Soraya Aguirre
Maestra de Educación Común y de Educación Inicial. Salto. Integrante del Equipo de Investigación en Enseñanza de las Ciencias Naturales, revista QUEHACER EDUCATIVO.
Aumentan los casos de dengue
El aumento de los casos de dengue en el departamento coincidió con el inicio de las clases. En sala docente se analizaron las pautas recibidas desde la Inspección y se diseñó el plan de trabajo a nivel institucional y con la comunidad.
En el nivel inicial, el centro estaría en concientizar acerca de las medidas de prevención: conocerlas, comprenderlas, detectar lugares donde no se cumplen y actuar como agentes multiplicadores en sus familias.
Enfatizar la comprensión de las acciones preventivas requería conocer no solo el ciclo vital del mosquito, sino las características de su hábitat y su rol como vector transmisor: conocimiento biológico y ecosistémico; el nivel microscópico, virus, sería abordado a partir de analogías.
El proyecto en el nivel 5 años se estructuró en cuatro momentos:
▪ Presentación del tema.
▪ Búsqueda, selección y organización de la información.
▪ Comunicación de lo aprendido.
▪ Puesta en práctica de las acciones preventivas.
Se seleccionaron contenidos de distintas unidades curriculares: Biología, Formación para la Ciudadanía, Artes Visuales y Plástica.
Esta primera actividad de la secuencia, la presentación del tema a estudiar, fue registrada en un audio para poder analizar en detalle qué conocimientos circulaban entre los niños, cuáles podían ser un buen punto de partida, cuáles debían ser introducidos y cuáles debían eventualmente modificarse o ser precisados.
Se les recordó la visita de funcionarios de la salud que nos entregaron repelente.
Maestra: –¿Por qué nos dijeron que debíamos ponernos repelente?
Niño: –Hay mosquitos enfermos y nos pican el cuerpo.
Niño: –Nos pican la sangre.
Niño: –Porque hay dengue, hay una cartelera en la entrada que tiene un mosquito y agua.
Niño: –El mosquito nos pica, tiene una nariz que pincha.
Niño: –Nos pica, nos enferma y no podemos ir a la escuela.
[...]
Maestra: –¿Siempre hubo mosquitos?
Niños (varios): –Sí.
Niño: –Pero hay dos dengues.
Maestra: –Cierto, siempre hubo mosquitos; pero
¿por qué ahora tenemos que tener más cuidado con ellos?
Niño: –Ahora hay otros mosquitos, no son iguales a los otros.
[...]
Maestra – (Muestra una foto del mosquito Aedes aegypti) ¿Qué tienen estos?
Niño: –Están enfermos. Niño: –Tienen dengue.
Maestra: –¿Cómo es este mosquito?
Niño: –Tiene una pancita como una bolita. Adelante tiene una agujita.
Niño: –Sí, como una espina, una jeringa. Niño: –Y así nos pica y saca sangre.
Maestra: –¿Y los otros?
Niño: –Son buenos, no tienen pelitos.
Niño: –Tienen un líquido, un veneno, si te pican te dejan colorado.
Niño: –Nos pican porque tenemos que bañarnos.
Maestra: –¿El señor que trajo los repelentes dijo que para que no nos piquen tenemos que bañarnos?
Niño: –No. Dijo que tenemos que ponernos el repelente para protegernos.
Maestra: –¿Saben qué hace el repelente en nuestro cuerpo?
Niño: –Nos protege.
Niño: –Si ellos nos pican con el repelente, se mueren.
Niño: –También nos dejaron pastillitas.
Maestra: –¿Las ponemos en el cuerpo?
Niño: –No, en un cosito para la clase.
Maestra: –¿A quién protege la pastilla?
Niño: –Al salón.
Niño: –Cuando no te pueden picar se mueren. [...]
Maestra: –¿Por qué hay mosquitos que enferman?
Niño: –Porque no se bañan.
Niño: –Porque está oscuro.
Maestra: –¿De dónde vienen?
Niño: –De la luz.
[...]
