Cecilia Torres
Maestra. Diplomada en Didáctica para la Enseñanza Primaria (IPES-UdelaR). Integrante del Equipo Técnico de Apoyo a la enseñanza de las Ciencias Naturales - Instituto de Formación en Servicio (CEIP). Integrante del Equipo de Investigación en Enseñanza de las Ciencias Naturales, revista QUEHACER EDUCATIVO. Maestranda en Educación, Sociedad y Política (FLACSO Uruguay/CFE).
Claudia González
Maestra. Diploma Superior en Enseñanza de las Ciencias (FLACSO-Argentina). Integrante del Equipo de Investigación en Enseñanza de las Ciencias Naturales, revista QUEHACER EDUCATIVO. Florida.
La nutrición humana (Última parte)
Durante el desarrollo del proyecto que hemos compartido1
realizamos distintas instancias de evaluación. Algunas buscaban conocer en qué medida los niños podían aplicar a la realidad los conocimientos que iban adquiriendo.
Así, una mañana, mientras ellos trabajaban en duplas, abrimos la puerta y la hoja de una de las ventanas del salón; un rato después, varios preguntaron si se podía cerrar alguna de las dos, había mucha corriente de aire. Se les explicó que se había hecho esa ventilación cruzada por una razón, que la pensasen y escribiesen individualmente.
En otra oportunidad se les pidió escribir un texto informativo sobre el aparato circulatorio, para lo cual podían consultar distintas fuentes.
Este texto fue escrito por un niño de quinto grado. Incorpora varias funciones del aparato circulatorio, sin embargo “no lleva” los nutrientes a las células.
- 1GONZÁLEZ, Claudia; TORRES, Cecilia (2022): “Cuatro proceso en uno. La nutrición humana (Primera parte)” en QUEHACER EDUCATIVO, Nº 172 (Diciembre), pp. 70-79. Montevideo: FUM-TEP. GONZÁLEZ, Claudia; TORRES, Cecilia (2023): “Cuatro proceso en uno. La nutrición humana (Segunda parte)” en QUEHACER EDUCATIVO, Nº 174 (Abril), pp. 49-59. Montevideo: FUM-TEP.
Era el momento de sintetizar lo aprendido, de afianzar relaciones y plantear nuevas preguntas.
Maestra: –Vamos a trabajar todos juntos. Yo dibujo y entre todos armamos un esquema. Esto (dibuja un rectángulo) representa el cuerpo humano. ¿Qué entra al cuerpo?
Niño: –Comida. Niño: –Agua.
Niño: –Distintos alimentos. Niño: –Oxígeno.
Maestra: –¿Solo oxígeno? Niño: –Aire.
Maestra: –Sí, vamos despacio. Los alimentos (escribe alimentos fuera del cuerpo),
¿por dónde entran? Niños: –Por la boca.
Maestra: –¿Y después?
Niño: –A todo el aparato digestivo.
Maestra: –Bien, el alimento entra (marca una flecha) al aparato digestivo (escribe aparato digestivo). ¿Qué pasa con el alimento en él?
Niño: –Lo digerimos.
Niño: –Todos no, algunos no.
Maestra: –Entonces pongo “alimentos digeridos” y “no digeridos”. ¿Qué pasa con los que nuestro cuerpo no puede digerir?
Niño: –Los sacamos del cuerpo. Niño: –Es la... materia fecal.
Maestra: –Sí, entonces marco una flecha hacia afuera del cuerpo. (Lo hace y escribe materia fecal). ¿Qué hace nuestro cuerpo con los digeridos?
Niño: –Pasan del intestino a la sangre. Niño: –Pasan por el intestino delgado a los vasos capilares.
Maestra: –¿A qué aparato pertenecen los capilares y la sangre?
Niños: –Al circulatorio.
Maestra: –Entonces marco una flecha y anoto aparato circulatorio.
[...]
Continuamos armando el esquema entre todos. Se reiteraba la dificultad al abordar el aparato respiratorio, predominaba la idea de que entra oxígeno a los pulmones y sale anhídrido carbónico, y no que inspiramos aire y expiramos aire con menos oxígeno y más anhídrido carbónico.
Un niño comentó que le resultaba difícil leer el esquema, otro sugirió usar colores distintos para marcar cómo se van moviendo los nutrientes, los desechos, el oxígeno y el anhídrido carbónico por el cuerpo. Después de mucho probar, nuestro esquema quedó así:
En los días siguientes era frecuente verlos frente al esquema reiterando los recorridos. No expresaban dudas ni preguntaban, no lo cuestionaban: funcionaba de esa manera casi como si el cuerpo humano tuviese conocimiento y voluntad para hacerlo.
