Pasar al contenido principal
Agosto del 2019
Cancionero de juguete. Al rescate de la figura de Teresita Cazarré Eguren
1

Patricia Robaina

Patricia Robaina

Investigadora, compositora e intérprete

Hace algunos años, volví a vivir en Melo (mi ciudad natal) y empecé a dar talleres de música en la escuela a la que había ido cuando era niña. Un día, la tallerista de artes plásticas me trajo un libro, con la excusa de que a mí me iba a interesar para jugar en las clases cantadas. Es así que, charlando bajo la sombra de un ibirapitá, conocí la historia de “la niña enojada”: una poesía que hace años una maestra había escrito para una niña. Enorme fue mi sorpresa al darme cuenta de que el poema había sido escrito para ella, y que junto a esa hermosa poesía había otras preciosas canciones que pocos recordaban.

Ese día salí de la escuela tarareando una melodía que llevé hasta mi casa, donde me puse a grabarla, acompañada de mi guitarra. Y descubrí un libro llamado Cancionero de Juguete, que una maestra había escrito hace años, con muchísimo cariño, para las niñas y los niños que la rodeaban.

Esa maestra se llamaba Teresita Cazarré, había nacido en Melo y había dedicado toda su vida a la educación y a la militancia social en Cerro Largo, San José y Montevideo, llevando canciones que inventaba, junto a muchas historias y algunos títeres que la acompañaban.

Lamentablemente falleció muy joven, por lo que no quedó registro de su obra musicalizada, aunque afortunadamente sí se llegó a publicar un hermoso libro en el que su obra es recordada.

Inicié entonces un camino de investigación sobre el trabajo de esta creadora que había guardado, en sus ojos, historias de niñas y niños que jugaban a escuchar a los pájaros, a mirarse en el agua de las canaletas, a escribir en el silencio y a ver sonreír a la flor del cardo. Y me pareció tan bellísimo su mundo, que seguí musicalizando sus canciones.

Busqué por todo el pueblo a alguien que se acordara de alguna melodía, hasta que apareció un recuerdo de una “Canción tonta”, la única canción que musicalicé, inspirada en lo que Teresita cantaba. Y por las suertes de las suertes, también encontré a una música del departamento de Rivera, que en algún momento había realizado algo con su obra.

Entonces salí con mi guitarra a cantarlas, como una vez lo había hecho Teresita, por diferentes escuelas rurales, junto a otros compañeros que me acompañaban.

Y fue tanta mi emoción que con ese grupo llamado “La Jariola” representamos una obra de teatro que escribí, inspirada en la obra de la autora, llamada La niña enojada.

Llevó cuatro años armar un disco entero para que las canciones que ella escribió pudieran ser cantadas. Y como escribió una vez María Hortencia Coronel: «Si por alguna razón estos poemas deben llegar a los niños, a los que Teresita no podrá ya acercarlos, es porque otros niños y niñas los probaron y aprobaron»

Teresita Cazarré nació en Melo, el 8 de julio de 1944. Maestra especializada en Educación preescolar, ejerció su cargo en Cerro Largo, Montevideo y San José.

Desde temprana edad se destacó por sus condiciones literarias y ensayísticas, y obtuvo premios y menciones.

Fue una adolescente rebelde y comprometida; no soportaba ningún tipo de discriminación. Siempre luchando por la justicia y la igualdad.

Estudió Magisterio en el entonces Instituto Normal de Melo y se recibió a los diecinueve años, siendo docente vocacional. Luego se trasladó a Montevideo a realizar una especialización en preescolares en el Instituto Magisterial Superior.

El 8 de junio de 1971 nació su único hijo llamado Ernesto, a quien le escribió “Canción para el futuro”.

En 1962 comenzó a trabajar en La Mina (Cerro Largo). Fue destituida por la dictadura militar, entre 1979 y 1985.

Amaba con ternura a sus alumnos. Ellos lo sabían y eran sus cómplices, mirando sus ojos expresivos y grandes. La alegría era motivo de sus clases, acompañando el crecimiento, el asombro y el descubrimiento como una niña más.

Durante su destitución hizo dos programas de radio: “Programa de juguete” y “La ronda del lugar”. Programas que salían por los barrios y eran grabados (muchas veces) en la calle. El jingle decía así: «Es la hora de los niños, vengan todos por favor, los que no tienen bigote, arrugas, ni mal humor. Es la hora de los cuentos, las sorpresas, las canciones. Es la hora de los niños, prohibida para mayores».

Ese ciclo radial concluyó con un festival en el Teatro de Verano, convocando a cinco mil niños y niñas. Cantaron Vera Sienra y Wally Abreu con la murga A redoblar.

Salió a la calle (también) con su teatro de títeres, a las escuelas, pueblos de campaña, a los tablados, a los cumpleaños de los sobrinos y a los actos de primero de mayo.

Apoyó la formación del Jardín de Fraile Muerto y de la Guardería Jardín Municipal de Melo.

Expresó sus ideas políticas de izquierda y por ellas militó, trabajando intensamente por los derechos de los trabajadores. Fue vocera en actos de 1º de mayo, 27 de junio y 25 de agosto.

2

Docente creadora de “Mi taller” (Taller de expresión integral). Dirigió dos obras de teatro para niños y niñas: El rey que perdió la risa y La ronda del gobernador con el Quijote y Sancho Panza.

Hay testimonios de que realizó una investigación sobre “La transformación del pensamiento del niño”.

Escribió poemas desde siempre, incluso musicalizando algunos (de los cuales no se conservan registros).

La sorprendió la enfermedad, pero siguió su camino hasta el final con la misma dignidad que la acompañó toda su vida, luchando por las causas que sentía justas, con gran espíritu y alegría.

Falleció el 26 de marzo de 1989.

 

(A partir de apuntes de la Lic. Prof.ª Ana Pica Cazarré y la Mtra. María Hortencia Coronel)

Referencias bibliográficas