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Agosto del 2024
Primera Infancia
Espacios preparados para la primera infancia
Portada

En este artículo profundizaremos en estrategias de juego específicas para la primera infancia, donde el vínculo con el tiempo, el espacio y los materiales permita el protagonismo, la autonomía y la posibilidad de creación de los niños1 . Abrir las puertas de las instituciones implica tomar postura, acción y reflexionar bajo una idea fuerza imprescindible: el derecho al juego.

La educación transcurre en un tiempo y en un espacio con características propias. El tiempo en la vida es duración, momento, ubicación, secuencia, tiene un antes y un después. El tiempo también es pedagógico, atraviesa las instituciones. Resignificarlo es valorar el encuentro, vivir la experiencia de lo que pasa en él, escucharlo, sentirlo. Requiere la implicación y el compromiso de quienes trabajan con la infancia para brindar ese tiempo «no apurado», un tiempo «no enjaulado», al decir de María Elena Walsh2 .

«Dar tiempo a los niños sin anticipaciones innecesarias significa saber esperarles allí donde se encuentran en su forma de aprender. Existe un verbo en castellano, tal vez ya en desuso, que define muy bien este asunto: aguardar. Aguardar significa esperar con esperanza a alguien; dar tiempo o espera a alguien mientras se mira lo que hace, con respeto, aprecio o estima.» (Hoyuelos, s/f:10)

En este momento histórico, la inmediatez tensiona los tiempos de las infancias. Muchas veces, los centros educativos reproducen urgencias sociales apresurando las instancias que se proponen, rutinizando momentos e impidiendo el disfrute de la cotidianidad.

«¿Qué prisas nos corren? ¿Por qué los pensamos más grandes de lo que son? ¿Por qué este empeño en arrebatarles su momento primitivo, narcisista y mágico, y transformarlos en escolares antes de hora? ¿Estamos haciendo una escuela que los acepta como son y que escucha sus necesidades reales, o una escuela que se mantiene sorda a las características de los niños pequeños? ¿Queremos lograr una escuela a la que los niños deseen ir o de la que deseen salir corriendo?» (Díez Navarro, 2022:85)

Pensar en las necesidades de los niños implica reflexionar sobre lo que vamos a ofrecer; planificar cada uno de los momentos teniendo en cuenta sus características y sus posibilidades; favorecer la secuencia, la recursividad, la anticipación y la duración sujeta a una actitud de escucha permanente y atenta al espacio, pensado como escenario donde se da la experiencia.

En Kalmar (2005:52) se hace referencia a «...la noción de espacio como una construcción generada a partir del establecimiento de relaciones que parten de infinidad de acciones, experiencias y operaciones que involucran tanto la orientación hacia el “afuera” como hacia el “adentro” del propio cuerpo».

Entendemos que el afuera son todos aquellos espacios físicos en los que estamos, participamos, interactuamos y nos relacionamos, tanto con nosotros mismos como con otras personas, con los objetos y las acciones que allí realizamos. En ese estar, recorrer, transitar, hacer y transformar nos conectamos con distintas emociones, sensaciones y pensamientos, generando ese otro espacio, de la piel hacia adentro, que integra nuestra historia y construye nuestra identidad.

Pensar el espacio desde una perspectiva pedagógica implica preparar el ambiente y los materiales con una mirada estética que habilite el juego y la vivencia de una experiencia provocadora; que invite a la exploración, a la experimentación y al encuentro con el otro, interpelando y resignificando el rol docente.

En la historia de la educación inicial se han pensado y desarrollado propuestas en las que se vinculan el tiempo, el espacio, los materiales, los lenguajes, al igual que el protagonismo, la autonomía y la posibilidad de creación de los niños. Según en qué se focalice la atención, los espacios serán llamados territorios de juego y exploración, dispositivos y escenarios lúdicos, instalaciones...

Optamos por llamar espacios preparados a esos dispositivos, integrando los aportes de los diversos autores mencionados. Son propuestas pedagógico-didácticas que se basan en experiencias de juego con una mirada estética, y permiten trabajar todas las áreas curriculares y aspectos afectivos, emocionales, sociales. Constituyen una forma de acompañar la construcción del pensamiento en edades muy tempranas.

Un escenario es un lugar preparado, donde se construye una acción o un suceso. Es la unión entre la experiencia emocional y la experiencia estética del espacio. Es un lugar de transición entre lo real y lo simbólico, en el que todo es posible.

«...abordar nuevas experiencias, reconocer en ellas verdaderos acontecimientos que dislocan nuestros lugares habituales, para identificar no-lugares y tiempos de la infancia, tiempos del arte donde el cuerpo, la materia y espacio, como pretextos, permitan que emerja el arte que transita, de manera poco convencional, no desde las certezas o lo esperado, sino a partir de lo inesperado, la incertidumbre, la singularidad y la multiplicidad, la pluralidad...» (Olaya, 2015:34)

Se trata de que el docente genere un ambiente físico propicio para el aprendizaje en su propia aula, facilitando la elaboración del pensamiento, proporcionando emoción en el descubrimiento y placer en la transformación.

