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Diciembre del 2020
Rondas de escuela en tiempos de pandemia
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Carmen Rodríguez

Carmen Rodríguez

Doctora en Educación. Psicóloga. Analista Institucional. Consultora en temas de infancia y adolescencia.

Rondas de escuela en tiempos de pandemia

Pocos días antes de que en Uruguay se retomara la presencialidad en las escuelas, un grupo de maestras y maestros de una escuela de Montevideo, junto con un equipo de educadores y técnicos de El Abrojo(1), me invitaron a conversar acerca de estos tiempos, a pensar la escuela en época de pandemia, a intentar conceptualizar algo de esta experiencia extraña y extraordinaria que nos ha tocado vivir. Lo que sigue, a modo de modesto artículo, es el intento de transmitir a otros lo allí expresado, inevitablemente teñido por lo que pensamos luego de que nos hubiéramos ido y con los reacomodos que el trazo escrito hace sobre lo dicho.

¿Qué podemos pensar de lo que nos está pasando?, esa fue la pregunta que nos lanzó a la conversación.

El 13 de marzo de 2020 se decretó la cuarentena en Uruguay como medida sanitaria contra el avance de la COVID-19. A partir de esa fecha, la consigna ha sido quédate en casa, y todas y todos hemos vivido esa experiencia.

Al respecto, una primera referencia la podríamos inscribir en conceptualizaciones que vienen del campo de la psicología social, en el sentido de que lo que hemos vivido ha supuesto un cambio brusco de la vida cotidiana, una interrupción de ese continuo que es la experiencia de la vida diaria, al modo de las pérdidas bruscas, las catástrofes climáticas o políticas, la ruptura inesperada y súbita de la vida corriente.

La psicología social a la que referimos sostiene que los miedos a la pérdida y al ataque que constituyen nuestra vida anímica encuentran en estos momentos expresiones muy intensas, la que creo ha sido la experiencia de muchos de nosotros. A la vez, esa interrupción, o cambio brusco, o como prefiera designarse, no ha traído solo displacer, sino que ha sido la ocasión de toda una polisemia de experiencias singulares y compartidas, en las que no ha faltado el placer por la detención de la velocidad de nuestro tiempo civilizatorio en cuanto fuente del malestar de nuestra cultura. No hemos cesado de registrar todo tipo de ambigüedades, y también hemos revisibilizado las injusticias sociales que se vuelven evidentes cuando la sociedad cae bajo la consigna quédate en casa.

Rondas de escuela en tiempos de pandemia 1

Y es allí donde quisiera centrar la reflexión, revisitando, a la luz de la experiencia de la pandemia, la relación familia-escuela. Digo revisitando, porque la biblioteca que se ha dedicado y se dedica al tratamiento de este asunto es enorme. Desde los orígenes mismos de la escuela y a lo largo de toda su historia, la relación con las familias está en la fibra que inscribe a la escuela en nuestras sociedades, lo está en la experiencia de hacer y vivir la escuela, así como en los estudios sobre esta. Es un tema decididamente hipervisitado y, a la vez, parece que siempre habrá algo para decir, y cómo no decir algo acerca de esta relación en este tiempo pandémico en que se ha visto totalmente trastocada.

Hace exactamente diez años, la pedagoga argentina Gabriela Diker escribió un artículo titulado “Entre la ciencia ficción y la política. Variaciones sobre la desaparición de lo escolar” (Diker, 2010), que a la luz de nuestros días resulta premonitorio. Dentro de ese artículo, la autora coloca un subtítulo aún más sugerente: “La escuela va a desaparecer: recuerdos desde el futuro”. Lo premonitorio del texto (además de lo sugerente de los títulos) es que la autora, para dar una reflexión acerca de la escuela y su formato, hace referencia a un cuento de ciencia ficción de Isaac Asimov titulado “Cuánto nos divertíamos”. Allí se describe una sociedad ubicada en el año 2157 en la que los niños ya no van a la escuela, sino que en su casa tienen un “maestro automático” que llega a través de una máquina ubicada en una habitación de la casa a la que se denomina aula, de lunes a viernes en un horario fijo. Esa escena, de ciencia ficción, está muy cerca de la experiencia que docentes, niños, niñas y familias hemos vivido en las semanas de pandemia en el año 2020 en nuestro país y en gran parte del mundo. Los que tenemos la suerte de disponer de las condiciones socioeconómicas para que eso haya sido posible, lo hemos vivido; otros, los siempre excluidos, nada saben de eso, porque no tuvieron ni dispositivos (computadora, celulares), ni conexión a Internet, ni espacio físico, ni la disponibilidad que solo se logra cuando las penurias de las necesidades más básicas no toman toda la escena.

 

¿Qué hemos aprendido de esas experiencias?

¿Qué dan a pensar?

A continuación haremos referencia a tres aspectos entre otros que podrán considerarse.

(1) La organización social El Abrojo desarrolla actividades en una escuela de Montevideo desde hace seis años. Un equipo socioeducativo se involucra cotidianamente con la gestión escolar, desarrollando actividades recreativas y de apoyo a las trayectorias educativas de niños y niñas. La actividad que dio lugar a este artículo se inscribe en el marco del programa Educación y Tecnología de El Abrojo en acuerdo de colaboración con Fundación Telefónica.