Maestra: –¿Podemos hacer algo para que no aparezcan esos mosquitos?
Niño: –Sí.
Niño: –Podemos alejarnos.
Niño: –Bañarnos.
Niño: –Ponernos repelente.
(Selección de diálogos transcritos de la grabación)
Al analizar todos diálogos se pudieron determinar los saberes que circulaban; sus aciertos, errores y las ausencias. Había un claro desequilibrio, predominaba la enfermedad que nos ocasiona y la forma de defendernos, pero no había elementos que posibilitasen su prevención. Por desconocer el ciclo vital no se planteaban impedir el desarrollo de los huevos.
Creían que el mosquito era el enfermo y contagiaba. Inesperado fue el comentario de que había distintos mosquitos, que no eran iguales físicamente. Desconocían cómo actuaba el repelente, algunos pensaban que era un veneno para el mosquito. Es de suponer que el reiterado comentario respecto a la necesidad de bañarse refería al olor del repelente, se debía indagar si se trataba de una mala interpretación.
Lógicamente el conocimiento era superficial, pero un buen punto de partida. Se debía enfatizar el estudio del mosquito, de su hábitat, su alimentación, su ciclo vital, para luego centrar las actividades en la prevención a nivel del ambiente y de los seres humanos.
Se le presentó a la clase una nube de palabras, elaborada con las ideas que circularon en la actividad anterior.
Maestra: –Anoche escuché la grabación de lo que conversamos ayer. Realmente es muy interesante todo lo que saben. Anoté las palabras que más usaron para hacer esta nube de palabras.
Mabella: –Les pusiste colores diferentes.
Niño: –Unas son muy grandes.
Maestra: –Sí. Voy a leer las que están bien grandes primero (lee y va señalando: dengue, enfermedad, mosquito). ¿Por qué las escribí tan grandes?
Thiago: –Es lo que vamos a estudiar.
Benjamín: –El mosquito nos enferma.
Maestra: –¿Cómo se llama esa enfermedad?
Niños: –Dengue.
Maestra: –Pero dijeron otras cosas. (Lee señalando cada palabra) repelente, pastillas.
Niños: –Con eso nos protegemos.
Maestra: –Picadura, ronchas, cuerpo.
Diego: –Eso me pasa a mí.
Milagros: –Ese es el mosquito bueno. [...]
(Fragmento de diálogo de pequeño grupo.
Registro docente)
Se les planteó que era necesario pensar por dónde comenzar a estudiar el tema, y para eso tenían que ordenar la información; se trataba de relacionar los contenidos con su pertinencia. Se fueron escribiendo y agrupando las mismas palabras de la nube en el papelógrafo. Los niños iban dictando lo que sabían de cada una. Se conversó sobre lo que querían conocer más, se sugirió que a lo mejor algunas ideas que tenían no eran correctas y se observó que sobre el dengue solamente habíamos anotado que era una enfermedad. “Tenemos que aprender de todo eso.” “Empezar por lo que no sabemos nada, el dengue.”
La información acerca de la enfermedad se les presentó en el video Dengue. ¿Qué es y cómo afecta?1 . Si bien en grados anteriores, los alumnos habían visionado videos para obtener información, en este caso, dada la cantidad de ideas que se incluyeron, algunas contrarias a las que los niños manejaban, se decidió pausar en 0:14 y luego finalizar el visionado en 0:45 para analizar, en cada pausa, la información brindada. Se trataba de interactuar con el texto visual y auditivo, anticipar y verificar; intervenir para atender lo diferente, problematizar.
El primer segmento no generó dificultad, confirmó lo que sabían y lo completó: el dengue no se contagia persona a persona. Ante la pregunta, “entonces, ¿cómo se infecta el mosquito?”, dudaron, algunos arriesgaron que se contagiaba de otro mosquito. Se anotó la pregunta para averiguar más adelante cómo sucedía.