Presentamos algunos ejemplos observados en centros de práctica de la carrera de Maestra de Primera Infancia (MPI) o propuestas realizadas por las estudiantes, que nos permiten mostrar y analizar distintos aspectos de esos espacios preparados.

Espacios preparados 1

Espacios preparados 2

En ambas propuestas se utilizan materiales cotidianos que provocan, permiten observar, comparar por texturas, tamaños, colores. Tanto el diseño del espacio como los materiales ofrecidos permiten realizar diversas acciones en el transcurso del juego. Es así que los objetos deben disponerse de una forma estética que invite a la exploración y la experimentación. Se pueden aprovechar los distintos niveles en el espacio, tanto el plano del suelo como las posibilidades aéreas. Como se puede observar, no se trata de grandes despliegues de materiales, sino de seleccionar algunos que ofrezcan posibilidades diversas y adecuadas a la etapa por la cual están transitando los niños.

En estas situaciones, los niños entran en un espacio preparado en el que hay un orden establecido que, mediante sus propias acciones, se transformará en un caos; se perderá toda la estructura y el orden inicial, y ellos son quienes tienen la capacidad y la necesidad de transformar los espacios constantemente, y de construir un espacio propio por y para sí mismos.

En el espacio, los niños eligen, organizan, estructuran y elaboran socialmente los significados en los múltiples procesos interpretativos que cada proyecto de juego posibilita y hace visibles. Se presentan pues en un sistema de orden (formas geométricas o mandalas: círculos, espirales, estrellas, cuadrados, cruces...) para que los niños entiendan la existencia de una ubicación o referencia inicial que dé seguridad a la apropiación, interpretación e investidura del espacio y de los objetos, para hacerlos suyos en el sentido físico y psíquico.

Sin embargo, es el docente quien va a intervenir durante la experiencia, organizando ese espacio preparado para que todos los niños tengan la oportunidad de vivenciar diseños, o realizando provocaciones, o variando la disposición de los materiales de forma cada vez más oportuna y adecuada al nivel de desarrollo de los niños.

En atención a este último aspecto compartimos algunos espacios preparados para bebés, donde se observan objetos que les permiten experimentar en concordancia con su etapa de desarrollo sensorial.

Espacios preparados 3

Espacios preparados 4

La curiosidad juega un papel muy importante en el aprendizaje, y es a través de estos espacios preparados que el niño se introduce en atmósferas creadas por los docentes para favorecer experiencias. Un ejemplo de esto es jugar con luces y sombras, es oscurecer el salón, utilizar luz negra, velas artificiales o linternas; son escenarios que ofrecen sensaciones diversas en el espacio que habitan cotidianamente.

Espacios preparados 5

Espacios preparados 6

El diseño de la propuesta busca habilitar el juego tanto en solitario como con otros. El docente puede intervenir jugando, acompañando, documentando lo que ocurre, poniendo en palabras, modelando, potenciando los momentos que transcurren espontáneamente.

A continuación presentamos algunos aspectos fundamentales a la hora de implementar esos espacios.

  • 1Se hará uso genérico del masculino, salvo que la mención explícita de ambos géneros sea de relevancia en el contexto.
  • 2Walsh, María Elena (1966): “Marcha de Osías” en El País De Nomeacuerdo. Sony Music Entertainment Argentina.
La centralidad en la experiencia

La infancia conoce el mundo que la rodea a través de las experiencias sensoriales y desarrolla sus habilidades utilizando como motor el movimiento, el juego y el disfrute. Es a partir de la experiencia que se potencia el desarrollo sensoriomotor, cognitivo, comunicativo y afectivo.

El valor de la experiencia es uno de los ejes centrales de las prácticas docentes. Larrosa (2006) hace alusión a lo que le sucede a cada uno cuando está inmerso en una experiencia concreta, lo que siente, lo que piensa, qué tanto lo conmueve, cuánto lo emociona y le deja huella.

Cada descubrimiento, cada acción, cada sentir construye aprendizaje. Podríamos pensar que ofrecer experiencias en espacios preparados en los primeros años de vida garantiza la creación, la libertad, el encuentro, el diálogo, el disfrute y el reconocimiento de la diversidad.

Una mirada estética

Es necesario que lo estético invite, que surjan nuevas formas de conocer y estar presentes; nuevas miradas, miradas auténticas, únicas, irrepetibles, efímeras.

Estas propuestas ofrecen la posibilidad de crear un contexto o espacio simbólico, con un mensaje pedagógico intencionado que pone en relación tres aspectos importantes desde nuestra manera de concebir la educación: la configuración del ambiente, la propuesta pedagógica y el sentido simbólico expresado en todas las acciones posibles.

La selección de los materiales y la forma en que se disponen en el espacio deben ser una invitación a la acción. Deben habilitar distintos tipos de interacción entre los niños y lo que se ofrece: observar, clasificar, componer, poner dentro, transformar.

