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Agosto del 2025
Arañas y dinosaurios
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Cecilia Gesuele

Cecilia Gesuele

Maestra. Integrante del Equipo Técnico de Apoyo a la enseñanza de las Ciencias Naturales - Instituto de Formación en Servicio (CEIP).

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Al desarrollar el proyecto referido a las arañas1 GESUELE, Cecilia (2024): “¡Hay que matarlas! Reconocer y conocer para tomar decisiones...” en QUEHACER EDUCATIVO, Nº 183 (Octubre), pp. 64-74. Montevideo: FUM-TEP. surgió la pregunta acerca de si estos animales convivían con los dinosaurios. Se dio un interesante debate al intentar responder esta interrogante, el tema generó mucha curiosidad. Un grupo significativo consideraba que sí, otro que era imposible y otros niños manifestaron que nunca lo habían pensado. Los que argumentaban que sí, explicitaban que no se alimentaban de lo mismo y que con tanta vegetación –referían al ambiente que muestran las películas– se podían esconder y no eran aplastadas. Los que no compartían la creencia sostenían que los dinosaurios estaban solos, sin interacción con otros seres vivos que no fueran dinosaurios, que se alimentaban de vegetales o entre ellos. Con el grupo que nunca lo había pensado se generó aún más la necesidad de dar marcha a la indagación.

Pensar

Ante la pregunta respecto a si las arañas convivieron con los dinosaurios, ¿qué se debía hacer? ¿Se respondía simplemente para satisfacer su curiosidad?
¿Bastaría un simple “sí, había, aunque quizás no eran iguales a las que ustedes conocen...”? O, ¿ameritaba pensar en los para qué, en las razones del enseñar ciencias, para luego decidir qué hacer? A esto último nos abocamos.

«Los ciudadanos del siglo XXI, integrantes de la denominada “sociedad del conocimiento”, tienen el derecho y el deber de poseer una formación científica que les permita actuar como ciudadanos autónomos, críticos y responsables. Para ello es necesario poner al alcance de todos los ciudadanos esa cultura científica imprescindible y buscar elementos comunes en el saber que todos deberíamos compartir. El reto para una sociedad democrática es que la ciudadanía tenga conocimientos suficientes para tomar decisiones reflexivas y fundamentadas sobre temas científico-técnicos de incuestionable trascendencia social y poder participar democráticamente en la sociedad para avanzar hacia un futuro sostenible para la humanidad.» (García, 2025)
 

Educar en ciencia debe estar asociado con la visión de la ciencia como una actividad humana, en una cultura particular, que alienta en el ser humano la formación de valores relacionados con la forma de actuar, de argumentar y de comunicar la actividad científica.

La ciencia hace parte de nuestra vida diaria. Se basa en la resolución de problemas; la mayor parte de sus aportes se han apoyado en el trabajo en equipo, la discusión, el debate colectivo y el contraste entre ideas.

Bajo estos supuestos, el desafío de la enseñanza de las Ciencias Naturales deberá apuntar a una alfabetización científica.

«...entendemos por alfabetización científica una propuesta de trabajo en el aula que implica generar situaciones de enseñanza que recuperen las experiencias de los chicos con los fenómenos naturales, para que ahora vuelvan a preguntarse sobre éstos y a elaborar explicaciones utilizando los modelos potentes y generalizadores de las ciencias físicas y naturales...» (Bahamonde et al., 2006:16)

El aula será entonces un espacio de diálogo, de intercambio entre diferentes formas de ver y de pensar el mundo. Allí, el conocimiento servirá para buscar perspectivas para mirar, buscar regularidades, identificarlas, hacer generalizaciones e interpretar cómo funciona la naturaleza.

«Por eso, enseñar ciencias (...) Significa también promover cambios en los modelos de pensamiento iniciales de los alumnos y las alumnas, para acercarlos progresivamente a representar esos objetos y fenómenos mediante modelos teóricos. Enseñar ciencias es, entonces, tender puentes que conecten los hechos familiares o conocidos por los chicos con las entidades conceptuales construidas por la ciencia para explicarlos.» (idem)

La propuesta, por ende, animará a los alumnos a formular preguntas, a manifestar sus intereses y experiencias vinculadas con los fenómenos naturales; a buscar respuestas en las explicaciones científicas por medio de actividades de exploración, reflexión y comunicación; a proponer que los niños y sus familias se acerquen a la ciencia y que puedan interpretarla como una actividad humana, de construcción colectiva, que forma parte de la cultura y está asociada a ideas, lenguajes y tecnologías específicas.
 

Decidir

La respuesta parecía sencilla pero desafiante, recoger la pregunta de los niños, responderla pero no cerrar el tema, satisfacer la curiosidad como inicio de un proceso de indagación centrado en una contrapregunta: ¿Cómo podemos saber sobre animales que vivieron hace tantos millones de años?