Se los invitó a continuar el video. En ese segmento había mucha información que los niños no conocían. Por eso se reiteró el visionado, esta vez pausando en cada idea nueva; se anotaron palabras clave en un papelógrafo: la hembra del mosquito es la que contagia; trasmite un virus a través de su saliva; el virus entra a la sangre del cuerpo humano y “mata” glóbulos blancos, lo que baja nuestras defensas.
La existencia de mosquitos macho y hembra generó asombro, espontáneamente los compararon con otros animales conocidos y aparecieron las preguntas. “¿Cómo sabemos si es hembra o macho?” “Son chiquititos, casi no se ven.” “¿Distintos?”, fueron algunas de las preguntas que quedaron pendientes para ser investigadas posteriormente.
La existencia de saliva en “la mosquita” no fue aceptada porque: “¿dónde tiene la boca?, ¿tan chiquita?” Todo indicaba que la siguiente actividad debía centrarse en el organismo del mosquito y su alimentación.
Contrariamente a lo esperado, fue tomado naturalmente que un virus fuese el causante del dengue. Suelen escuchar la palabra virus en distintas circunstancias, incluso los funcionarios de Salud Pública y de la Intendencia, que habían traído los repelentes y supervisado los baños, les habían explicado que la sangre tiene glóbulos rojos, blancos y plaquetas, que el dengue ataca a los glóbulos blancos, nos deja sin defensas y luego ataca a las plaquetas. Lo imaginaban como un “bichito que enferma”. En cuanto a los glóbulos blancos se usó la clásica analogía de los defensores del cuerpo, sin entrar en precisiones y sin cuestionamientos por parte de ellos.
Se les propuso escribir lo que habían aprendido usando como referencia las palabras anotadas. Era la primera vez en el año que le dictaban un texto a la docente. Para pensar juntos qué escribir, qué ideas querían trasmitir, qué habían interpretado, fue necesario preguntar, orientar y propiciar acuerdos. El dictado se realizó con intervenciones guía, y se planteó un intercambio interesante para mejorar la redacción.
Por último, en la nube se encerró la palabra que en este caso habían “estudiado”: DENGUE. La ubicaron sin dificultad porque “es la más grande, está adentro.” “¿Está escrita una sola vez o la repetí?” Algunos niños lo intentaron y señalaron otras dos que también encerraron. “¿Cómo las encontraron?” “Son igualitas, mirá”, y señalaron letra a letra.
- 1En línea: https://youtu.be/92BNNlajbWk
En el papelógrafo se leyeron las partes del cuerpo del mosquito que los niños habían dicho que tenía: patas, antenas, pelitos, aguja, nariz y panza.
Se formaron duplas y se les entregó una imagen ampliada del mosquito Aedes aegypti para observar el aspecto exterior, ubicar las partes que decían conocer y quizás identificar otras que no habían nombrado.

Fuente: https://montevideo.gub.uy/noticias/salud-y-salubridad/recomendaciones-para-prevenir-la-presencia-de-aedes-aegypti
Se les dejó observar y conversar entre ellos. La observación no es objetiva, siempre está condicionada por lo que se sabe, lo que se quiere saber y las preguntas que se han planteado. El primer y reiterado comentario fue acerca de las manchas blancas que desconocían; identificaron la panza sin dificultad, contaron las seis patas y las dos antenas con pelitos; no se ponían de acuerdo acerca de qué era lo que ellos llamaban nariz y aguja. Algunas duplas buscaban la boca, ya que recordaban la saliva que inyecta la hembra al picar. Una de las duplas señaló que el cuerpo tenía tres pedazos, una cabeza, otro corto y la panza. Ninguna se refirió al color del mosquito.
En esta instancia no hubo intervención docente.
A pesar de que los niños sabían que los mosquitos vuelan, nunca habían nombrado las alas, tampoco se identificaban claramente en la imagen. Por esa razón y porque estaba pendiente averiguar si las hembras y los machos eran iguales, se les presentó un esquema de ambos cuerpos.

Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/5/50/Aedes_ aegypti_E-A-Goeldi_1905.jpg/640px-Aedes_aegypti_E-A-Goeldi_1905.jpg
[...]