Pensamientos en voz alta¿Por qué lo que sucedía dentro de cada célula del cuerpo no les llamaba la atención? ¿Transferían lo que sucede a nivel del organismo a cada célula? ¿No interesaba cómo era posible que entrase oxígeno y eliminase anhídrido carbónico, o que entrasen nutrientes y saliesen desechos? |
Para conocer sus ideas se les pidió que dibujasen una célula del cuerpo humano en su tamaño real.
La mayoría marcó un punto o un pequeño círculo; otros, un círculo algo mayor. En todos los casos dibujaron células visibles a simple vista, excepto un alumno que utilizó una escala para indicar el tamaño celular.
El resultado nos pareció extraño; si bien la mayoría dibujaba círculos pequeños, eran claramente visibles. ¿Pensaban que las células se veían a simple vista?, ¿o no sabían cómo representar lo “invisible”? Decidimos acercarles un texto informativo2
:
En una primera lectura nos centramos en los datos sobre el tamaño celular:
- No puedo dividir ese pedacito (señala un milímetro en la regla) en mil pedacitos. Desaparece.
Para ayudarlos a imaginar, se analizaron los números grandes –cientos de miles, miles de millones, billones–, lo que les resultó igual de difícil:
- Maestra, entonces no podíamos dibujar una célula en su verdadero tamaño.
Luego se les solicitó que dibujasen la forma que creían tienen las células, sin preocuparse por el tamaño. Se recogieron prioritariamente círculos, pero aparecieron otras representaciones y, curiosamente, elementos internos.
Para poder discriminar la forma tridimensional que representaban con un círculo, se les dio masa para que formasen una célula. Modelaron esferas, cilindros casi sin espesor, otros con algún espesor y una especie de tubos puntiagudos.

Maestra: –¿Por qué la representaste así?
Niño: –Me las imagino como bolitas, tienen que ser un poco grandes para formar el cuerpo.
Maestra: –¿Te acuerdas de lo que estuvimos leyendo?
Niño: –Sí, maestra, son muy chiquititas, pero igual... no sé, me parece.
Pensamientos en voz altaAlgunos dibujos sobre la forma celular y comentarios como el anterior o similares, nos hicieron pensar acerca de qué tipo de imágenes debíamos utilizar. ¿Fotografías o dibujos? ¿Fotografías de células vistas al microscopio óptico? |
Maestra: –Les traje fotos de células vistas al microscopio. Estas son células de la piel interior de la boca, de la mucosa.

Fuente: Clermont, Rama y Tedesco (2000:26)
Niño: –Tienen colores.
Maestra: –No, les ponen una sustancia que las tiñe para poder ver los elementos que tienen.
Niño: –Están sueltas, creí que la piel era como una capa.
Maestra: –En realidad forman una capa tal como dices, pero al pasar un hisopo por la mucosa para ponerlas en el portaobjeto se desprenden algunas, por eso las ven así.
Niño: –Con la masa hice un círculo bien finito. Es parecida.
Maestra: –¿Por qué tú dices que son finitas? Niño: –Porque parecen transparentes.
Maestra: –En esta otra foto ven neuronas, las células que forman los nervios.
Niño: –¡Qué raras! Parecen ojos.
Niño: –¿Qué son esas rayas? (Señala axones y dendritas).
Maestra: –Esa es su forma, tienen un cuerpo y prolongaciones.

Fuente: Clermont, Rama y Tedesco (2000:26)
Maestra: –Y esta es la foto de las células que forman los músculos.
Niño: –Están bien juntitas.

Fuente: Clermont, Rama y Tedesco (2000:26)
Maestra: –Estas tres fotos son cortes longitudinales, láminas muy finitas. Esta otra es un corte transversal de la piel del interior de la nariz. Muestra muchas capas de células.
Niño: –Maestra, me puede explicar lo de los cortes, no lo entiendo.
Maestra: –Sí, a ver... imagina un pan flauta, lo puedes cortar a lo largo o puedes cortar rebanadas. El primero es un corte longitudinal y el segundo transversal.
Niño: –Gracias, ahora sí (queda mirando las fotos, la piel de su mano y haciendo gestos de cortar con la otra).
Distintas pero iguales
Maestra: –Ahora les pido que observen las fotografías y busquen si tienen elementos en común a pesar de ser células diferentes, si hay algo que todas tienen.
