¿quiere decir que es un recurso inagotable?