Maestra: –¿Qué parte del cuerpo debemos anotar que no teníamos?
Niños: –Las alas.
Bautista: –Vuelan sí.
Maestra: –Uno de esos dibujos corresponde a la hembra del mosquito, ¿cuál les parece que es?
Niños: – (Discuten).
Maestra: –Piensen sin apuro. Quiero saber por qué eligen ese dibujo y no el otro.
[...]
Candela: –Esta es la hembra (señala el de la izquierda). Las hembras siempre son chicas.
Hortensia: –Este (señala el de la derecha) tiene la aguja larga y finita, con eso nos pica.
Maestra: –¿Están seguros? (No se ponen de acuerdo). Veamos si este video nos saca de dudas.
(Fragmento de diálogo de pequeño grupo.
Registro docente)
Se les invitó a observar las imágenes que se muestran en el video Conociendo los mosquitos Aedes Transmisores de arbovirus2 . Primero se visionó del minuto 13 al 14, allí se señalaban las tres partes del cuerpo y se indicaba por dónde respiran, despejando así las dudas de si tenían o no nariz y cuál era. “Son como hormigas.” ”Se parecen, son mosquitos.” En el minuto 18 se aclaran las diferencias entre el cuerpo del macho y el de la hembra: “La más grande”, “No tiene pelitos”, “Las antenas son finitas”, “Tiene distinta la cabeza”.
Por último dibujaron el mosquito teniendo en cuenta la información adquirida.
En otra instancia se les propuso representarlo, pero con masa.
Es interesante apreciar la complejidad de modelo de mosquito que representaron, se pueden ver claramente las tres partes del cuerpo, las seis patas, las alas, las antenas y la boca.
Se les solicitó que escribieran en pequeños grupos una lista de las partes externas del mosquito, con la finalidad de incluirla en la carpeta informativa que se les enviaría a los padres. No se realizaron intervenciones sobre el sistema de escritura, sino que se procuró que lo escrito fuese legible. La intención era centrar a los niños en el contenido de ciencias naturales. Sí se les brindó a los distintos grupos la ayuda que solicitaban. Al finalizar le dictaron a la docente las palabras que habían escrito para armar una lista colectiva.
- 2En línea: https://youtu.be/hV3ZaYQA-H0
Para centrarnos en la prevención del Aedes aegypti era necesario conocer dónde vive y cómo nace. Los niños expresaron que los mosquitos viven en todos lados –casas, jardines, calles, plazas, escuela– pero ninguno estaba seguro de dónde nacían; la mayoría decía que nacían del agua porque sabían que no había que dejar agua en tachos, macetas y demás. Se los invitó a visionar el video Ciclo de vida Aedes Aegypti3 hasta el minuto 3:20. El video muestra el nacimiento de un mosquito, su apareamiento, la puesta de huevos, el nacimiento de las larvas, su cambio en pupas y una nueva transformación que lleva al nacimiento de un mosquito.
Se socializó lo que habían interpretado, se registraron algunas de sus ideas en el papelógrafo. El apareamiento lo asemejaron a lo que habían visto en los perros, aunque les llamó la atención que se produjera durante el vuelo. Las mayores dudas se dieron en el proceso de metamorfosis, algunos decían que eran animales distintos y no lo pensaban como etapas en el desarrollo de un embrión.
Para despejar dudas se visionó un nuevo video, Aedes Aegypti: ciclo de vida4 , que complementaba y reiteraba la información del anterior. Se fueron anotando algunas palabras clave en el papelógrafo: hembra, huevos, larva, pupa, mosquito adulto. A partir de ellas se reconstruyó el ciclo de vida, parte en el agua, parte en el aire. Se institucioalizó el ciclo: las hembras depositan sus huevos en recipientes por encima de la línea adonde llega el agua. Esos huevos se adhieren a las paredes del recipiente como si tuvieran pegamento y cuando les llega agua nacen las larvas. Las larvas luego se convierten en pupas y de ellas nace un mosquito adulto.