Rápidamente señalaron las manchas negras; “es el núcleo de la célula” completó un alumno. La mayoría no encontraba otros elementos comunes; los desconcertaban las dos últimas fotografías en las que no encontraban dónde terminaba cada célula. Se les pidió que se fijasen en las que ellos habían dibujado. Todas tenían un borde y muchas tenían “cosas” adentro. Seguidamente se les presentó un dibujo que muestra cómo está formada una célula animal “universal”.

Fuente: https://www.definicionabc.com/ciencia/celula-eucariota.php
Lo fuimos analizando para facilitar su comprensión: su forma no representa la de todas las células; se trata de un dibujo bidimensional, coloreado para diferenciar los componentes, los colores no son reales, ni resultan de una tintura, son arbitrarios; el dibujo muestra los elementos que tienen todas las células del cuerpo humano y las de todos los otros animales.
Se decidió usar la analogía entre la célula y una casa en lugar de una fábrica, ya que construir un nuevo conocimiento incluye la búsqueda de aspectos similares entre lo que ya se conoce y lo nuevo.
Maestra: –En muchos libros se lee que la célula es como una casa o una fábrica. Pensemos que cada célula es como una casa; esa membrana celular que envuelve cada célula ¿qué parte de la casa sería?
Niño: –Las paredes.
Niño: –El techo, el piso, la tierra.
Maestra: –Sí, pero ustedes saben que en cada célula entran y salen sustancias.
Niño: –Sería la puerta de la casa. Maestra: –¿Solo la puerta?
Niño: –Si la ventana está abierta puedo entrar. (Risas).
Maestra: –Si la ventana está abierta, ¿qué entra siempre por ella?
Niño: –Aire, viento... frío o calor...
Maestra: –La membrana, igual que una casa, tiene lugares de entrada y de salida; deja entrar y salir algunas sustancias.
Se continuaron analizando las posibles correspondencias entre los elementos celulares y una casa: el citoplasma se relacionó con el aire interior porque está en todos lados, pero con la diferencia de que no sale de la célula como el aire en una casa; las piezas de una casa –en una se cocina, en otra se duerme...– podrían representar los distintos orgánulos aunque aún no conocían sus funciones. En cuanto al núcleo, un niño dijo que era el que mandaba en la célula, era como la madre en una casa que dice qué se hace, quién lo hace y cómo.
Se decidió retomar las ideas centrales del texto de Tálice (1993:26) a través de fragmentos del video Todo lo que necesitas saber de las células3 : su diversidad (desde el comienzo hasta el minuto 2:40); su tamaño (del minuto 5:50 al minuto 7:00); y su interrelación (entre el minuto 8:00 y el minuto 9:00).
Pensamientos en voz altaHabíamos llegado al “en uno” de nuestro título. ¿Cómo abordarlo? En primer lugar decidimos pensar los posibles obstáculos que tendrían los niños. Claramente no es fácil imaginar que nuestro cuerpo está formado por miles de millones de células que se interrelacionan; mucho menos comprender que en cada una de ellas se realizan procesos similares a los del organismo. Todo lo aprendido sobre el alimento, sus transformaciones, la respiración, la circulación y la excreción debían pensarlo en un espacio minúsculo y con otras estructuras. |
En cada una
Se les propuso trabajar con una parte del esquema que habíamos hecho, centrarnos en lo que pasa en cada célula de nuestro cuerpo.
Maestra: –Vamos a pensar lo que sucede en esta parte de nuestro esquema (señala). ¿Qué sabemos?
Niño: –Por la membrana entran los nutrientes.
Niño: –Están en la sangre de los capilares.
Niño: –Atraviesan la membrana.
Niño: –Todos no, deja pasar a algunos.
Maestra: –¿Cuáles son esos nutrientes?
Niño: –Proteínas, grasas.
Niño: –Carbo...
Niño: –Carbohidratos, son las harinas y el azúcar.
Niño: –Sal, vitaminas.
Maestra: –Falta un nutriente muy importante, ¿alguno lo recuerda?
Niños: –El agua.
Maestra: –Sin ser nutrientes, ¿qué más atraviesa la membrana?
Niños: –El oxígeno.
Maestra: –Muy bien. Los tenemos adentro de la célula.
Niño: –En el citoplasma.
Maestra: –Sí. Ahora formen las duplas tutoriales de siempre. Van a pensar al menos una pregunta que harían en este momento con la información que tienen, nutrientes y oxígeno en el citoplasma de cada célula.