En ese planteo, los dinosaurios serían importantes no solo porque naturalmente despiertan el interés de los niños, más aún cuando se enteran de que vivieron en nuestro territorio, sino porque es posible abordar con ellos el trabajo de los paleontólogos, el modo de hacer de los científicos, la búsqueda de evidencias y su lectura a la luz de otros conocimientos.

El trabajo institucional se centraría en la revalorización de la ciencia como posibilitadora de conocimiento; para ello era importante lograr que los alumnos pudiesen hacer buenas preguntas y delinear acciones para intentar darles respuesta

La intervención docente buscaría hacerlos avanzar en el análisis de las interacciones entre los dinosaurios y el medio; en la complementariedad entre sus estructuras, sus funciones y el ambiente.

¿Cómo lo sabemos?

La primera propuesta fue retomar la pregunta inicial de los niños: ¿Había arañas en la época de los dinosaurios? Se buscó su replanteo de modo de posibilitarles un trabajo de indagación referido a quiénes y cómo reconstruyen la vida en un pasado remotísimo. Se estableció un diálogo abierto que permitiese conocer no solo sus ideas al respecto, sino elaborar una nueva pregunta que habilitase dicha indagación.

Maestra: –El otro día me preguntaron si vivían arañas en la época de los dinosaurios.
Niños: –Sí.
Niño: –Yo dije que sí.
Maestra: –¿A qué dijiste que sí?
Niño: –Que había arañas.
Varios niños: –Yo también.
Maestra: –¿Por qué piensan eso?
Niño: –Algunos dinosaurios comían arañas.
Niño: –Eran enormes y las arañas muy chiquitas. Comían otra cosa.
Niño: –Las arañas se escondían entre los árboles y las plantas.
[...]
Maestra: –¿Qué saben de los dinosaurios?
Niño: –Yo sé. Eran enormes, algunos eran muy malos y corrían rápido. Todo temblaba.
Niño: –Había chiquitos.
Niño: –Los de trompa larga comían pasto. [...]
Maestra:¿Cómo saben tanto?
Niño:Por los juguetes.
Niño:Vi películas.
Niño: –En tres nos leyeron un cuento.
Niño: –En mi cumple me regalaron un libro, lo traigo.
[...]
Maestra: –¿Están seguros de que en esa época existían las arañas?
Niños: –No.
Maestra: –¿Cómo lo podemos averiguar? Niño: –Le pregunto a mi mamá.
Niño: –Traigo el libro y lo lees.
Niño: –Buscamos en Google y vemos un video.
Niño: –Le preguntamos a los que saben. Maestra: –¿Quiénes son los que saben? (Silencio).
Maestra: –¿Tenemos un problema, no? Niños: –Sí.
Maestra: –Pensemos entre todos qué nos debemos preguntar, cómo hacemos para averiguar si las arañas vivían con los dinosaurios.
[...]

Esta actividad puso de manifiesto as- pectos que se debían considerar. Si bien las fuentes de información podrían dar respuesta, son muy lejanas de la activi- dad científica y entendemos relevante poner en el centro de la enseñanza el quehacer de los científicos y de la cien- cia en la construcción de conocimiento, que posibilita obtener esa información. En los comentarios de los niños subyace la idea de que los animales que viven hoy siempre existieron, y que el espacio no cambia.

Se usaron las distintas fuentes sugeri- das, pero en ninguna de ellas se encontró lo que querían saber. Esto permitió pregun- tarles si realmente los dinosaurios habrían existido, o si no serían un invento de los que hacen cine o fabrican juguetes. En este marco se les preguntó: ¿Cómo saber la respuesta? ¿Vivieron en esa época y los vieron? ¿Buscaron en otros libros? ¿Cómo se generó esa información? Este planteo destrabó la situación.

Niño: –Existieron sí. Encontraron huesos de dinosaurios.
Maestra: –¡Hay pruebas! Niños: –¡Sí!

Entre todos elaboran las preguntas:
¿Quiénes buscan esos restos? ¿Dónde?
¿Cómo lo hacen?

Los palenotólogos

Se vieron partes del video ¡Un paleontólogo responde!2 En línea: https://www.facebook.com/AstroDivulgadores/videos/un- paleont%C3%B3logo-responde/3151991334907896/ , y nos preguntamos acerca del trabajo que realizan, dónde lo hacen, qué equipamiento usan. Lo que más les intrigaba era cómo sabían a qué animal pertenecía lo que encontraban, por eso se decidió plantearles una analogía

Como los paleontólogos

Se formaron pequeños grupos, a cada uno se le dieron diferentes objetos que eran parte de otros, como la rueda de un auto, el vestido y lentes de una muñeca, varias piezas del Lego...

