Alejandra Pereira
Maestra. Secretaria General de FUM-TEP
Desde mi nuevo rol como Secretaria General de FUM-TEP quiero hacer llegar un saludo fraterno a todo el magisterio nacional.
A lo largo de más de veinte años he llevado adelante la Secretaría de Organización de FUM-TEP, por lo que este sindicato es mi casa.
Este año tiene características muy particulares, estamos viviendo un cambio de gobierno en el que tenemos expectativas en cuanto a ser escuchados como trabajadoras y trabajadores de la educación.
Nuestro sindicato tiene un plan de acción que pretende incidir en el armado del presupuesto nacional, en el pedimos el 6+1% para ANEP y Udelar.
En estos meses hemos realizado formación para nuestros afiliados sobre el Presupuesto nacional; armamos un tríptico de las cincuenta y nueve recomendaciones de la ONU, en el que sintetizamos las demandas de maestros y funcionarios; hemos entregado a las autoridades de Primaria y al presidente de la República nuestras propuestas educativas elaboradas en el XIII Congreso “Maestro Miguel Soler Roca” de FUM-TEP.
Como punto fundamental le planteamos a la Dirección General de Primaria la situación que están viviendo maestros y profesores con la recarga de tarea administrativa que llevan adelante, una actividad que agobia y quita del eje a los docentes.
Entendemos que la mal llamada “transformación educativa” dejó secuelas de desacreditación docente, al no escuchar los reales problemas de la educación y transmitir miedo a levantar las voces en torno a las injusticias.
Sabemos que este es un año clave, que el presupuesto que defina el gobierno será para los cinco años y que una mayor inversión en la educación es necesaria, porque invertir en educación es pensar en un futuro más igualitario para todas y todos.
Este año, el magisterio nacional debe estar más unido que nunca para dar la lucha presupuestal, conversando en sus escuelas con sus compañeras y compañeros, con el vecino, en la feria, explicando los motivos para mejorar la educación.
Nos imaginamos una oportunidad única para cambiar las escuelas, con grupos reducidos en número, con los profesionales necesarios para atender las niñeces, con otras figuras que acompañen en los centros educativos, con una inspectora que oriente y apoye a los colectivos, con los auxiliares de servicio necesarios, en una construcción colectiva para esa comunidad.
Para lograrlo debemos estar juntos en este esfuerzo colectivo, porque las ideas individuales se pierden en el camino.