En la puesta en común se acordaron estas interrogantes:
- ¿Dónde va cada uno de esos nutrientes? ¿A qué orgánulos?
- ¿Qué hacen con ellos? ¿Para qué los usan?
Para encontrar las respuestas se analizaron dos videos. En primer lugar se miró el video La célula ¿Una pequeña fábrica?: estructura y funciones4
. Lo fuimos deteniendo y tomando notas de lo que no sabíamos. Se insistió en que no importaba el nombre del orgánulo, sino saber qué hacía: Entre todos se confeccionó esta lista:
- Construye proteínas.
- Organiza y empaqueta lo que hay que eliminar.
- Respira, guarda la energía.
- Elimina.
- Desarma los lípidos y carbohidratos.
Un niño preguntó por qué fabrican proteínas si entran proteínas. Se le explicó. Luego se miraron dos fragmentos del ya referido video Todo lo que necesitas saber de las células (del minuto 3:00 al minuto 5:30 y del minuto 7:20 al minuto 9:00). La consigna fue similar. Anoten toda la información nueva, no interesan los nombres de los orgánulos, importa saber qué hacen, su función.
- Mantener el equilibrio. Lo interpretaron como mantener sana la célula.
- Digerir y eliminar. Lo compararon con el cuerpo.
- Convertir moléculas en energía. Fue complejo asignarle un significado; para ellos moléculas son las partes chiquitas de los nutrientes, la energía es fuerza. ¿Cómo pasa eso? –Sí, maestra, lo aprendemos en el liceo.
- Reproducirse.
- Comunicarse. Les interesó muchísimo.
Conocer cómo las células se comunican les llevó a pensar que cada célula tiene como dos vidas: una, la de ella; la otra, porque en conjunto nos permite vivir a nosotros. Esta idea nos pareció interesante porque completaba la interrelación que habíamos trabajado durante el año. Era el momento de retomar lo macro.
Maestra: –¿Recuerdan qué me contestaban hace unos meses cuando les preguntaba para qué comían?
Niños: –Sí.
Niño: –Para crecer.
Niño: –Para tener energía.
Niño: –Para estar sanos y fuertes.
Maestra: –Si se los pregunto ahora, ¿qué me contestarían? Esperen, formen duplas, convérsenlo entre ustedes y después hacemos una puesta en común.
El intercambio fue muy rico, claramente elaboraron la idea de que debían comer alimentos que tuviesen los nutrientes que las células del cuerpo necesitan para funcionar, y así ellos estarían sanos. “Si nosotros nos alimentamos bien, las células hacen que nuestro cuerpo funcione bien.”
Si bien en la conversación enfatizaron la función energética de los nutrientes y la función reguladora al nombrar la salud, la menos mencionada fue curiosamente la plástica y su manifestación: el crecimiento.
¿Cuáles son los alimentos de nuestra dieta diaria, que contienen los nutrientes que debemos consumir? ¿Cómo podemos saber qué nutrientes contienen los alimentos? Para que respondiesen esas preguntas se formaron grupos y a cada uno se le entregaron varios envoltorios de alimentos: lentejas, arroz, galletitas dulces y saladas, dulce de membrillo, aceite. La consigna fue leer el material para identificar los ingredientes de cada alimento, su valor nutricional, la existencia o no de octógonos, y las razones de su presencia o ausencia. Se les explicó que la caloría es una medida de la cantidad de energía que proporciona un alimento.
Se compararon y analizaron distintas etiquetas de alimentos, se identificaron los nutrientes que debemos consumir en cantidades adecuadas todos los días (fibra, potasio, calcio, vitamina A y C) y los que debemos consumir en cantidades moderadas (grasas totales, colesterol y sodio). A su vez se consideró la pertinencia de una correcta lectura de etiquetas y envoltorios de alimentos, para la toma de decisiones futuras.
Como cierre del proyecto decidimos representar el proceso de nutrición humana mediante una obra de teatro, para lo cual se adecuó y complementó el texto de Benarroch (2008).
Pensamientos en voz altaAprendimos mucho durante estos meses. Debido a la complejidad del proceso, la enseñanza de la función de nutrición necesitó de distintas y oportunas intervenciones para posibilitar que los alumnos se apropiasen del problema y construyesen explicaciones alternativas para darles la posibilidad de ponerlas a prueba, para generar los espacios de expresar sus dudas o nuevas preguntas, para elaborar nuevos conocimientos, para participar activamente en su propio proceso de aprendizaje. |