En función de lo que veían, tenían que decir a qué podía pertenecer, por qué pensaban eso, cómo lo sabían. La idea era poder relacionar lo encontrado con lo que sabían y a partir de ahí reconstruir:
¿cómo sería el auto?, ¿y la muñeca?, ¿qué podemos saber de ellos –tamaño– y qué no –color–?
Maestra: –Así es la tarea de los paleontólogos. Buscan, encuentran restos, los preparan, los identifican a partir de otros descubrimientos que han hecho muchos paleontólogos desde hace mucho tiempo.

Así investigan

Se analizaron distintos fragmentos del video Paleontología: Huellas de El Tranquilo En línea: https://www.youtube.com/watch?v=gjIr08bHCe4 , que muestra a paleontólogos trabajando con fósiles en el laboratorio, el lugar donde los encontraron, las herramientas que usan, cómo identifican las partes y determinan su ubicación en el cuerpo, entre otros aspectos.

Se diversificaron actividades, algunos registraron las herramientas que usan, otros dibujaron el esqueleto de un dinosaurio o listaron las preguntas que aún requerían respuesta.

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Una de ellas fue: ¿Cómo saben el tamaño del animal? Se buscó pensar en ello a través de una nueva analogía. Se les propuso dibujar la sombra que generan los dinosaurios de juguete


Maestra: ¿Cómo es la sombra?
Niño: –Más grande.
Maestra: ¿Tiene la misma forma?
Niño:Un poco.
Maestra:El paleontólogo calcula los músculos que el animal debería tener para estar parado, moverse y hasta correr. Eso le da el tamaño aproximado.
Niño:La cabeza es chica siempre.
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No solo fósiles de huesos

Se presentan fotos de las huellas halladas en Tacuarembó.

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Maestra:¿Qué son esas marcas? (Señala la primera foto).
Niño: –Estas parecen pisadas de este. (Muestra el dinosaurio correcto).
Niño: –Una gallina enorme.
Maestra: –¿Y estas? (Señala la foto siguiente).
Niños: –(Buscan entre los dinosaurios, comparan las patas). ¿De este?
Maestra: –Parece que sí, ¿no? Párenlo sobre plasticina. Aprieten fuerte.
Niños: –(Lo hacen) ¡Sí!
Niño: –(Mira las dos fotos siguientes). Aquí hay muchas pisadas.
Maestra: –Son huellas que se encontraron en nuestro país.
Niño: –¡Teníamos dinosaurios!
 

Hora de visitar el Museo de Historia Natural
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                                                                                 Mongolarachne jurassica - Fuente: Navarro (2022)

La visita al Museo fue muy impactante, los niños no salían de su asombro, querían saber, ver, comentaban y relacionaban con lo que habían aprendido. Fue un valioso intercambio con la guía.

La conversación se centró, en función de lo que demandaron, en cómo hacen los paleontólogos para encontrar los fósiles, para traerlos a la ciudad y para reconstruir el dinosaurio.

Por supuesto apareció la pregunta que preocupaba a muchos: ¿Había arañas en la época de los dinosaurios? La guía les respondió: Sí, pero en el Uruguay, que yo sepa, no se han encontrado. Sí sé de dos fósiles, una araña hembra y un macho. Busquen en Internet, hay fotos.

La guía también abordó otros aspectos: las estructuras, las patas, los cráneos y los comportamientos de caza, de alimentación y de relación de los dinosaurios.
Esto nos habilitó a que, en el segundo semestre, nos planteásemos hacerlos avanzar en el análisis de las interacciones entre los dinosaurios y el medio, en la complementariedad entre sus estructuras, sus funciones y el ambiente. ¿Cómo era el lugar en el que vivieron?, ¿cómo averiguarlo? ¿Qué nos dicen sus mandíbulas del tipo de alimentación?, ¿y el tipo de alimentación, del ambiente en que vivían? ¿Las patas nos cuentan cómo se movían?, ¿nos dicen algo del ambiente? ¿Qué científicos investigan estos aspectos?

Referencia bibliográfica
BAHAMONDE, Nora; BELTRÁN, María Amalia; BULWIK, Marta; PERLMUTER, Silvana; TIGNANELLI, Horacio (2006): “Enseñar Ciencias Naturales en el Primer Ciclo” en Ciencias Naturales 1. Primer Ciclo EGB / Nivel Primario. Núcleos de Aprendizajes Prioritarios. Serie de Cuadernos para el aula. Buenos Aires: Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. En línea: http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL001209.pdf
GARCÍA, Enrique (2025): “Currículo Ciencias para el Mundo Contemporáneo 1º Bachillerato” en FiQuiPedia. En línea: https://www.fiquipedia.es/home/materias/bachillerato/cienciasparaelmundocontemporaneo-1bachillerato/curriculocienciasparaelmundocontemporaneo-1bachillerato/
NAVARRO, Fran (2022): “Mongolarachne jurassica: la araña gigante del Jurásico” en Muy interesante. En línea: https://www.muyinteresante.com/cien-cia/26221.html