En estos días se ha puesto de moda, para el sector más reaccionario de la sociedad, atacar al PIT-CNT y a sus dirigentes. Colocando videos y viralizándolos, memes, información tergiversada, descalificaciones, todo en medio de una impunidad propia de la época, donde las personas denominadas trols colocan todo tipo de información que lo único que busca es descalificar, sembrar dudas e instalar un malestar permanente en contra de quienes representan a los trabajadores.
Hace muchos años, en una oratoria muy sentida, un querido compañero del SUNCA decía “a la basura no hay que contestarle con basura”.
En eso estamos. A los que pretenden agraviarnos les respondemos repartiendo miles de bandejas en los barrios con más dificultades, continuaremos respondiendo con cientos de canastas para las ollas que están funcionando, en las que hay militantes sociales y sindicales para llevarlas adelante.
A los mercaderes del odio les estamos respondiendo con nuestros compañeros repartiendo con enorme compromiso cerca de cincuenta mil viandas diarias en las escuelas públicas.
Con el personal de la salud enfrentando en primera línea esta crisis sanitaria, como verdaderos héroes y heroínas.
Con los trabajadores públicos que garantizan que todos los servicios sigan funcionando de la mejor manera, para que ningún centro asistencial pierda conectividad.
También con los trabajadores municipales, permitiendo que todos los servicios se cumplan y no se genere ningún caos.
Es muy difícil defenderse de un enemigo que tira la piedra y esconde la mano sin actuar con la valentía y honestidad intelectual de aquel que persigue intereses legítimos, sin necesidad de desacreditar al que tiene enfrente.
Pero como nuestra conciencia está tranquila y segura de su proceder, lo estamos haciendo con acciones concretas.
Nos sobra espalda y lealtad de nuestros militantes en el lugar en que les toca actuar, juntando alimentos, poniendo nuestras instalaciones al servicio de las necesidades de todas las personas, teniendo el interés colectivo como horizonte.
Desde el primer día asumimos el cierre de las colonias de vacaciones y los campings, participando del Comité de Gestión de Crisis. Elaboramos un conjunto de propuestas serias que pueden significar mantener a flote a los uruguayos.
Nos invitan a construir la salida tirando todos de la misma cuerda, y nosotros tiramos.
Pero algunos planifican acciones desleales contra la Central, dañando el portal del PIT-CNT. O mandando entregar pedidos por delivery a nuestro local en el mismo horario del caceroleo, generando un problema a los pequeños comercios que hacen todo lo posible para sobrevivir.
Armando cadenas de personas que llaman a nuestro local para insultar ocupando las líneas, impidiendo la comunicación de personas que utilizan esos teléfonos destinados a la solidaridad, y además se enorgullecen de semejante barbarie.
Ante estos ataques, nuestra actitud va a ser la misma que hasta ahora: más solidaridad.
En los locales del PIT-CNT, AEBU y AUTE continuaremosn trabajando y coordinando con distintos sindicatos y organizaciones para llegar al mayor número de personas que atraviesan dificultades.
Estuvimos siete años en un juicio contra el Plan de Vivienda Sindical, tuvimos que leer decenas de portadas y artículos de prensa dejando dudas sobre nuestro accionar.
Cuando la justicia dictó la absolución de la organización y de las personas, se le dedicaron siete minutos en la televisión abierta. Para siete años de ataques injustificados, siete minutos de aclaraciones: no es noticia la inocencia.
Estamos atravesando un momento que hacía mucho tiempo no se veía, munidos de odio debajo del brazo, estos mercaderes tratan de dañarnos.
Ante tanto dislate y tanto disparate, MÁS UNIDAD.
Ante tanta calumnia respondemos con más solidaridad en todo el país, y más compromiso con los débiles.
Ante tanto intento de generar odio, más diálogo con nuestros compañeros.
En estos días están funcionando más de ochenta ollas populares diseminadas por distintos barrios. Funcionan en locales comunales, clubes deportivos, sindicatos y grupos de vecinos. Solo los empuja la solidaridad para que nuestra gente, la de mayor debilidad económica, acceda
a un plato de comida. Hasta el 2 de abril se habían repartido más de diez mil porciones de comida elaborada con todas las garantías en locales sindicales.
En el mismo momento, con el aporte de trabajadores,sindicatos y algunas empresas habíamos llegado a los insumos para construir más de mil doscientas canastas de alimentos, que van a ser entregadas en los barrios con mayores dificultades para que los vecinos puedan elaborar
sus propias comidas.
Mientras nosotros hacemos esto, compañeros que están viviendo en Europa están organizando colectas para contribuir a esta solidaridad sindical.
También hemos visto que la FOEB en acuerdo con el Centro de Fabricantes va a entregar tres mil quinientas canastas de alimentos.
En la misma dirección han aportado jugadores de la selección uruguaya, y ciudadanos y ciudadanas que anónimamente han donado por distintas vías.
Muchos han sido los movimientos que han permitido ser solidarios con miles de uruguayas y uruguayos. Es por eso que nos sentimos orgullosos de muchas de las diversas acciones que se han desplegado en todo el país.
También hemos puesto a disposición del Gobierno, en particular del MIDES, tanto el Hotel Punta Gorda en Colonia, las cabañas de la Aguada en la Paloma, treinta camas en Jaureguiberry, para que el gobierno las use cuando lo entienda pertinente y sin costos.
Mientras tanto, los precios de la canasta sanitaria aumentaron hasta diez veces, lo que hace imposible para muchas familias poder acceder a esos productos sabiendo la importancia que tienen para evitar contagios. Esta actitud irresponsable de quienes producen y comercializan
dichos productos es muy dañina para los uruguayos.
En las últimas horas se ha llegado a un acuerdo con las estaciones de servicio para vender una canasta sanitaria al costo y, sin duda, va a ser un aporte a los uruguayos y uruguayas.
Es tiempo de estar unidos y organizados, tener a nuestras bases informadas, evitar confrontaciones estériles, y no dejarnos paralizar y agraviar por quienes desde la comodidad de sus sillones no mueven ni un dedo por los demás.
La mayor parte de los uruguayos queremos salir juntos de esta circunstancia, con nuestras propuestas, nuestras luchas y nuestros errores. Otros pocos, sin embargo, son mercaderes del odio.
