María Alejandra Parodi Machado
Maestra Formadora en Territorio (PAEPU). Paysandú.
María Silvana Puleri Aguilera
Maestra Escuela Tiempo Completo
¿Qué pasa en la escuela que la enseñanza de la lectura sigue siendo un gran desafío? ¿Qué hace que a los niños les cueste tanto apropiarse de esta actividad tan necesaria para la vida en sociedad? Según Lerner (2001), la escuela ha despojado a la lectura de sus múltiples funciones y la ha convertido en una actividad artificial, donde el objetivo de la presencia de la lectura en el aula es solamente aprender a leer.
Generalmente se enseña letra a letra, palabra por palabra, línea a línea, cuando los lectores expertos usan diferentes modalidades para leer, según su propósito.
Muchas veces, la escuela propone textos para aprender a leer creyendo que, si se sabe decodificar, vendrá luego la lectura entre líneas, la lectura en diagonal para aceptar o descartar un texto, el amor a la lectura, la lectura autónoma, el niño que elige leer.
«...el análisis de los textos sólo puede ser descendente (desde las actividades sociales a las
actividades verbales, desde estas últimas a los textos y a sus componentes lingüísticos), y sólo
en este marco podrán ser identificadas regularidades independientes del contexto, operaciones
relacionadas con el contexto y particularidades de los paradigmas de la lengua natural utilizada, es decir, regularidades pertenecientes al texto en tanto “objeto lingüístico abstracto”.»
(Bronckart, 2007:78)
Secuencia para primer ciclo El aporte del autor nos interpela a pensar y planificar la enseñanza de la lectura desde otra óptica y como actividad que trasciende la sonorización de la letra o de las palabras, en búsqueda del significado para construir sentido. La identificación de las regularidades pertenecientes al texto se orienta al estudio de los distintos niveles de organización de la lengua, a la reflexión de los recursos gramaticales que conforman el modo de decir en el texto. Cuando reflexionamos sobre cómo y de qué forma lo dijo para crear un efecto determinado, podemos priorizar o focalizar en un nivel de organización de la lengua, pero siempre dentro del texto y con relación a la situación de enunciación. La lectura a través del maestro apunta a que el maestro sea mediador entre las formas de decir de la escritura
perteneciente a un género determinado y analizadas desde los niveles de estudio de la lengua, y el niño con su interés por saber de qué se trata.
«En las situaciones en las que los alumnos leen o escriben a través del maestro, los contenidos
se encarnan en los quehaceres del lector/escritor y focalizan de manera privilegiada aspectos
del lenguaje que se escribe. La lectura a través del maestro permite a los niños acceder desde
muy pequeños a conocer autores y géneros que aún no podrían leer por sí mismos.» (Kaufman y
Lerner, 2015:14-15)
Para que un niño sea lector, sus experiencias con la lectura desde el inicio necesariamente tendrán que ser placenteras, el placer de leer se enseña de primera mano. Desde muy pequeños, aun cuando los niños no pueden leer por sí mismos, pues no dominan la decodificación por estar en proceso de adquisición del sistema, son capaces de comprender
las historias de la literatura presentadas a través de la voz del maestro.
Las historias muestran que existe un lenguaje distinto al de la vida cotidiana. La escuela es y ha
sido por excelencia el lugar donde el niño se pone en contacto con obras, textos y propuestas que no están en otro lugar. La escuela enseña a leer y a escribir desde el momento en que el niño ingresa a la institución, es una tarea que inicia en tres años y se extiende durante toda la escolaridad.
Por esto se hace necesario pensar los proyectos de centro en clave colectivo-institucional –en
este caso, el proyecto de primer ciclo– para dar coherencia y unificar criterios. Es en este espacio donde nos preguntamos y acordamos sobre algunos aspectos, por ejemplo: ¿qué entendemos por lectura y escritura? ¿Qué documentos nos avalan? ¿Qué vamos a enseñar y para qué? ¿Qué concepciones de la lengua sustentan nuestras prácticas? ¿Con qué criterios seleccionamos los textos a trabajar? ¿Es posible darle continuidad al proyecto, para lograr efectos positivos en el aprendizaje? ¿Qué condiciones favorecen el desarrollo del proyecto
de primer ciclo?
Se está pensando en escuelas con espacios alfabetizadores que le permitan al niño circular en
lugares donde los soportes textuales sean coherentes y reflejen criterios comunes. Donde el niño
pueda transitar y recurrir a los diferentes modos de decir. El proyecto de primer ciclo impone, en cierta medida, la movilidad de los niños en diferentes lugares de la escuela o entre escuelas, por ende resulta sumamente importante pensar y planificar de qué manera la escuela se transforma en un espacio alfabetizador. Esto supone que los soportes (escritos, carteles, papelógrafos, presentación de autores) que rodean al niño dentro y fuera del salón reflejen coherencia didáctica.
Es tarea del docente definir qué lugar ocupa la selección de textos dentro del diseño de la secuencia didáctica. ¿Qué recursos están presentes en el texto para potenciar los aprendizajes? ¿Qué recursos literarios empleados por un autor nos interesa trabajar? ¿Qué se quiere que escriban los niños?, ¿qué lugar tienen las escrituras intermedias?, ¿qué lugar tienen las situaciones de lectura y de escritura a través del maestro? ¿Qué lugar ocupa la validación de estas escrituras? ¿Qué espacio de reflexión sobre lo que se escribe está previsto? ¿Cómo promovemos la reflexión sobre la lengua para hacer conscientes los recursos que enseñamos?
Como colectivo, ¿qué concepto o idea de proyecto tenemos? ¿Cómo y qué entendemos por secuencias didácticas en el proyecto de primer ciclo?
«Las secuencias didácticas tienen propósitos específicos que aportan al logro de los propósitos
didácticos por excelencia de la escuela: formar lectores y formar escritores, alfabetizar a los niños en los tiempos esperados y con relativa calidad respecto al manejo de la lectura y de la
escritura.» (Torres, Cuter y Kuperman, 2012:8)
Las instancias de lectura dentro del proyecto se pueden articular mediante una secuencia que les
permita a los niños ponerse en contacto con diferentes expresiones de un mismo género, como forma de ir modelizando lo que se quiere enseñar. La intervención planificada del docente permitirá acceder a los distintos modos de decir para construcción del sentido.
La secuencia se articula con el proyecto para sistematizar instancias de lectura y de escritura con propósitos claros y definidos.
El Documento Base de Análisis Curricular (ANEP. CEIP, 2016:15), en sus objetivos generales, apunta a: «Sensibilizar en el texto literario (...) Generar el conocimiento progresivo de estructuras gramaticales para entender la complejidad de la lengua...», lo que implica pensar en la articulación de la lectura, la escritura y la gramática desde el género literario, reconociendo implícitamente las múltiples posibilidades que este nos ofrece. No es una selección inocente, por el contrario focaliza la enseñanza desde la producción histórico-cultural para que el niño aprenda sobre la lengua y se forme como ciudadano crítico, con derecho a acceder a la cultura universal, clásica y contemporánea.