Para registrar los conocimientos adquiridos se les propuso realizar un dibujo.
Maestra: –Hoy no vamos a escribir para registrar todo lo que aprendieron sobre el ciclo de vida del mosquito, van a dibujar. ¿Qué debe tener ese dibujo?
Thiago: –El mosquito en el agua.
Maestra: –¿Cuando está naciendo?
Ciro: –Poniendo sus huevos.
Gimena: –Dibuja la hembra, porque es la que pone los huevos.
Valentino: –Las pupas tienen que verse bien cuando ya se le ven los ojos.
Mateo: –También las larvas.
Joel: –Muchas larvas y huevos, porque el mosquito pone muchos huevos.
Gimena: –La mosquita pone los huevos.
(Fragmento de diálogo de pequeño grupo.
Registro docente)

Dibujé el tacho con huevos, larvas y un mosquito que nace. Afuera un mosquito quiere picarme.

Es una mosquita poniendo muchos huevos. Está enferma, tiene muchos virus en el cuerpo.

Aquí la mosquita pone los huevos, estas son larvas y estas las pupas.

Dibujé una hembra, muchas larvas y una pupa con la cabeza grande.
Debido a la gran difusión en distintos medios, los niños conocían las medidas preventivas, sabían que existen lugares propicios para que el mosquito deposite sus huevos, lugares que están cerca de nosotros, en nuestros hogares, y que son posibles criaderos que hay que evitar.
Mateo: –No tenemos que dejar afuera nada que pueda quedar con agua,
Maestra: –¿Por qué?
Mateo: –Para que si una mosquita pone huevos en el borde no tenga agua para que crezcan las larvas.
Maestra: –¿Y dentro de las casas?
Mateo: –(Piensa).
Valentino: –Hay que tener cuidado con lo que tenemos en nuestra casa, porque el mosquito puede andar ahí.
Hortensia: –En la mía no andan, porque yo le cambio todos los días el agua a mis mascotas.
Gimena: –Mamá ya le sacó los platos a todas las macetas.
Thiago: –Papá guardó todos los tachos y gomas adentro del galpón así cuando llueve no juntan agua.
Lisa: –(Muy preocupada) Yo en mi casa tengo esos criaderos.
Maestra: –¿Cómo? ¿Qué hay que te preocupa?
Lisa: –Sí, mi padre tiene muchas peceras en mi casa y todas tienen agua hasta arriba.
Ciro: –Entonces hay mosquitos.
Lisa: –Yo le voy a preguntar a mi padre, porque el Aedes puede poner sus huevos allí.
Maestra: –Tranquila Lisa, tu papá tiene muchos acuarios y sabe cuidarlos, es su trabajo. ¿Qué te parece si lo invitamos a venir a la clase y nos dice cómo es su trabajo y cómo evita que se críen mosquitos?
Lisa: –(Sonríe) Bueno, le digo.
(Fragmento de diálogo de pequeño grupo.
Registro docente)
Para distender la preocupación, pero a su vez afianzar las medidas de precaución, se les hizo escuchar La polka del mosquito5 .
Maestra: –Aún tengo una duda. Si todos tomamos esas precauciones, ¿no tendremos más mosquitos?
Joel: –Sin agua para que nazcan las larvas, no.
Maestra: –Pero ustedes dijeron que había mosquitos buenos.
Joel: –Sí.
Maestra: –¿Se acuerdan de qué se alimentan los mosquitos macho y los que ustedes dicen que son buenos?
Gimena: –Los señores dijeron que de las flores y que esos eran muy importantes.
Lisa: –Sí, como las abejas.
Maestra: –Las mosquitas de esas especies ponen los huevos en el pasto, en los bordes de las lagunas, cañadas... Nos molestan sí, nos pican, pero son necesarios. Solamente tenemos que evitar que nazca el Aedes aegypti.
(Fragmento de diálogo de pequeño grupo.