Actitud lúdica

El ambiente de juego en un espacio preparado genera un clima que promueve la construcción de la subjetividad, reconocerse, reconocer al otro y al entorno.

A través de la actividad lúdica se crea un espacio intersubjetivo y no privado, en el que es posible compartir. La infancia se sumerge en un espacio transicional, en el que surge la posibilidad de conectar el mundo social, el contexto y las emociones.

El cuerpo es el medio biológico natural desde el cual se experimenta el entorno, donde texturas, sonidos, imágenes, sabores, olores y temperatura son percibidos e integrados por el sistema sensorial. A partir de este continuo intercambio, que sucede en la propia experiencia activa entre el sujeto y el mundo, surgen diferentes formas de conocer.

La mirada didáctica

López (2020) hace alusión a la liberación desde la didáctica. Esto implica asumir una actitud docente que incluye la observación atenta, aprender a mirar la escena como un antropólogo, con una mirada contemplativa que aprecia con sensibilidad lo que ocurre. Es un proceso que involucra a todas las personas que están compartiendo el aquí y el ahora. Requiere cuestionarse: «¿Cuánto tiempo y libertad otorgamos a la exploración? ¿Cuánta libertad para construir sentidos? (...) ¿Somos capaces de “entrar en este juego de los niños”? (...) ¿Aceptamos lo imprevisible, lo inacabado? ¿Valoramos la improvisación?, ¿y la risa?, ¿y el desparpajo?» (idem, min 47:22-50).

Sabemos que diseñar este tipo de propuestas es un gran desafío no solo a la hora de pensarlas y planificarlas, sino en cuanto a su implementación. Es importante tener presente que necesitamos al menos tres grandes momentos: el previo, que utilizaremos para disponer los materiales y diseñar el espacio; el durante la propuesta, del cual ya hemos hablado a lo largo de este artículo; el momento posterior a la utilización por parte de los niños. Es en este tercer momento en el que se proyectan acciones para un nuevo escenario. A fin de que esto sea posible es importante trabajar en equipo con otros, para distribuir tareas y optimizar los tiempos. Planificar los espacios con anticipación, utilizar varios días un mismo escenario que pueden transitar diferentes grupos, intercalar en la semana espacios que requieren menos preparación con otros más complejos, pueden ser todas estrategias que faciliten la tarea.

Desde la formación docente creemos que este tipo de propuestas colocan al niño en el centro de la escena, con un adulto que asume una actitud de creación y de investigación permanente. Es un desafío para construir el ejercicio de la docencia, abiertos a la experiencia y lo impredecible, desde un lugar diferente al tradicional.

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Es una forma de plantear la enseñanza con un gran trabajo de pensamiento y de reflexión que va secuenciando las oportunidades de aprendizaje, modificando y profundizando esos espacios preparados.

A su vez permite personalizar las intervenciones de acuerdo a las necesidades particulares mientras se desarrolla la actividad de los niños, en un tiempo y un ritmo que van imponiendo ellos mismos y no los adultos.

La creación de espacios preparados no es exclusivamente una estrategia para la educación en la primera infancia, sino que aporta apren- dizaje en todos los niveles educativos, incluso en la formación docente para que los futuros maestros vivencien la experiencia con todos sus sentidos.

Esperamos que este artículo sea una invitación para investigar las distintas posibilidades que nos brinda crear estos espacios de juego, disfrute, encuentro y, sobre todo, de múltiples aprendizajes.

Referencia bibliográfica
DÍEZ NAVARRO, Mari Carmen (2022): “Hagamos escuelas en las que se desee estar” en QUEHACER EDUCATIVO, Nº 169 (Abril/Mayo), pp. 83-89. Montevideo: FUM-TEP.
HOYUELOS, Alfredo (s/f): “Los tiempos de la infancia”. En línea: https://momoweb.files.wordpress.com/2011/07/alfredo-hoyuelos.pdf
KALMAR, Déborah (2005): Qué es la Expresión Corporal. A partir de la corriente de trabajo creada por Patricia Stokoe. Buenos Aires: Lumen. Colección Cuerpo, Arte y Salud. Serie Azul.
LARROSA, Jorge (2006): “Sobre la experiencia” en Educación y Pedagogía, Vol. 18, pp. 43-67. En línea: https://revistas.udea.edu.co/index.php/revistaeyp/issue/view/1726
LÓPEZ, María Emilia (2020): “Juego y expresiones artísticas en la primera infancia” [video] en Colombia Aprende. En línea: https://www.youtube.com/watch?v=3Meo20oz4EM
OLAYA, Olga Lucía (2015): “Artes en la primera infancia: Una aventura con bitácora de vuelo” en Tejedores de vida. Arte en Primera Infancia, pp. 32-35. Bogotá: Idartes. En línea: https://www.idartes.gov.co/sites/default/files/libro_documentos/arteprimerainfancia.pdf