Rondas de escuela en tiempos de pandemia 2

 

La experiencia no familiar de la niñez

Algo que la cuarentena por COVID-19 ha vuelto evidente para todos es la importancia y la relevancia que lo no familiar tiene en la vida de niños y niñas. Privados del tiempo no familiar durante cierto tiempo, niños y niñas, padres y cuidadores han experimentado ese exceso de casa y de familia. De nuestra parte, muchas veces hemos insistido en la relevancia de lo no familiar, y en el hecho de que la escuela es, sin duda, ese hábitat cultural y naturalizado donde se vive esa experiencia de lo que no es familia para niños y niñas.

Quienes trabajamos con niños, niñas y familias que viven detrás de la línea de la pobreza2, y conocemos (tanto como ignoramos(3)) los modos en que las injusticias sociales dañan las infancias, solemos preguntarnos, ante los estragos que en ocasiones se producen en el orden de lo familiar/barrial/territorial, ¿qué pueden hacer la escuela y los maestros, maestras, educadores, todos aquellos que llevan adelante los oficios del lazo(4)?

Como una función sustantiva de estos oficios, y en particular con referencia a la escuela, postulamos el sostenimiento cotidiano de la experiencia no familiar de niños y niñas. Esa experiencia no familiar no solo tiene sentido cuando las cosas no funcionan lo suficientemente bien en las familias, sino que tiene sentido en sí misma como ese espacio no familiar que maestras, educadores, referentes sostenemos. Pero cuando las cosas son realmente difíciles para los niños en sus ámbitos de crianza, la escuela, lo no familiar, contribuyen por su presencia a sostener lazos de protección aún más relevantes.

Sostener la experiencia no familiar de la niñez quizás sea la función primordial de todos quienes trabajamos con niños y niñas en la escuela, en las fronteras de la escuela, y en todos aquellos espacios que no siendo escuela conforman su experiencia educativa. Que esa experiencia sea lo suficientemente buena (en el sentido de Winnicott, 1953) ya no está en manos de las familias, sino de la textura de los lazos entre generaciones que de la mano de los oficios del lazo se viven en la escuela y en los espacios sociales destinados a la niñez.

Rondas de escuela en tiempos de pandemia 3

(2) Tomo esta expresión haciendo referencia al libro de Filardo y Merklen (2019).

(3) En el sentido de un saber que se sabe incompleto y siempre en construcción, eludiendo toda soberbia de los saberes.

(4) Esta designación proviene del Grupo Rioplatense de Estudios de Psicoanálisis y Educación, a cargo de Graciela Frigerio, Daniel Korinfeld y Carmen Rodríguez.

En qué condiciones la familia es la base de la sociedad

Suele afirmarse que la familia es la base de la sociedad, enunciado compartible en buena medida, siendo totalmente evidente la función que las familias juegan en el bienestar y en la salud pública de la infancia de sociedades como las nuestras. Sin embargo, la relevancia que la familia tiene en el bienestar o malestar infantil, no debiera confundirse con lo que podría denominarse la familiarización de los problemas sociales. En los contextos de pobreza y pobreza extrema, esta distinción resulta altamente relevante; porque lo que constatamos en la vida detrás de la línea de la pobreza es cómo las injusticias sociales dañan a la infancia, y cómo es a través de la transmisión genealógica de la exclusión social que se afectan los modos de existencia que permiten la vida en común. De modo tal que resulta evidente que para que las familias sean la base de la sociedad, es necesario (aunque no suficiente) que en la base de toda familia esté la sociedad. Lo que llamamos exclusión social no es otra cosa que el retiro de lo social de la base de ciertas familias. Y la familiarización de las injusticias sociales bajo los juicios que caen sobre ciertas familias es realmente poco admisible.

Enseñar no es para cualquiera

Finalmente, la pandemia que hemos atravesado ha puesto en evidencia algo que en ocasiones se olvida, y es el hecho de que la enseñanza de contenidos académico-escolares constituye una tarea que requiere conocimientos, profesionalismo y exogamia. Si es posible anhelar algún beneficio de la experiencia de la pandemia, podría tratarse de la revalorización del rol que juegan maestros, educadores y referentes en la educación y el cuidado de niños y niñas, y en particular una mejor comprensión de la compleja tarea que llevan adelante maestras y maestros, técnicos y educadores, que pueblan las escenas escolares y los dispositivos de trabajo en las escuelas.

 

Referencia bibliográfica
DIKER, Gabriela (2010): “Entre la ciencia ficción y la política. Variaciones sobre la desaparición de lo escolar” en G. Frigerio, G. Diker (comps.): Educar: saberes alterados. Paraná: Editorial Fundación La Hendija. Colección: Del Estante.
FILARDO, Verónica; MERKLEN, Denis (2019): Detrás de la línea de la pobreza. La vida en los barrios populares de Montevideo. Montevideo: Pomaire. FRIGERIO, Graciela; KORINFELD, Daniel; RODRÍGUEZ, Carmen (2017): Trabajar en instituciones: los oficios del lazo I. Buenos Aires: Noveduc.
FRIGERIO, Graciela; KORINFELD, Daniel; RODRÍGUEZ, Carmen (2018): Saberes de los umbrales. Los oficios del lazo II. Buenos Aires: Noveduc.
FRIGERIO, Graciela; KORINFELD, Daniel; RODRÍGUEZ, Carmen (2019): Las instituciones: saberes en acción. Aportes para un pensamiento clínico. Los oficios del lazo III. Buenos Aires: Noveduc.
WINNICOTT, D. W. (1953): “Transitional Objects and Transitional Phenomena – A Study of the First Not-Me Possession” en The International Journal of Psychoanalysis, Nº 34, pp. 89-97.