Registro docente)
- 5En línea: https://youtu.be/ti9SQyGoezQ
Los niños tenían esa pregunta pendiente pero hasta el momento no habían encontrado una respuesta, insistían, querían saber. Se les propuso visionar el video El ciclo de vida de un mosquito6 a partir del minuto 2:20.
Alfonsina: –¿Nosotros los enfermamos a ellos?
Maya: –Sí, después la mosquita nos pasa el virus.
Valentino: –¿Cómo empieza?
Maestra: –Ese tipo de mosquitos vivía lejos, en otro país...
Nahuel: –Vinieron en un avión (Ríe).
Maestra: –A lo mejor. Lo cierto es que ahora hay en países cercanos y llegaron a nosotros.
Melisa: –Por eso no tenemos que dejarlos nacer.
Maestra: –Sí, pero algo más. Si una persona está enferma...
Niños: –(Interrumpen) No lo tiene que picar ninguna mosquita.
Maestra: –¿Por qué piensan eso? Si está enferma esa persona, ¿qué tiene en la sangre?
Milagros: –El virus del dengue.
Lisa: –Hay que cuidar que no le saque esa sangre la mosquita.
Se invitó a la maestra del nivel 3 años, Ivone, a contar cómo se dio cuenta de que uno de sus hijos tenía dengue, el tratamiento que le brindó el médico y los cuidados que tuvieron que tener en la casa.
Los niños escucharon atentamente el relato de los síntomas de la enfermedad, y de qué le llamó la atención en el cuerpo de su hijo que decía no se sentía bien. Les contó que el médico le sacaba un poquito de sangre todos los días para saber la cantidad de glóbulos blancos y de plaquetas que tenía. Ante la pregunta de un niño, les dijo que sí, que ella tuvo que cuidar que no entrasen mosquitos a la casa; puso mosquiteros en las ventanas, todos se ponían repelente cada cuatro horas y en el cuarto del hijo siempre había una pastilla en el aparato para proteger el ambiente.
- 6En línea: https://www.youtube.com/watch?v=izk2C8ILEe8
La mayoría de los niños mantuvo un diálogo interesante con la maestra Ivone, se pudieron apreciar los conocimientos que habían incorporado y la seguridad con que lo hacían. Esto nos decidió a intentar que los comunicasen oralmente a sus padres, se los animó a hacer escuchar su palabra.
Se invitó a las familias a concurrir a la escuela, se planificaron turnos de acuerdo a las posibilidades horarias que tenían. Cada niño le contó al integrante de su familia qué había aprendido sobre el mosquito transmisor del dengue y sobre la enfermedad; el adulto escribió el relato. Los escritos se colocaron en la cartelera a la entrada de la escuela.
Si se leen las actividades y los registros en un segundo plano, se pueden identificar algunos lineamientos que fundamentaron la secuencia. Se trató de una indagación estructurada, ya que se acordó la pregunta y el procedimiento; se propició la elaboración de preguntas por parte de los niños, la identificación del problema, la comparación de información, el planteo de soluciones y el dibujo en ciencias como un registro específico.
Si se analizan los contenidos predominó el enfoque biológico, la idea central era que el Aedes aegypti es una especie fuertemente urbana, que se cría en recipientes artificiales, la hembra se alimenta de sangre humana y trasmite el virus del dengue. Un enfoque prioritariamente biológico a nivel meso –el organismo– pero con un fuerte vínculo con lo micro –el virus y los glóbulos blancos–. El plano ecosistémico fue apenas abordado al diferenciar la alimentación del macho y su rol en la polinización, así como al plantear que otras especies de mosquitos no deben ser eliminadas ya que cumplen funciones esenciales en el hábitat.
La dimensión ambiental del problema no fue pensada para el nivel inicial, pero debería ser abordada a nivel de primaria: vincular la incidencia antrópica sobre ciertos factores climáticos, como el exceso de lluvias y altas temperaturas, con la proliferación del mosquito.
Por el contrario, la dimensión social, la adopción de medidas de prevención debidamente fundamentadas, fue la meta del trabajo realizado.









