Ildefonso Pereda Valdés
Tacuarembó (1899-1996)
Los negros de largos tambores
de rojos collares de plumas azules,
de labios violentos, de ojos sensuales,
llenan la ciudad de un chillerío africano
Borocotó, borocotó, borocotó, chás, chás.
Borocotó, borocotó, borocotó, chás, chás.
¡Música de la selva en medio de la ciudad!
¡Alegría de los negros de dientes afilados!
Un Rey de chuchería, va haciendo ceremonias,
con una solemnidad de payaso africano.
Borocotó, borocotó, borocotó, chás chás.
Borocotó, borocotó, borocotó, chás chás.
El candombe derrocha color
en el tab!ado de serpentinas,
donde los negros danzan al son de los tambores
hasta romper el tímpano de la ciudad
Borocotó, borocotó, borocotó, chás chás.
Borocotó, borocotó, borocotó, chás chás.
Cuando la ciudad se apaga de luces y colores
Y muere el carnaval en la primera aurora
Los negros se retiran. Y mi corazón es un tambor
al latir repite sordamente, locamente:
Borocotó, borocotó, borocotó, chás, chás.
(La Guitarra de los Negros)
Ildefonso Pereda Valdés
Tacuarembó (1899-1996)
En: Antología de la poesía
uruguaya contemporánea, Tomo I
