Olga Belocón
¿Qué tienen en común estos artículos del Área del Conocimiento de Lenguas?
Puede parecer que nada, ya que dos presentan el trabajo en el segundo ciclo y el otro en el primer ciclo; uno es de lectura y los otros de escritura, pero... todos proponen secuencias en que se trabaja leer para escribir y escribir para leer. Además se plantea trabajar con textos literarios donde la literatura interpela al lector para comprender las formas empleadas por los autores, para mostrar aspectos del lenguaje que no se expresan literalmente, las intenciones, la astucia, la intriga, el suspenso, que pueden entenderse a través de las voces de los personajes, que ocultan
las verdaderas razones de sus acciones. Para generar el interés de los niños, el maestro de cada grupo pregunta antes, durante y después de leer. Se necesita proponer diferentes preguntas que apunten a los distintos niveles de la lengua, las preguntas literales referidas a los aspectos que están escritos en el texto, las preguntas inferenciales que apuntan a relacionar partes de los textos con el conocimiento del mundo que tiene el lector y las preguntas discursivo
textuales que, para poder responderlas, el lector debe apelar al nivel en que se comprenden las intenciones, al modo en que el texto está escrito y al conocimiento que se tiene de los recursos de la lengua. Pone en juego lo lingüístico y lo discursivo al mismo tiempo. En los tres artículos que siguen se presentan estas preguntas.
Para leer y En la secuencia para el primer ciclo se analiza en profundidad cómo pregunta el pícaro personaje, ¿qué quiere hacer con sus preguntas?, ¿qué obtiene?, ¿cómo logra que el otro haga lo que él quiere?
También estas intervenciones hacen pensar que las docentes han tenido que planificar cuidadosamente cómo preguntarles a los niños, cómo mantener su interés, cómo hacer para que todos estén involucrados y cómo hacer pensar para comprender y contestar lo que se pregunta. En los tres artículos se pone énfasis en la comprensión de lo dicho y en cómo está dicho; y como estrategia de enseñanza se propone la descontextualización de un tramo del
texto, desarmar y probar otras formas de decir ya que, si no se experimenta, se demora mucho más en aprender la diferencia entre gran torta y torta grande. Respecto a los dos artículos de escritura en el segundo ciclo escolar, uno gira en torno a los cuentos de misterio y el otro en torno a la descripción de personajes de cuentos tradicionales.
Como actividad en los tres artículos se propone la escritura de textos intermedios, para detenerse y profundizar en los aspectos que se han elegido para ser trabajados, haciendo conscientes a los niños de los recursos lingüísticos que están aprendiendo. Si en una secuencia en el primer ciclo se trabaja el énfasis de la adjetivación por la posición del adjetivo con respecto al sustantivo, esto se vuelve a tomar como contenido a enseñar en otros grados, en los que se retoma lo que el niño ya sabe y se proponen nuevas construcciones.
Del texto de la secuencia para el primer ciclo rescato lo siguiente: «Según Lerner (2001)1, la escuela ha despojado a la lectura de sus múltiples funciones y la ha convertido en una actividad artificial, donde el objetivo de la presencia de la lectura en el aula es solamente aprender a leer». La distancia que existe entre la práctica escolar y la práctica social de la lectura y la escritura es muy importante. La lengua escrita creada para transmitir significados, que se lee y se escribe para resolver diferentes situaciones, en la escuela se presenta fragmentada en pedacitos sin significados. En los tres artículos se trabaja con prácticas de lectura y de escritura en su sentido social y como objeto de estudio.
Los textos literarios sustentan el trabajo. La propuesta de la lectura a través del docente en primer y segundo ciclo rescata el objetivo de acercar a los niños no lectores a las historias que forman parte de la cultura escrita y del imaginario colectivo, y están en todos los grados de la escuela. La posibilidad de leer muchos libros permite desarrollar en los niños su gusto y el juicio sobre las obras, se forman a través del contraste de opiniones y se relacionan con actividades compartidas. Las presentaciones de sus trabajos a compañeros de otros grados y recomendaciones son actividades necesarias y planificadas.
Al compartir las lecturas no solo se establecen vínculos entre los lectores de esos libros en un momento, sino que los relaciona con su herencia cultural que los niños tienen derecho a conocer. Una vez terminada la lectura se propone conversar sobre las impresiones que se producen en los primeros años de vida; es una de las formas que duplica las posibilidades de ser lectores.
«...hablar sobre libros con las personas del entorno es el factor que más se relaciona con la
permanencia de hábitos lectores o que parece ser una de las dimensiones más efectivas en las
actividades de fomento de la lectura.» (Colomer, 2005:194)2
